El preocupante aumento de la violencia contra mujeres, niños y niñas venezolanas durante la pandemia

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Según un informe de la organización Save The Children casi un tercio de los hogares venezolanos que fueron consultados aseguraron que las medidas de aislamiento han generado un aumento de agresiones contra los niños y niñas. Lo mismo ocurre con las mujeres.

Es claro que en épocas de pandemia los países en crisis y la población migrante es de las que más sufre. Solo la semana pasada, que se celebró el día del refugiado, el coordinador general de operaciones de Médicos sin Fronteras en América Latina, Marc Bosch, afirmaba que la situación de los migrantes venezolanos en la región es terrible. Para rematar hoy, un informe de Save The Children remata afirmando que los niños, niñas y mujeres venezolanas han padecido un aumento de la violencia física, sexual y emocional en los hogares.

Hace un tiempo, Ana Güezmes, médica, especialista en salud pública y Representante de ONU Mujeres en Colombia, ya le advertía al periódico El País sobre el problem: “Las epidemias de la historia siempre nos han señalado que hay impactos diferenciales y también fortalezas en relación con las mujeres. El gran aprendizaje de lo vivido con la del ébola, entre 2014 y 2016, o la del zika, entre 2015 y 2016, es que las respuestas a las epidemias tienen que incluir el enfoque de género desde el inicio. Esto porque los impactos de las epidemias acentúan las desigualdades de género y el riesgo de violencia se incrementa en espacios de aislamiento”.

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El trabajo de Save The Children advirtió que en Colombia hay un 33% más en “la demanda de apoyo relacionado con la violencia de género desde mediados de marzo hasta mediados de mayo. La mayoría de los casos están relacionados a violencia sexual contra niñas y niños, violencia psicológica y violencia física contra las mujeres por parte de sus parejas”. Además, en el país han aumentado caso un 80% las llamadas a las líneas de ayuda y un 62% en las consultas de primeros auxilios psicológicos.

Bosch, por su parte aseguró que la situación es particularmente complicada para los que están regresando a su país: Hay una doble afectación que recae sobre una población ya de por sí vulnerable. La población venezolana que estaba en Colombia, Ecuador, Perú, ya estaba en una situación de relativa precariedad y ahora con la COVID-19 los medios de ingresos se han puesto en riesgo y muchos de ellos tienen que emprender un duro retorno a un país que no ha mejorado en relación a la situación que tenía cuando salieron. Están agotados y tienen que incorporarse a una realidad que es aún más compleja a la que había”.

En Venezuela las cosas no están mejor para este sector de la población. “Casi un tercio de los hogares encuestados en Venezuela informaron que las medidas de aislamiento han resultado en un aumento de la agresión y la hostilidad contra los niños y niñas en su hogar. Por otro lado, casi el 90% de los trabajadores de protección entrevistados dijeron que los niños y niñas están expuestos a riesgos debido a las medidas adoptadas para contener la propagación de COVID-19, como las cuarentenas y los toques de queda. Los tipos más destacados de violencia denunciados son violencia emocional (100%) como gritos o negligencia, violencia física (88%) y violencia sexual (25%)”.

Una de las mujeres consultadas por la organización afirmó: “En mi casa, las cosas están tan tensas que solo se puede escuchar el silencio. Cuando mi esposo está aquí, mis hijos y yo no nos atrevemos a movernos ... Como hemos estado encerrados, no hay límites para los golpes, no hay descanso”.

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Lo peor es que Save The Children aseguró que las cifras podrían ser más bajas de lo que en realidad lo son. Victoria Ward, Directora Regional de la organización para América Latina y el Caribe, aseguró: “Nuestros equipos están siendo informados sobre más y más niños y niñas que sufren en silencio a puerta cerrada. El aumento de la violencia está directamente relacionado con la profundización de la crisis humanitaria y la disminución de las opciones disponibles para familias cada vez más desesperadas debido al brote de coronavirus”.

Además, agregó: “Es inaceptable que muchos niños y niñas venezolanos no tengan refugio en esta crisis. Si siguen las reglas y se quedan adentro, enfrentan abusos. El hogar debe ser el lugar donde los niños y niñas se sientan más seguros. Si no respondemos urgentemente a esta violencia, los niños y niñas pueden enfrentar consecuencias inmediatas y de por vida para su salud, desarrollo y perspectivas de futuro. No podemos permitir que la vida de estos niños y niñas se convierta en el costo oculto de esta pandemia”.

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