Erdoğan y Trump entre los líderes mundiales más peligrosos para la prensa

Según el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) en 2017 fueron cinco los presidentes que más se lanzaron contra la libertad de expresión y los medios de comunicación.

Lo más preocupante es que 4 de estos líderes pertenecen a supuestos regímenes democráticosAFP

El pasado 2 de junio el presidente estadounidense Donald Trump anunció los premios del año a los “más deshonestos y corruptos medios”. En respuesta a esto, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) publicó una lista de los ganadores a los “opresores de la prensa” del año.

Estos “premios” reconocen a los líderes mundiales que se han lanzado en contra de la libertad de expresión y contra las normas que protegen los medios de comunicación. Los líderes de esta deshonrosa lista figuran por haber ido “más allá para silenciar las voces críticas y debilitar la democracia”, afirma el Comité.

El gobierno del presidente turco Recep Tayip Erdoğan, son el gobierno y figura pública más opresores y peligrosos para los medios, según el CPJ.

Erdoğan es uno de los presidentes que más amenazas lanzó contra la prensa en 2017. Sus acusaciones no solo fueron hacia periodistas y medios de comunicación, sino hacia usuarios de redes sociales por criticar al presidente y sus funcionarios.

De hecho, según el CPJ, durante el 2016 se registraron 46.193 “casos de insultos al presidente o insultos a la nación turca”.

Además, Turquía tiene cerca de 73 periodistas tras las rejas, por lo menos registrados al 1 de diciembre. Los periodistas encarcelados están siendo investigados y acusados por “crímenes de Estado” por ejercer su profesión y por supuestamente “hacer propaganda” para organizaciones terroristas.

El presidente Trump es infaltable en esta lista. El CPJ lo califica de atravesar la delgada línea de la censura.

Gracias a la cobertura que se ha hecho de todos los entramados de su elección y su primer año de presidencia, el mandatario norteamericano ha amenazado con abrir una “ley de difamación” para poder demandar a los medios y someterlos a presunta revisión antes de su transmisión o publicación de contenidos. También es conocida la manera como descalifica a twitteros y periodistas en su cuenta en Twitter.

Según el CPJ, Trump ha lanzado cerca de 1.000 tuits contra la prensa solo el año pasado. Esto, según el Comité, es un inminente peligro para los periodistas pues los expone a riesgos innecesarios, además de fomentar la autocensura.

El presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi tiene a al menos 20 periodistas encarcelados, según el último censo del CPJ de diciembre pasado. Al igual que su par turco, el gobierno egipcio acusa a los comunicadores de crímenes de estado y de incitar el terrorismo o pertenecer a ellos.

En 2017 el-Sisi pasó una ley antiterrorista que alienta y permite la represión contra la prensa, además de permitir “a las autoridades poner a los periodistas absueltos de cargos relacionados con el terrorismo en una lista de vigilancia que restringe sus derechos financieros y de otro tipo”, asegura el informe.

El regimen comunista de Xi Ji ping en China sigue ahogando la libertad de expresión. Cualquier atisbo de crítica es reprimida con la cárcel. 41 comunicadores fueron encarcelados en 2017. La mayoría de medios están controlados por el gobierno y los que no lo están sufren el riesgo constante de la cárcel o el despido de sus trabajos si no cumplen las directivas de censura impuestas por Beijing.

También se ha impuesto un cortafuego que ayuda al control del flujo de la información de la internet, que además ejerce presión sobre las compañías tecnológicas en el país o las que intentan llevar su contenido a China.

El presidente Putin sigue muy de cerca estas prácticas, emulando este modelo de censura de la internet de China. Además está logrando erradicar los independientes en el país más grande del mundo. Aquí los periodistas también sufren acoso por parte de las autoridades y han sido también encarcelados

Pero el caso más reciente es haber restringido el acceso al parlamento por parte de los medios occidentales: Voice of America, Radio Free Europe y Radio Liberty.

La sorpresa (o no tanto) es la inclusión del gobierno e Myanmar en esta lista. Desde que el partido de la nobel de paz y defensora de derechos humanos Aung San Suu Kyi asumió el poder en 2016 se sigue obstruyendo y acosando el trabajo periodístico.

Un ejemplo de ello es la cobertura de la “limpieza étnica” contra los Rohingya que 2 periodistas de Reuters realizaban en el norteño estado de Rakhine. 

El 12 de diciembre pasado, lo comunicadores fueron arrestados “bajo la bajo sospecha de violar la Ley de Secretos Oficiales y permanecieron incomunicados durante dos semanas antes de que se les permitiera ver a sus abogados y sus familias”, registra el CPJ.

Si son declarados culpables, los reporteros podrían quedar en prisión por 14 años.

Polonia es otra democracia que ha dado impuesto mano dura a los medios de comunicación. Los medios polcaos fueron por mucho tiempo los testigos y garantes de la transición hacia la democracia, que el conservador gobierno de Andrzej Duda ha puesto en cintura.

Su gobierno tomó el control total de los medios públicos y anunció “planes para cambiar las regulaciones de una manera que obligaría a los propietarios extranjeros de los medios de comunicación a abandonar sus participaciones mayoritarias”, asegura el CPJ.

Las oficinas estatales cancelaron las suscripciones a medios críticos e impuso una multa de cerca de 425 mil dólares a TVN24, la principal cadena noticiosa del país, por su cobertura de las protestas al parlamento en 2016.

Ante la creciente e inminente amenaza, la Comisión Europea lanzó un proceso contra Polonia destinado a suspender los derechos de voto del país en la Unión Europea.