El plan de Obama para la salud aun sobrevive

Una de las propuestas con las que Trump hizo campaña, derogar el Obamacare, está envolatada en el Congreso.

AFP

El Obamacare, nombre del programa promovido por el expresidente Barack Obama para reformar la salud en Estados Unidos, extendió servicios médicos para el 15% de la población que se encontraba sin cobertura. Entre otras cosas, hacía posible que personas desempleadas no se quedaran sin atención en momentos de emergencia, extendía hasta los 26 años la posibilidad de que los hijos hicieran parte del plan de sus padres y penalizaba a las aseguradoras que no cubrieran las enfermedades preexistentes.

A pesar de los beneficios que suponía para la población, Donald Trump, desde que asumió la presidencia, ha insistido en acabarlo. Según él y los sectores más conservadores de su partido, el programa es insostenible económicamente y se involucra en asuntos que las personas deberían resolver por su propia cuenta. Las cifras presentadas por Obama dicen lo contrario.

Y aunque Trump ha asegurado que cumplirá su cometido, ocho meses después de asumir el control del gobierno y el Congreso en Washington, los republicanos renunciaron este martes a votar contra la ley de los demócratas

El presidente Trump había retomado su compromiso de la campaña electoral, repetido en cada cita electoral desde 2010. Incitó a la mayoría de su partido durante la primavera, el verano y ahora en el otoño boreal, a superar sus diferencias y a aprobar una reforma, la que sea, para poder anunciar a su electorado: promesa cumplida.

Los republicanos moderados se negaron a apoyar una derogación que habría podido dejar a millones de estadounidenses sin seguro de salud, borrando así los avances de los últimos años. Y los más conservadores rechazaron las diversas versiones del plan republicano porque no derogaban enteramente 'Obamacare'.

Después de varias semanas de negociaciones tras bambalinas para resucitar el proyecto, la mayoría arrojó oficialmente la toalla este martes, a pocos días de la fecha tope del 30 de septiembre, el fin del año fiscal.

"Decidimos que, puesto que no tenemos los votos, pospondremos esa votación", dijo a periodistas el senador Bill Cassidy. A su lado, Lindsey Graham insistió en que la idea de acabar con 'Obamacare' seguía en pie. "Vamos a llegar ahí", aseguró.

En julio habían sometido a votación otra versión del proyecto de derogación, que fracasó a causa de la defección de tres de los 52 senadores de la mayoría (de un total de 100). En todos los casos John McCain estuvo entre los rebeldes, provocando la ira de Trump. "Estamos muy decepcionados con algunos autodenominados republicanos", dijo el presidente.

Los promotores de la derogación afirmaron que volverían a la carga el año próximo. Pero a mediano plazo esta página ya ha pasado.

El jefe de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, anunció que de aquí en más la prioridad sería la reforma fiscal, prometida para antes de fin de año. Su contenido será anunciado el miércoles.

 

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