Este mapa muestra el alcance de las denuncias de abusos de la Iglesia en Chile

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La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Chile realizaron un mapeo de los casos de abuso registrados en el país. La investigación mostró 50 nuevas denuncias desde agosto de 2019.

Para evidenciar el alcance de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia Católica, las Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de ese país publicó un mapa en el que vienen registrando las denuncias hechas por estos delitos. En total el gráfico muestra, hasta el momento en el que se publicó esta nota, un total de 310 denuncias en las que figuran entre los denunciados dos cardenales, siete obispos, tres capellanes, 166 sacerdotes, 15 diáconos, 58 hermanos y hermanas consagrados, 15 profesores catequistas y 44 autoridades de colegios, como directores, vicarios y otros responsables. En cuanto a las órdenes religiosas mencionadas, los Salesianos, Hermanos Maristas y la Compañía de Jesús lideran la lista de denuncias con 27, 26 y 24 casos respectivamente.

El mapeo de estos datos sirve para mostrar el alcance geográfico de las denuncias. Los casos van desde la ciudad de Arica al norte del país hasta Punta Arenas en el sur. Además, el mapa permite la interacción con los casos y se puede conocer en un sencillo cargo el nombre y el cargo que ocupaban las personas denunciadas, los años en los que se habrían perpetrado los abusos y el estado actual de la investigación.

“El mapa busca que la sociedad chilena tome conciencia de la magnitud de estos crímenes”, explicó a Efe el vocero de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Chile, Eneas Espinoza, autores de la herramienta virtual.

Espinoza, periodista que hoy reside en Buenos Aires, agregó que “el flagelo es transversal y global”, por lo que su asociación trabaja con víctimas a nivel mundial para “conocer cuando un sacerdote denunciado en un país es trasladado a otro buscando impunidad, como pasó en Argentina, Bolivia, Italia, España o Bélgica”. Para el vocero de la red esta es una lucha especial, pues él mismo presentó denuncias contra dos miembros de la Congregación de los Hermanos Maristas cuando tenía seis años. Además, Espinoza confesó que fue abusado durante su adolescencia por parte de Cristian Precht, un religioso que tras recibir varias denuncias en su contra fue expulsado del sacerdocio por el Vaticano. Le puede interesar: Los demonios de la Iglesia católica en Chile 

“La causa avanza demasiado lentamente para mí. Seguimos esperando justicia y reparación”, sostiene Espinoza.

La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Chile, creada en 2018 con el objetivo de contraponer la mirada de la Iglesia católica que insiste en presentar los casos de abusos como situaciones aisladas, lamenta que solo entre el 4 y el 6% de los delitos acaba denunciado, pues todavía hay temor o vergüenza por denunciar los abusos. Según las investigaciones, ocho de cada 12 víctimas no confianza los abusos que sufrió.

“En nuestra propia experiencia, cuando ves que no estás sólo, que somos cientos de hombres y mujeres los que denunciamos, te es más fácil hacerlo”, detalló el vocero de la red de sobrevivientes.

Al cierre de 2019, la Fiscalía Nacional de Chile informó que el número de casos de abuso vinculados al clero estaba en 223, con 159 causas abiertas. “Llamamos a denunciar ante la justicia chilena todos los crímenes, incluso con el delincuente fallecido, porque son crímenes contra los derechos humanos y, por tanto, imprescriptibles”, concluyó Espinoza.

Un total de 113 religiosos han sido investigados en Chile en los últimos 15 años por denuncias de casos de abusos sexuales, según una información publicada hoy por el diario chileno La Tercera, una cifra que aumentó en las últimas semanas con cada caso que sale a la luz en el país. E

La grave crisis por la que atraviesa la Iglesia Católica en Chile es una ruidosa alarma que indica lo que le podría pasar en otros países si no se toman las medidas necesarias contra los representantes del clero vinculados con pederastia y abusos sexuales.

La atención sobre estos casos se reactivó después de la visita del papa Francisco a Chile en enero de 2018, cuando un grupo de víctimas denunció que el Vaticano escondía, protegía y promovía a los curas acusados de este delito. Entonces el Papa defendió a uno de los acusados de encubrir a los abusadores, lo que desencadenó una polémica. No obstante, Francisco envió después a Chile al arzobispo Charles Scicluna para hablar con las víctimas y tras conocer su informe, citó a los obispos a Roma. Previamente invitó a tres víctimas emblemáticas de Karadima al Vaticano. El pontífice conversó largamente con Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, los alojó en su casa y les pidió perdón.

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