¿Está cerca el regreso de Rafael Correa a la política de Ecuador?

Las reformas constitucionales que busca adelantar el presidente Lenín Moreno mediante una Consulta Popular podrían desencadenar el regreso del exmandatario a la política.

AFP

“Siempre se puede confiar en los traidores, no cambian nunca”, dijo el expresidente ecuatoriano Rafael Correa en una entrevista para W Radio en la que se despachó contra su sucesor, Lenin Moreno.  Cinco meses después de su mandato, Correa no ha parado de agrandar la brecha que lo separa de su antiguo funcionario y ahora presidente.

El exmandatario acusa a Moreno de estar gobernando con el programa político de la oposición y de haber puesto en marcha una “contra revolución” para borrar su legado y desprestigiarlo con acusaciones de corrupción.

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En uno de los últimos episodios de la pelea, el presidente Moreno denunció haber encontrado en su despacho cámaras que estarían siendo utilizadas para espiarlo, lo que Correa describió como una tontería y un intento desesperado para desprestigiarlo.

El episodio de las cámaras ocultas llegaron pocos días antes de un informe del Diario Expreso, según el cual, la administración Correa utilizó a la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senaín), para vigilar a organizaciones sociales que iban en contra de sus intereses. Ese habría sido el caso del colectivo Yasunidos, que se opuso a los proyectos de explotación petrolera en el Parque Natural Yasuní.

Otra investigación que enloda la reputación política de Correa es la que tiene en la cárcel al vicepresidente Jorge Glas, quien como Lenín Moreno, también fue funcionario de Correa y está siendo investigado por sus presuntos vínculos con la trama de corrupción internacional auspiciada por la constructora brasilera Odebrecht.

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Frente a esto, Correa recordó que en 2008 la empresa brasilera fue expulsada de Ecuador cuando se presentaron problemas técnicos en la hidroeléctrica San Francisco, pocos meses después de haber sido entregada. Aunque para Correa Glas es un hombre inocente y “un vicepresidente histórico”, también hay que recordar que las acusaciones que pesan contra él tienen fundamento. Según recientes declaraciones de exfuncionarios de la constructora, Glas habría pedido un millón de dólares para la campaña presidencial de 2014.  También levanta sospechas el que Glas haya hecho parte del equipo que negoció el regreso de Odebrecht a Ecuador en 2010.

-El posible regreso-

A pesar de haberse radicado en Bélgica, Correa anunció que podría regresar como candidato en una Asamblea Nacional Constituyente.

La propuesta para reescribir la constitución que él mismo ideó en 2008 empezó a aparecer a finales de septiembre y cobró cada vez más fuerza ante la inminencia de la Consulta Popular que el presidente Moreno quiere llevar a cabo en Ecuador.

A través del mecanismo participativo que está pendiente de ser aprobado por la Corte Constitucional, Moreno podría reformar la constitución para, entre otras cosas, limitar las posibilidades de reelección en cargos públicos, lo que pondría fin de manera definitiva a cualquier aspiración presidencial de Rafael Correa.

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Para el ex mandatario, lo más grave de la Consulta Popular son las posibles reformas que podría desencadenar en el Consejo de Participación Ciudadana. El organismo con menos de 10 años, fue creado para elegir a los dirigentes de los organismos de control, como al fiscal general y la procuraduría. Actualmente, el consejo está controlado por funcionarios fieles a Correa, por lo que su disolución y reestructuración disminuiría todavía más la influencia del exmandatario.

“Ese es el fondo de la consulta, las otras cinco preguntas son un engaño”, dijo el expresidente que ve en la jugada del actual mandatario un intento para que la figura del presidente vuelva a estar a cargo del nombramiento de las personas a responsables de los organismos de control. Con esto, según Correa, quieren “repartirse el país como piratas” y eliminar la posibilidad de que Correa regrese y “les quite lo saqueado”.

Convocar a una Asamblea Nacional Constituyente es el mismo mecanismo que Nicolás Maduro empleó para crear un supra poder con el que sacó de su camino al Parlamento opositor y poner fin a un largo periodo de protestas callejeras. Para Correa, en Venezuela hay una democracia “en asedio”, y los más de siete millones de venezolanos que habrían votado por la constituyente, en la que no participó la oposición, la legitiman. “Que nos guste o no nos guste es otra cosa” afirmó el exmandatario.