Carlos Fernando Galán presenta sus propuestas a la Alcadía de Bogotá

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500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE

El protestantismo y el progreso

La presencia de las iglesias cristianas en Colombia está ligada a acontecimientos de su historia. Los presbiterianos, anglicanos, luteranos o bautistas, entre otros, han aportado a la educación.

Primera iglesia bautista de Colombia en San Andrés.

Durante la guerra de Independencia cumplió un papel importante la Legión Británica, cuyos soldados eran presbiterianos en su mayoría. Entre ellos se destacó el coronel James Fraser, quien se casó con una sobrina del general Francisco de Paula Santander y se radicó en Bucaramanga. Junto con el párroco Romero de Salazar, el coronel Fraser realizó un arduo trabajo para difundir en Colombia los plantíos de café, en contra de las críticas de quienes la consideraban una planta exótica que no debería existir en el país, pero se convirtió en la base de la economía colombiana. (Puede ver nuestro especial de los 500 años de la Reforma protestante aquí)

El coronel Fraser fue ministro de guerra y director del Colegio Militar y de la Escuela Politécnica de Bogotá. Durante estas actividades, ante la insistencia de sus amigos liberales, escribió a Escocia solicitando el envío de misioneros. En marzo de 1856 llegó el reverendo Henry Barrington Pratt, uno de los pioneros del establecimiento del protestantismo en Colombia. Durante 10 años, entre 1867 y 1877, Pratt tradujo al español el libro de los Salmos e imprimió 150 copias. También tradujo el Nuevo Testamento, que sirvió de base para la traducción de la Biblia.

Pratt llegó a Bogotá el 20 de junio de 1856, meses después de la sanción de la ley de la libertad religiosa. El 25 de noviembre de 1861 se celebró por primera vez la Cena del Señor. Así se organizó formalmente la congregación. Inicialmente los miembros eran extranjeros, pero en enero de 1865 fueron recibidos los primeros colombianos en un culto solemne. En dicho servicio se recibió a Carlos Bransby y Manuel Paniagua. Clark comenta que, “con la recepción de estos dos jóvenes podríamos decir que comenzó la Iglesia evangélica como una institución verdaderamente colombiana”.

En los campos de la política, la economía, la organización social y la lucha por los derechos civiles, el protestantismo desempeñó un papel primordial de la mano de los dirigentes del liberalismo. Es importante también destacar el apoyo protestante al movimiento obrero. El misionero Alexander Allan, uno de los misioneros protestantes más importantes, quien llegó a Colombia por Barranquilla y se trasladó a Bogotá en 1911, escribió: “Los jueves por la noche había reuniones de obreros, para promover escuelas nocturnas, cajas de ahorros y una campaña de temperancia. De estas reuniones nació en 1913 la primera unión obrera de Bogotá, en forma muy sencilla, y evolucionó hasta llegar a los sindicatos y la unión obrera”.

En el terreno político y social los protestantes tuvieron que luchar con el apoyo liberal para lograr ciertas libertades civiles como el matrimonio civil y los cementerios laicos. Relata uno de los misioneros presbiterianos que, cuando llegó a Cartagena, los cuerpos de los protestantes que morían eran arrojados al mar porque no se permitía su sepultura en los cementerios tradicionales. En el año 1913, el misionero Alexander Allan fue a Facatativá, donde la familia Sierra construyó un cementerio laico porque se le había negado el entierro a un miembro de la familia en el cementerio católico.

En cuanto al matrimonio civil, fue una causa de continua preocupación por parte de los protestantes y de los liberales. A través del periódico Evangelista Cristiano, Allan desarrolló una intensa campaña a su favor y los protestantes buscaron siempre que se debatiera el asunto en el Congreso de la República. También creó un espacio de discusión dirigido a diferentes sectores de la ciudadanía: las clases altas, los estudiantes y los obreros, aprovechando las libertades del gobierno republicano de Carlos E. Restrepo. Fue un escenario para debate y libre discusión que aprovecharon los líderes liberales.

En el terreno de la educación, el aporte del protestantismo fue de gran relevancia desde su arribo al país. A mediados del siglo XIX, algunos colombianos manifestaron a Pratt el deseo de que se estableciera un colegio. Pratt, sin dudarlo, escribió a la Junta de Misiones Presbiterianas solicitando a un misionero que lo ayudara y cuyo trabajo fuera dar educación a niños y jóvenes. La junta envió en julio de 1858 al reverendo Samuel Sharpe y a su esposa. Iniciaron entonces una escuela diurna en español e inglés y en la noche una escuela para artesanos con 18 estudiantes y clases de Biblia, escritura y aritmética.

Estas instituciones evolucionaron a lo que hoy se conoce como los colegios americanos. Para 1912, de 5’234.598 de habitantes no sabían leer ni escribir 4’626.669, o sea únicamente lo hacía el 10 % de la población. Los colegios tuvieron comienzos humildes que se fueron solidificando. El currículo privilegió la enseñanza de la Biblia, la cual fue materia lectiva cada año, asimismo el inglés y el comercio. La pedagogía utilizada por estas instituciones fue la educación activa que buscó crear una actitud mental para ser disciplinado. Además se introdujo el fomento de los deportes como parte importante de la educación.

El sistema coeducativo o educación mixta fue introducido a través de los colegios americanos. John Sinclair escribió que las escuelas rurales también cumplieron una importante labor, al punto de que en las regiones en donde existían fue menor el analfabetismo. Entre los alumnos que alcanzaron posiciones de liderazgo en la vida económica, política, educativa y social de Colombia estuvieron Enrique Olaya Herrera, Agustín Nieto Caballero, Lucas Caballero, Ricardo Tirado Macías, Edmundo Paniagua, o bogotanos reconocidos como Carlos Ospina Sayer y Samuel Bravo Nicholls.

*Trabajo conjunto con El Medio Comunica

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Reverendo Javier Rodríguez

El Mundo

El protestantismo y el progreso

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