¿Es la Guardia Revolucionaria de Irán un grupo terrorista? Trump dice que sí

El presidente estadounidense Donald Trump incluyó a la Guardia Revolucionaria de Irán, la organización militar más grande de ese país, en la lista de grupos terroristas significando un nuevo golpe para las relaciones entre ambos países. Pero ¿Qué hace este grupo?

La Guardia Revolucionaria de Irán tiene un alto grado de poder en el país.EFE

En una decisión sin precedentes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó a la Guardia Revolucionaria de Irán, la organización militar más grande de ese país, dentro de la lista de grupos terroristas del mundo. La declaración es un nuevo golpe para las relaciones entre Washington y Teherán, tensas tras la ruptura del acuerdo nuclear entre ambos países. Además, fue la primera vez que el gobierno estadounidense toma una medida de este tipo contra las fuerzas militares de otro país. Pero ¿Qué hace este grupo y por qué Trump está en su contra? 

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La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC por sus siglas en inglés) es una fuerza militar de este país que nació tras la Revolución Islámica que puso al Sha de Persia, Muhammad Raza Pahlavi, en el poder y contribuyó a establecer el actual modelo de gobierno de los iraníes, dirigido por los ayatolás. Antes de esa revolución, Pahlavi confió en la Guardia para salvaguardar su autoridad. Desde su creación estuvo pensada como una rama de las tradicionales Fuerzas Armadas que, a diferencia de las otras (ejército, marina y fuerza aérea) que tienen el objetivo de proteger las fronteras, defendiera la república islámica instaurada. Por eso se les dice que son “los guardianes de la revolución”. Amparada en el artículo 150 de la Constitución de Irán, es la mayor fuerza del país, pues cuenta con más de 120.000 miembros, más 90.000 unidades del Basij, una fuerza paramilitar fundada por los ayatolás.

Tras iniciar el conflicto en Siria en 2011, la IRGC adquirió importancia al convertirse en aliado del presidente Bashar al Assa. Se dice que su apoyo ha permitido la continuidad de este en el poder. Allí, en territorio sirio, la Guardia, tras órdenes chiitas, ha entrado en conflicto con el Estado Islámico. La presencia militar iraní en Siria preocupa especialmente a Estados Unidos y a Israel, pero las autoridades iraníes defienden que es legítima, ya que fue solicitada por el presidente Bashar al Asad, y han insistido en que continuarán en el país mientras así lo quiera el régimen de Damasco.

Este patrón de “actuar mediante grupos político-militares que con su fuerza también intentan influir en el poder político, ha aumentado la influencia de Irán, al menos en estos países”, explicó el analista Ardeshir Pashang, del Centro de Estudios Estratégicos de Oriente Medio de Teherán. El comandante de la citada Fuerza Quds, Qasem Soleimaní, ha acudido con frecuencia a los frentes de batalla para reunirse con estos grupos político-militares y también ha mantenido encuentros con los dirigentes de Irak y Siria. Además, la Guardia mantiene importantes operaciones en otros países como Afganistán, Yemen y Líbano. Su influencia en otras partes de Medio Oriente es significativa, pues proporciona dinero, armas, tecnología y asesoría a gobiernos aliados mediante su brazo de operaciones en el exterior: la Fuerza Quds. 

Esa rama del IRGC ha sido acusada en reiteradas ocasiones de apoyar a grupos terroristas como Hezbollah, responsable de varios ataques terroristas en todo el mundo, uno de los más conocidos en la embajada de Israel en Argentina en 1992. Tales actividades llevaron a Trump a designar a la Guardia como organización terrorista extranjero, siendo la primera vez que el gobierno estadounidense sanciona de esa manera a una entidad gubernamental extranjera. “Es el principal mecanismo de Irán para cultivar y apoyar a los grupos terroristas designados por Estados Unidos en todo Medio Oriente”, dijo el presidente estadounidense.

Washington ha impuesto sanciones en los últimos años a decenas de entidades e individuos afiliados a los Guardianes, pero nunca a la organización en su conjunto.

Además del poder militar, la Guardia tiene una gran importancia a nivel político y social. Comprometidos con los ideales de la revolución, los miembros de la Guardia dispersan las protestas masivas de la oposición al expresidente Mahmoud Ahmadinejad, quien, combinando ese poder militar con el apoyo del ayatolá, se ha convertido en un hombre clave de la política iraní. Los miembros de la Guardia han recibido a cambio representación en el parlamento iraní y otros organismos del país. También se dice que la IRGC controla cerca de un tercio de la economía de Irán a través de la industria de la construcción, proyectos de petróleo y gas, alimentos e incluso educación. Según Los Angeles Times, la Guardia factura más de US$ 12.000 millones al año por sus negocios. Le recomendamos: "Estados Unidos se arrepentirá de las sanciones impuestas a Irán", Gobierno iraní

Se dice también que la Guardia controla el mercado negro, por el que llegan productos como alcohol a Irán, y se lucra con negocios clandestinos. Todas estas condiciones hacen de la Guardia una organización muy compleja. El actual presidente de Irán, Hassan Rouhani, ha criticado la presencia de la Guardia en la economía iraní, y también en alguna ocasión los llamó “un gobierno con armas que había asustado al sector público”.

Estados Unidos no es el único que ha catalogado al IRGC como un grupo terrorista, pues Arabia Saudita y Bajréin también lo hicieron con anterioridad. El grupo está vinculado al desarrollo del programa atómico iraní, motivo central de la disputa del gobierno de Rohani con Trump.

Tras el anuncio de Trump, la respuesta de Irán no se hizo esperar. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional designó grupo terrorista a las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio y calificó la acción "ilegal" de Washington como “una amenaza importante para la paz y seguridad regional e internacional”. Y el comandante general de la Guardia, Mohammad Ali Jaafari, criticó las concesiones de este durante el histórico acuerdo nuclear de Irán con Estados Unidos que finalmente abandonó Donald Trump. Por su parte, el comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamad Ali Yafarí, ya advirtió ayer a EE. UU. de que llegado el caso sus tropas “no experimentarían tranquilidad y paz en Oriente Medio”. Las consecuencias de la inclusión de este grupo en la lista de grupos terroristas se verá la próxima semana cuando la decisión entre en vigor. ¿Será la polémica acción de Trump un plan para obligar a los iraníes a replantear un nuevo acuerdo nuclear que se acomode a sus intereses?