Ayudó para acuerdo con las Farc

“El papa fue mucho más clave para la paz de lo que muchos creen”: Gianni La Bella

Gianni La Bella hace parte de la Comunidad de San Egidio, brazo diplomático del Vaticano en 60 países. ¿Por qué es importante la visita de Francisco al país? Este experto vaticanista explica.

El papa Francisco recibió “el lápiz de la paz” o “balígrafo” de manos del presidente Juan Manuel Santos en diciembre de 2016. / Efe

Gianni La Bella, historiador y miembro de la Comunidad de San Egidio, un grupo religioso fundado en 1968 en Roma que se convirtió en el brazo diplomático del Vaticano en cerca de 60 países, analiza la visita de Francisco a Colombia. La Bella estuvo involucrado en los diálogos de paz con las Farc y en otros procesos claves en el mundo. (Vea aquí el especial sobre la visita del Papa)

¿Cuál es la importancia de la visita de Francisco a Colombia?

Esta visita tendrá como prioridad apoyar en todos los sentidos la aplicación de los acuerdos de paz. Colombia necesita dar vuelta a la página para abrir una nueva fase de su historia.

¿Cómo cree el Vaticano que se puede lograr eso?

Esta paz en Colombia significa, en primer lugar, la reconciliación y el perdón. Perdonar no es olvidar; es sanar las heridas del pasado sin olvidar el dolor y el sufrimiento experimentado por millones de personas. La paz debe tener cara, así como la reconciliación y la justicia. Se necesita poner fin a la dramática violencia que hizo sangrar la historia de este país desde hace sesenta años. En conclusión, esta visita representará, en mi opinión, un gran regalo para este país.

A Colombia no venía un papa desde hace 31 años, por eso hay gran expectativa con la llegada de Francisco. ¿Qué espera el pontífice de esta visita?

El visita del papa es como la de un padre que quiere que todos sus hijos, independientemente de su cultura, sus elecciones y sus pensamientos, vivan en paz. El pontífice llega como peregrino y el servidor de la paz. Es importante que los colombianos acepten su predicación porque está dirigida exclusivamente a promover la paz y el bienestar de este país. No busca nada más.

¿Qué tanto influyó Francisco en la firma de los acuerdos con las Farc?

El papel del papa en el proceso de paz en Colombia fue mucho más importante que lo que se cree. La prensa ha hablado mucho del tema, pero no se acerca. Tanto el presidente, Juan Manuel Santos, como los líderes de las Farc vieron al papa Francisco como un punto de referencia moral y político, aunque con diferentes motivaciones. Su figura fue vista como capaz de sostener y alentar (aunque a distancia y en manera confidencial) estas negociaciones. El papa siempre estuvo convencido, como reitera en docenas de discursos, de que la única solución a la crisis de Colombia era mantener las negociaciones. Tanto el Gobierno como las Farc pidieron en varias ocasiones a la Santa Sede formar parte de la mesa de negociación oficial. Yo entregué personalmente una carta a Roma en la que las Farc pedían la ayuda y la intervención del papa.

Francisco ha tenido un papel diplomático muy importante en la región. Después de Cuba, Colombia y los intentos en Venezuela, ¿en qué está ahora?

Francisco es universalmente reconocido. En mi opinión, la comunidad política latinoamericana lo ve como una autoridad política, moral y ética, como alguien imparcial pero no indiferente, como una figura deseosa de ayudar a resolver los muchos problemas que existen. Esto se refleja no sólo en su compromiso con Cuba. Hay muchas otras solicitudes: Bolivia le pidió ayuda a la Santa Sede para tratar de resolver el viejo problema con Chile por la salida al mar. Venezuela —es bien conocido— le pidió al papa ser el árbitro, a pesar de las muchas dificultades, de su grave crisis. América Latina ve a Bergoglio como una “fuerza amiga” que conoce bien el interior del continente y quiere ayudarle a hacer oír su voz en la comunidad internacional.

La llegada del papa al país estuvo anticipada por grandes polémicas. ¿Por qué Francisco divide a los católicos?

Francisco no dividió a los católicos, les pidió no ser cómplices con una vida poco evangélica. Es decir, no actuar como cómplices del pecado. Francisco quiere que los cristianos sean protagonistas de la historia, fieles servidores de la justicia, de la paz y de los pobres. Él no quiere un cristianismo sin brillo y resignado, quejumbroso, que se niega a cambiar la historia. La división entre los católicos no es obra de Francisco, aunque puede ser el resultado de aceptar o no su invitación a salir a las calles del mundo.

¿Cuál es el mensaje que el papa trae a Colombia?

No sabemos las palabras que el papa dirigirá a los colombianos durante su viaje, pero estoy seguro de que no van a ser palabras formales o de circunstancia. Sus discursos son exigentes: el papa pide cambiar actitudes, pensamientos y comportamientos. Les pedirá a los colombianos trabajar en conjunto para dar vuelta a la página de la violencia y la guerra civil. Francisco, en mi opinión, hablará mucho de la reconciliación y de la misericordia. Palabras poco comunes en el lenguaje político y religioso de Colombia. Es que para el papa la misericordia no es sólo una virtud privada del cristiano, sino el camino político, histórico y cultural para construir una Colombia en paz.

¿Hay un interés mayor del Vaticano por la región desde que un argentino es papa?

No creo que el interés de la Santa Sede en América Latina sea la consecuencia del hecho de que Bergoglio sea un papa latinoamericano. Este es un continente estratégico en el futuro orden mundial multipolar. La única zona del mundo completamente en paz, que está llamada a desempeñar un papel más dinámico en la comunidad internacional. Un cruce de caminos entre Oriente y Occidente decisivo en las próximas décadas para ser el puente entre el Norte y el Sur, entre Europa y Asia. Además, la mitad de los católicos del mundo viven en esta región. Desde hace tiempo la Santa Sede ve a América Latina como escenario geopolítico prioritario.

¿Venezuela estará en la agenda?

No creo que el papa hable de Venezuela durante su estadía en Colombia, aunque el país esté llamado a desarrollar un papel clave con su vecino, no sólo dando cabida a los muchos venezolanos que abandonan el país, sino estando del lado de las soluciones pacíficas. La clase política colombiana debe dejar de lado los viejos desacuerdos y entender bien que una Venezuela pacificada y con su crisis resuelta es una garantía para una Colombia en paz. No se puede vivir con el fuego a las puertas de casa.

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