“El recuerdo de Carlos Lorca” en el Museo de la Memoria de Chile

Han trascurrido 44 años desde la llegada de la dictadura militar en Chile y aún no se conoce un fallo sobre la suerte de los 1.200 detenidos-desaparecidos, las familias confían que en los próximos tres años podría saberse toda la verdad tras años de batallas jurídicas.

/ fotos: Sandra Rincón

Parado  frente a una fotografía  de su hermano Carlos Lorca y de otros 22 desaparecidos  del Comité Central del Partido Socialista, que dejó la dictadura militar en Chile, se encuentra Jaime Lorca. 

La imagen revela  un hombre joven  barbado y con lentes gruesos, quien fuera diputado por el Partido Socialista de Chile, el cual fue detenido y desaparecido  el 25 de junio de 1975 por la DINA, órgano represor de la dictadura, que se mantuvo desde el 11 de septiembre de 1973, con la toma del  poder por una junta militar dirigida por el  general del Ejército Augusto Pinochet, hasta 1990.  

Aunque han pasado 44 años, a Jaime Lorca se le quiebra la voz, al recordar los episodios que transformaron la vida de él y de muchas familias chilenas.”Nos enteramos  de la detención de Carlos por una llamada anónima. Nos informaron que lo habían trasladado a distintos centros  de reclusión y tortura, entre ellos Villa Grimaldi y Colonia Dignidad, dónde sus restos fueron enterrados y con los años, retirados, sin que hasta el momento se conozca su paradero.

Agrega que acudieron al comité Pro Paz, organismo coordinado por las iglesias de los diferentes credos, para presentar recursos de amparo, con el apoyo de abogados especializados en derechos humanos, pero el gobierno negó su captura.

Como la situación de Carlos, las historias de sufrimiento, violación de los derechos humanos, las persecuciones políticas contra los partidos de izquierda y simpatizantes del socialismo se repitieron y,  ahora,  se reconstruyen en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. El líder socialista es uno de los 1.200 detenidos –desaparecidos que, según el informe Rettig, elaborado durante el gobierno del ex presidente Patricio Aylwin, dejó la represión desatada.

Jaime Lorca, relata que “Carlos contaba con  31 años cuando fue desaparecido, formaba parte de la Juventud Socialista, en ese entonces ingresó a estudiar Medicina con especialidad en psiquiatría en la Universidad de Chile. Ello le permitió vincularse a la política, dónde dejó una huella debido a que obtuvo una importante votación en las  elecciones parlamentarias  de 1973 en representación de varias ciudades del sur de Chile. Posterior al golpe de Estado, integró el comité central del partido Socialista en la clandestinidad”.

Jaime Lorca recuerda que “durante la dictadura militar, se produjeron detenciones masivas a líderes de izquierda, sindicalistas y estudiantiles, además, allanamientos a poblaciones populares y  toques de queda prolongados. Muchos centros deportivos fueron utilizados como campos de reclusión y tortura, entre ellos el Estadio Nacional y el Estadio Chile, hoy llamado Víctor Jara”.

Debido a las  protestas masivas contra la dictadura, ésta se vio obligada a establecer un calendario para avanzar hacia un gobierno civil. Para ello, se convocó a un plebiscito  que validara, la permanencia de Pinochet Ugarte al mando de la nación  hasta 1997, opción rechazada por la mayoría de los ciudadanos.  

Ante los hechos dolorosos que permanecieron durante 17 años, se determinó establecer un  Museo de la Memoria  y los Derechos Humanos a cargo de Francisco Estévez, que reconstruye la historia, dónde se relata y se muestra la lucha del pueblo chileno y la represión ejercida por el gobierno dictatorial.

Este material se encontraba en manos de distintas organizaciones de derechos humanos, durante aquella época, posteriormente fue declarado patrimonio de la humanidad  por la Unesco y luego llevados a donde hoy permanecen.

Para Francisco Estévez “el Museo de la Memoria es consecuencia de una política de Estado, posterior a la dictadura, para establecer la verdad, el número de exiliados, ejecutados y desaparecidos. Narra y muestra la lucha del pueblo chileno para recuperar y promover la democracia, es un espacio de encuentro entre las nuevas generaciones con las pasadas”.

Al Museo de la Memoria llegan  unas 150 mil personas anualmente, en especial jóvenes, a quienes les impactan los relatos y las vivencias de lo ocurrido. Este  lugar está llamado a propiciar el diálogo, la tolerancia y generar una cultura creciente por la vida.

El director señala que “crímenes tan atroces no pueden seguir sucediendo ni en Chile, ni en Colombia, ni en ningún país de América Latina, se busca conocer la verdad y la aplicación de la justicia, para que sirva de lección a quienes han cometido estos actos.

Por eso considera esencial un reencuentro con la verdad y la justicia que implique decir nunca más”.

En ese contexto, el departamento de Extensión y Producción del museo viene asesorando al gobierno colombiano para la construcción  de un Museo de la Memoria, que recoja la verdad de los acontecimientos del conflicto armado.

Alejandra Ibarra, jefe de ese departamento cuenta que “a través de diferentes actividades, se está asesorando a los organismos culturales de Colombia para implementar un museo. “Se buscan los mejores resultados, compartiendo las fortalezas en la construcción de la memoria histórica, que produzca un impacto similar al que ocurre en Chile”.

Una comisión de Colombia estará las próximas semanas en Santiago de Chile y luego directivos del Museo viajarán a Bogotá a participar en la semana por la  Memoria, que se realizará en  el mes de octubre.

Mientras tanto, los familiares de los detenidos-desaparecidos, perseveran para que se conozca toda la verdad y se consolide el proceso de justicia y reparación a sus seres queridos, entre ellos la del médico psiquiatra y ex Diputado Carlos Lorca, considerado un ejemplo de consecuencia social y política, así como la de otros chilenos que decidieron permanecer en su país y luchar  por la recuperación de la democracia.

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