Cinco años del papado de Francisco

“El papa limpió la mugre del Vaticano”

Jorge Bergoglio llegó al trono de Pedro el 13 de marzo de 2013. Aunque las críticas de varios sectores de la Iglesia católica no cesan, vaticanistas defienden su papel.

En su mensaje a América Latina, región que ha visitado en cinco ocasiones, Francisco se ha mostrado sumamente sensible a los problemas sociales. / AFP

El día en que el papa Benedicto XVI renunció a su papado, Jorge Bergoglio se encontraba en Buenos Aires oficiando una misa en el santuario de la Virgen de Lourdes. Entonces, una mujer le gritó: “Que Dios y la Virgen te hagan papa”.

El 13 de marzo de 2013 estas palabras se hicieron realidad. El argentino se convirtió en el primer papa latinoamericano y en el número 266 de la Iglesia Católica. Tomó el nombre de Francisco y, como este santo, anunció un papado de pobreza y entrega.

Desde entonces, Francisco comenzó una revolución, un proceso de reformas que despertó críticas de sectores conservadores, pero también el respaldo de buena parte del clero y de los fieles.

“Es un papa sencillo en sus formas que ha puesto el acento principalmente en la atención al marginado, el necesitado, el menos valorado. Una propuesta que invita a que todos nos desacomodemos, incluso los políticos y los que tienen más beneficios, para mirarnos con más misericordia y una actitud más solidaria, menos prepotente”, dice Catalina Bermúdez, profesora de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad de La Sabana.

El papa y el mundo

Francisco involucró a la Iglesia en los conflictos y problemas mundiales (al estilo de Juan Pablo II) y propuso varias reformas en la Curia, justamente lo que lo ha desatado un debate ideológico que han ensombrecido su papado. “El papa Francisco cautivó al mundo, pero tras cinco años, navega en aguas turbulentas”, escribió el periódico británico The Guardian. Según la publicación, “los esfuerzos de reforma de Francisco lo hicieron muy impopular entre los católicos conservadores”.

Pero, justamente, la iniciativa que más ampollas levantó llegó con la encíclica Amoris Laetitia, una exhortación apostólica donde abrió la Iglesia a hombres divorciados que vuelvan a casarse. Una parte del clero, encabezada por el cardenal estadounidense, Raymond Burke, lo acusó de “hereje”.

Con sus propuestas, Francisco reveló la resistencia del clero a los cambios. “Francisco está decidido a que el proceso de reforma de la Curia y de la Iglesia sea irreversible”, le dijo el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga a Efe.

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“Ha habido ya reformas importantes como la creación de la Secretaría de Economía, los procesos de declaración de nulidad de matrimonios y algunos cánones del Derecho Canónico”, defendió el cardenal hondureño.

Rodríguez Maradiaga señala a Efe que ya se ven los primeros pasos de cambio en la Curia con “una nueva mentalidad que se va abriendo paso poco a poco”.

“Por ejemplo, servir en la Curia Vaticana ya no es visto como una carrera. No se trata tampoco de un estatus. Se ha comenzado a llamar a más laicos y laicas en el servicio a los dicasterios. Hemos visto la simplificación del número de dicasterios y consejos”, añade.

El purpurado admite sin ningún problema que “lamentablemente” una parte de la Iglesia rema contra Francisco, pues “a muchos no les gusta que ciertas actitudes del papa contrasten con él, 'siempre se ha hecho así'”.

De acuerdo con el periódico La Tercera, las resistencias en la Curia y las tensiones quedaron de manifiesto en el mensaje de fin de año del papa a la Curia en diciembre, donde volvió a lanzar críticas a quienes, según él, se oponen a los cambios.

Bergoglio apuntó contra “los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir, las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero –al no comprender la importancia de sus responsabilidades– se dejan corromper por la ambición o la vanagloria”, sentenció el papa.

En septiembre de 2017, cerca de 60 teólogos, religiosos e historiadores enviaron una carta al pontífice en la que lo acusan de apoyar “directa o indirectamente” y “propagar” dentro de la Iglesia “proposiciones falsas y heréticas”.

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Desde que fue elegido al trono de Pedro, Francisco ha tenido que encarar importantes desafíos, entre ellos los escándalos por abusos sexuales. Los efectos negativos del viaje a Chile hicieron que el papa volviera a revisar este tema. Francisco tiene entre manos el caso del obispo de Osorno (Chile), Juan Barros, a quien no quiere relevar a pesar de que algunos le acusan de encubrir al sacerdote Fernando Karadima, condenado por abusos sexuales a menores. El papa envió al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, sólo días después de volver a Roma para investigar el caso Barros. Francisco prometió “tolerancia cero” con los casos de abusos, pero éste sigue siendo un problema en este pontificado.

Según su amiga, la periodista Alicia Barros, quien lo conoce desde 1999, Francisco es un “animal político” y será recordado como el “santo de los pobres”. “Francisco es sumamente respetado y se impone naturalmente, no le tiembla la mano y limpió la mugre del Vaticano”, aseguró.

 

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