¿Donald Trump tendrá que dejar su cargo?

El parecido entre Nixon y Trump

Las cosas para Trump no mejoran. Un nuevo documento comprueba que les dijo a los rusos que despedir a James Comey, exdirector del FBI, sería un alivio. Además, Comey aceptó testificar en público, antes del Comité de Inteligencia del Senado.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, debe lidiar con una crisis política interna. / AFP

Uno de los mayores misterios de la historia política de los Estados Unidos es por qué Richard Nixon ordenó el robo a la sede del Comité Nacional Demócrata en el complejo Watergate, el 17 de junio de 1972.

No sabemos si los ladrones estaban buscando pruebas de que el Partido Demócrata estaba recibiendo dinero de los gobiernos de Vietnam del Norte o Cuba, como dicen algunas teorías de conspiración, o si estaban tras cualquier información que pudiera enlodar a su enemigo político.

Lo único que conocemos es que este caso causó la primera renuncia en la historia de un presidente de Estados Unidos. En ese entonces, verano del 73, se conoció que el mandatario republicano, Richard Nixon, había ordenado a su jefe de personal, H.R. Haldeman. presionar al director de la CIA, Richard Helms, para que obligara al FBI a abandonar su investigación sobre dicho robo. Lo que no sabían era que su conversación quedó grabada.

Eso fue suficiente.

Esta semana se conoció la existencia de un memorando del exdirector del FBI James Comey en el cual relata cómo el presidente Trump le pidió personalmente que cerrara la investigación sobre su exasesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn, y su relación con el gobierno y compañías rusas.

“Si estos informes son ciertos, el descarado intento del presidente de cerrar la investigación del FBI sobre Michael Flynn es un asalto al Estado de derecho que es fundamental para nuestra democracia. En el mejor de los casos, el presidente Trump ha cometido un grave abuso del poder ejecutivo. En el peor de los casos, ha obstruido la justicia”, dijo Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata en el Congreso.

Cinco días antes de que se conociera este documento, el presidente despidió a Comey diciendo inicialmente que lo hacía por recomendaciones del fiscal general, debido al mal manejo de su investigación sobre los correos privados de Hillary Clinton.

Horas más tarde, en una entrevista televisiva y contradiciendo a todo su equipo, Trump confirmó que realmente había despedido a Comey por su manejo de la investigación sobre los vínculos de su campaña presidencial con el gobierno ruso durante las elecciones.

“El memo de Comey podría convertirse en la prueba de cómo ocurrió en el Watergate, que llevó a la caída de Richard Nixon”, explica Adam Winker, profesor de derecho de la Universidad de California.

Desde enero de este año, el FBI y otras agencias han estado buscando cualquier vínculo económico y político entre los asesores de la campaña de Trump, Paul Manafort, Carter Page y Roger Stone, y el gobierno ruso durante la elección, añade el analista.

Las agencias de inteligencia sospechan que los tres asesores podrían haber trabajado con las autoridades rusas para coordinar el hackeo o robo electrónico de los correos del Partido Demócrata durante la campaña presidencial, la cual, según los demócratas, habría ayudado a su derrota.

Hasta el momento se ha comprobado que el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn; el yerno del presidente, Jared Kushner, y el fiscal general, Jeff Sessions, mintieron o no dieron a conocer las comunicaciones que tuvieron con el embajador ruso, Sergey Kislyak, durante la campaña presidencial. Entre ellas, toma peso la discusión que habrían tenido sobre cómo levantar las sanciones que había impuesto Obama a Rusia.

Sin embargo, la ley es clara. Para que Trump haya quebrado la ley al pedir a Comey que cerrara la investigación sobre su exasesor, esta investigación tendría que estar ligada a un cargo formal, y no sólo a una investigación, como lo es por ahora.

La posibilidad de que un juicio político se lleve a cabo es muy difícil por el momento. No obstante, en el estado político actual, un golpe de opinión puede lograr que el Partido Republicano retire su apoyo a Trump pensando en las elecciones de Congreso del próximo año.

“Una vez se conozca en detalle el contenido del memorando del exdirector del FBI, todo puede cambiar para Trump”, asegura el analista.

Así fue como le ocurrió a Nixon. Hasta el momento que estalló el escándalo, su partido lo respaldó. Sin embargo, después de que la Corte Suprema lo obligó a que entregara las grabaciones sobre sus conversaciones en la Oficina Oval, todo cambió. En las cintas se puede oír a Nixon pedir a su asesores presionar al FBI para cerrar la investigación de Watergate.

Al día siguiente, el líder republicano en el Congreso fue a la Casa Blanca y le dijo a Nixon que había perdido todo el apoyo de su partido. En ese instante su poder se esfumó, obligándolo un día más tarde a presentar su renuncia.

Finalmente, y tras presiones políticas, el Departamento de Justicia anunció que el exdirector del FBI Robert Mueller será el encargado, como fiscal especial, de continuar las investigaciones sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales del año pasado. A lo que Trump llamó la continuación de una cacería de brujas en su contra.

Por ahora, y a la espera de lo que pase la próxima semana, 136 demócratas y tres republicanos condenan el hecho de que Trump haya pedido a Comey cerrar la investigación de Flynn. Por su parte, John McCain, líder veterano del Partido Republicano, dijo, al saber sobre el memo, que el escándalo de Trump toma cada vez más las dimensiones del Watergate.

El exdirector del FBI se alista para hablar

El día después de despedir al jefe del FBI, Trump publicó un trino en el que dejó claro que no quería que James Comey hablara demasiado: “Más le vale que nuestras conversaciones no sean filtradas a la prensa”.

Aunque en un principio Comey rechazó la invitación del comité judicial del Senado para dar declaraciones sobre su despido, la estrategia de Trump para silenciar al exdirector del FBI no funcionó.

Después del 29 de mayo, James Comey testificará frente al comité de inteligencia del Senado de Estados Unidos.

Adicionalmente, según el New York Times, registros escritos que Comey habría hecho de sus conversaciones con Trump demuestran que el presidente le pidió no investigar los vínculos entre Rusia y el asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

Después de 24 días en el cargo, Flynn renunció diciendo que le había dado “información incompleta” al vicepresidente Mike Pence sobre conversaciones que sostuvo con el embajador ruso en Estados Unidos.