En los países en desarrollo uno de cada diez medicamentos es falsificado o de mala calidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que uno de cada diez productos médicos en los países en vía de desarrollo son falsificados o de baja y mala calidad.

Así se ve la farmacia de un hospital en Siria.Agencia Anadolu

Un estudio realizado por la OMS en 88 países en desarrollo reveló que desde los fármacos para el tratamiento del cáncer hasta los anticonceptivos tienen estas características fraudulentas.  

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Según la OMS, la globalización y el comercio electrónico han contribuido al incremento de productos de mala calidad o de calidad inferior a lo aprobado por esta institución. 

La venta de medicinas por Internet a precios más económicos, así como productos que sugieren, en apariencia, una mejora en el estilo de vida, como pastillas para adelgazar o gotas homeopáticas, son algunas de las denuncias más frecuentes.

El top cinco de los medicamentos más falisificados, según la OMS, va así: Primero, los medicamentos contra la malaria (286 casos) y antibióticos (244), después los analgésicos (126), luego los productos que promueven un determinado estilo de vida (124) y finalmente las medicinas contra el cáncer (100).

En este sentido, la OMS exhortó a los países que tienen estos problemas en su sistema de salud para que mejoren los métodos de detección y respuesta al mercadeo y comercialización de las medicinas, todo desde un marco de cooperación regional y global para evitar su tráfico y circulación entre la ciudadanía.

“Los datos indican que mucha gente toma medicinas que no alivian o previenen las enfermedades, lo que supone un desperdicio de dinero para las personas y los sistemas de salud y, sobre todo, puede causar padecimientos graves o, incluso, muertes”, denunció el informe de la OMS.

La agencia de la ONU puntualizó que, en los 1.500 reportes publicados con respecto a esta problemática, 42% de los medicamentos falsos o de baja calidad provenían del África subsahariana, 21% de América y 21% de Europa.

Por su parte, la directora general adjunta de la OMS para Acceso a Medicinas y Vacunas, Mariângela Simão, se refirió a la gravedad del fenómeno: “las medicinas de baja calidad o falsificadas no sólo tienen un efecto trágico en los pacientes y sus familias, sino que también son una amenaza para la resistencia a los antimicrobiales, lo que aumenta la cantidad de medicamentos que pierden su poder para tratar las enfermedades”, concluyó Simão.

 

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