“En México creemos en la no confrontación para resolver los conflictos”: Patricia Galeana

La nueva embajadora de México en Colombia habla con El Espectador sobre la histórica buena relación que han sostenido ambas naciones, así como la importancia estratégica del país para el gobierno de López Obrador. Dice que no se dejarán provocar del gobierno Trump y defiende la posición de no intervenir políticamente en la crisis de Venezuela.

Patricia Galeana Herrera, embajadora de México en Colombia.  / Óscar Pérez
Patricia Galeana Herrera, embajadora de México en Colombia.Óscar Pérez - El Espectador

La historiadora mexicana Patricia Galeana Herrera ha estudiado durante toda su vida la política exterior de su país y es reconocida como una de las mujeres que más sabe sobre diplomacia en México. Galeana ha escrito más de 15 libros de historia diplomática, ha dictado clases en las más importantes facultades de Relaciones Exteriores y ha ocupado importantes cargos, como por ejemplo la dirección del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones.

Sin tener una experiencia diplomática, el presidente Andrés Manuel López Obrador, convencido por sus logros y nutrido currículo, le encomendó a Galeana la tarea de poner en práctica toda su experiencia académica y aplicarla en Colombia. Fue así como en marzo de este año el mandatario la nombró jefa de la delegación diplomática de México en nuestro país.

En entrevista con El Espectador, la embajadora de México en Colombia habla sobre la estrecha relación que han tenido ambos países a lo largo de su historia, así como de problemas que afectan por igual a ambas naciones, como el narcotráfico y la recepción masiva de migrantes.

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¿Cómo recibe la Embajada de México en Colombia? ¿Cuál es el estado actual de la relación de los dos países?

Yo la encuentro bien. Acabamos de reactivar un memorándum de entendimiento para la relación estratégica entre los dos países, el pasado 9 de mayo. Allí quedaron claras las áreas prioritarias dentro de esta relación estratégica: la cuestión económica, el comercio, la cooperación científica, tecnológica, cultural y educativa; el tema de la seguridad y justicia, y el de migración y asuntos consulares. Después de esto van a venir, naturalmente, las reuniones de seguimiento de cada una de estas áreas.

Usted habla de reactivación de este memorando. ¿Estaba parado?

Estaba, digamos, sin muchos resultados. El memorando se había firmado 2017, pero faltaba aterrizarlo. Aquí había un comité colombo-mexicano que no avanzó mucho en la implementación de estos acuerdos. Entonces la idea es volverlo a conformar tras la reactivación, pues a veces sucede que se firman convenios, pero no se les hace seguimiento.

Supongo que el presidente López Obrador le encomendó algunas tareas importantes en Colombia. ¿Cuáles son?

Claro que sí. Al presidente López Obrador le interesa recuperar la identidad latinoamericana de México, que en gobiernos pasados estaba un poco olvidada. Porque, aunque, en materia geográfica estamos en América del Norte, nuestra identidad es latinoamericana. Y en ese sentido la relación con Colombia es estratégica, precisamente por su posición privilegiada, que nos sirve de enlace con el Cono Sur, Centroamérica, el Caribe y hasta Asia y el Pacífico. Es una vinculación que nos da posibilidad a los dos países de estrechar vínculos, que históricamente han sido fuertes.

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Ahora que usted lo dice, tanto México como Colombia cambiaron hace poco de gobiernos. ¿Esto podría afectar de alguna forma la relación entre los dos?

Todo lo contrario; se va a fortalecer. Porque, en efecto, desde el origen de nuestros dos países ha habido esta relación estrecha, histórica. Recordemos que en algún momento éramos vecinos y años después fue Colombia el primer país que reconoció la independencia de México. También hay episodios históricos como el de la muerte de José María Melo, expresidente colombiano, que murió en México defendiendo la causa de los liberales en nuestro país, o el de la vez que el Congreso colombiano apoyó a México cuando estaba enfrentado con Estados Unidos y Francia, en 1865. Y así hay muchos ejemplos de esta relación histórica entre los dos países. Esto además de la relación cultural, el amor que le tenía Gabriel García Márquez a México y el afecto de los colombianos por la cultura mexicana. Son pueblos que siempre han sido muy amigos. Nos parecemos mucho.

Usted es historiadora. ¿Qué le puede aportar desde su disciplina a la Embajada de su país en Colombia?

Es una buena pregunta. Fíjese que en ese sentido yo he dedicado mi carrera a enseñar historia diplomática. Hace poco realicé una publicación sobre la cronología diplomática de América en la que participaron 44 historiadores de todo el continente. Así como también tengo una obra de las relaciones exteriores de México con el mundo. En ese sentido, quiero hacer hincapié en que el conocimiento histórico es un conocimiento necesario, porque para solucionar cualquier problema debes saber cómo se originó. El conocimiento histórico nos da luces para entender nuestro presente y actuar en él. Creo, por eso, que el presidente López Obrador envió a miembros de la academia a diferentes posiciones diplomáticas; dando este mensaje de utilizar estos conocimientos para las relaciones exteriores.

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La migración forzada es un fenómeno global que afecta a varios países en el mundo. Particularmente en Latinoamérica, Colombia y México son los que hoy están viviendo en mayor medida este flagelo. ¿Qué se puede hacer para combatir esto?

El tema de la migración es un tema mundial. Sin embargo, esto no es nuevo. El ser humano ha migrado siempre a lo largo de la historia. Pero es evidente que hoy está forzada por la desigualdad económica, la violencia y la falta de oportunidades en los lugares de origen. Ahorita en México tenemos un gran reto en el caso del Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador. Sobre esto, vamos a tratar de buscar soluciones que esperamos funcionen y puedan ser replicadas en el caso de la migración de Venezuela hacia Colombia. Lo primordial es que en estos procesos se respete la dignidad de las personas y sus derechos humanos, pero también que haya una migración ordenada.

 

Resultado de imagen para mexico venezuela site:elespectador.comEl presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha optado por una política de no intervención en asuntos interno de otros países. Foto: EFE 

 

Con Estados Unidos está el factor Trump, con el que no solo México sino Latinoamérica tiene que lidiar. Ahora que Estados Unidos ha amenazado con castigar a su país, ¿México responderá a las provocaciones?

Nosotros creemos en la no confrontación y desde mi punto de vista es una estrategia que ha funcionado bien. Esto no quiere decir que vamos a perder nuestra dignidad, pues todo tiene un límite, pero evidentemente tenemos que buscar la solución a este problema sin caer en provocaciones. Además, hay que entender que es un momento complejo, que el presidente de Estados Unidos está por lanzar su candidatura para las elecciones y que hay una coyuntura política. Pero México no le va a seguir el juego a estas coyunturas, porque nuestra relación con Estados Unidos es para siempre. No podemos cambiar de domicilio y tenemos que aprender a llevar las cosas de la mejor forma en una relación tan compleja.

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El tema de seguridad es un punto clave en la relación entre los dos países. ¿Se han planteado soluciones conjuntas?

Es una situación también compleja. México está junto al mayor mercado de estupefacientes del mundo y justo, de hecho, este memorando de entendimiento que se reactivó menciona el rubro de seguridad y justicia. Sobre esto, se está organizando una reunión para este segundo semestre en el que las autoridades de los dos países puedan reunirse, tener un intercambio de información y hacer una estrategia conjunta para combatir al narcotráfico. Porque, desde luego, el intercambio de información es urgente.

López Obrador anunció durante su campaña que rompería con la estrategia de la guerra frontal contra el crimen. ¿Por qué consideran que esta es la solución?

Vimos con los años que la represión y la violencia no fueron la solución para este flagelo. Pero ahora, el presidente López Obrador cuenta con una legitimidad, como no la ha tenido ningún presidente, cuenta con el apoyo de la ciudadanía, y optó por atender a la población vulnerable. Quienes viven en pobreza extrema y quienes no tienen oportunidades. El cambio está allí, en atender el problema desde esta visión social.

México fue uno de los principales aliados de colombiana en el proceso de paz. ¿Se mantiene el apoyo?

Claro. Desde luego que México está deseoso de contribuir en todo lo que pueda a este proceso de paz, que, a pesar de las dificultades, va marchando. Entonces, sí hay interés en que esto siga, pues en nuestro gobierno se puso como prioridad el respeto a los derechos humanos de todas las personas, la no intervención y autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y la cooperación para la paz. Esto es ahora un mandato constitucional.

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Ya que toca ese tema, la postura del presidente López Obrador de no intervenir en el caso de Venezuela ha sido cuestionada por muchos de sus homólogos latinoamericanos. ¿Por qué creen que esta es la forma de solucionar este conflicto?

México históricamente ha tenido una política no intervencionista y se da precisamente porque nuestros países sufrieron el acoso internacional cuando recién se independizaron. En el caso de nuestro país, sufrimos diferentes intentos de reconquista, de intervención extranjera y de pérdida de territorio. Y eso es algo que no queríamos replicar. Estos principios finalmente se ponen en la Constitución en 1988, pero si se fija son los mismos que están en la carta de creación de la Organización de Naciones Unidas. El camino de México es el de la diplomacia. Para solucionar un conflicto hay que negociar. Si nosotros rompemos con cualquiera de esos principios se está faltando a nuestra propia Constitución.

¿Cuál cree entonces que sea el legado de López Obrador en materia de política exterior una vez deje el poder?

El buscar la solución pacífica de los conflictos. Él lo ha repetido en diversas ocasiones y, además, son principios que tiene la Constitución, que no son letra muerta; son producto de toda una historia, difícil y dolorosa, de un país como México, que es la frontera de toda América Latina. Y nosotros hacemos parte de ella, y queremos reivindicar nuestra identidad.

 

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Jesús Mesa / @JesusMesa

El Mundo

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