Entienda la polémica por la visita del papa a Birmania

El papa ha causado incomodidad entre la dirigencia birmana por sus comentarios sobre la crisis de los ronhinyás.

AFP

De los 53 millones de habitantes de Birmania, apenas el 1% es católico. La gran mayoría se reparten entre budistas y musulmanes. A pesar de esto, el papa Francisco decidió poner en su itinerario de viajes una visita oficial al país que, durante los últimos meses, se convirtió en el protagonista de una de las crisis humanitarias más agudas de 2017.

Ya en agosto de este año, el papa había denunciado la persecución que el gobierno birmano realiza contra la minoría étnica de los rohingya “que desde años son torturados y asesinados simplemente por mantener sus tradiciones y su fe musulmana”, dijo Francisco.

Los abusos de las autoridades birmanas han sido documentados y denunciados por Naciones Unidas que además, describió las acciones del ejército birmano como un caso clásico de limpieza étnica.

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Las declaraciones del único cardenal católico procedente de Birmania dejan entrever la incomodidad que causa la visita de Francisco y, más específicamente, el hecho de que el papa haya llamado rohinyás a lo que ellos consideran inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés, y no una minoría étnica.

“Es un término muy disputado, y al ejército, al gobierno y al público no les gustaría que lo exprese”, le dijo el cardenal Charles Maung Bo al New York Times.

El argumento de que los rohinyás no son una minoría étnica Birmana y que, al contrario, se asentaron en el territorio de ese país de manera ilegal, ha sido la excusa con la que, por generaciones, el gobierno birmano les ha negado sus derechos.

A raíz de la discriminación  se crearon grupos insurgentes como el Ejército de Salvación Rohinyá., cuyos ataques contra de las fuerzas de seguridad Birmana que, por su parte, reaccionó con ataques en contra de los civiles de origen rohinyá en lo que, según Naciones Unidas, es un caso clásico de limpieza étnica.

Se estima que hoy la cifra de rohinyás que han cruzado la frontera con Bangladesh para huir de los ataques del ejército birmano supera los 600.000.

Se espera que durante su visita, el papa se reúna con el jefe de las fuerzas armadas y con Aung San Suu Kyi , la cuestionada Nobel de Paz que dirige Birmania, así como con algunos representantes del pueblo rohinyá.

El viaje de Francisco suscita esperanza también entre los refugiados rohinyás, que desde Bangladés han denunciado las violaciones, asesinatos y torturas del ejército birmano.

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Se trata del 21º viaje que realiza el pontífice argentino quien, visitará después Bangladés, otro país con fuertes tensiones religiosas y que ha recibido a la gran mayoría de los rohinyás que buscan refugio.

Nur Mohammad, imán de 45 años en un campo de refugiados en Cox's Bazar en Bangladés, espera que el papa pida el retorno de los rohinyás "con la ciudadanía y el fin de todas las discriminaciones".

A pesar de todo, el margen de maniobra del papa frente a la crisis es pequeño. "La gran mayoría de la gente de Birmania no se cree el discurso internacional de los abusos contra los rohinyás ni el éxodo de un gran número de refugiados a Bangladés", explica Richard Horsey, analista independiente establecido en Birmania. 

"Si el papa viene y trata de forma insistente ese asunto, se atizarán las tensiones", añade.