Esterilizadas sin saberlo: el nuevo drama de las migrantes en EE. UU.

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Decenas de mujeres migrantes detenidas en un centro de reclusión en Estados Unidos habrían sido sometidas a cirugías para extraer sus úteros. Las esterilizaciones forzadas han sido una práctica frecuente en varios países.

Lo que ocurrió en el centro de detención del Condado de Irwin, en Georgia, Estados Unidos, operado por el contratista privado LaSalle Corrections, solo se puede comparar con “las violaciones cometidas en campos de concentración”, dijo indignada la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

Se refiere a las “perturbadoras” revelaciones que hizo la organización defensora de derechos humanos Project South sobre histerectomías realizadas a decenas de mujeres inmigrantes en este centro de detención. De acuerdo con la denuncia, presentada ante la división de asuntos internos del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., en ese lugar casi todas las mujeres detenidas, principalmente migrantes, fueron sometidas a extracción de útero. ¿Por qué?

De acuerdo con Dawn Wooten, una enfermera que trabajó hasta julio de este año en el polémico centro de detención en Georgia, había un médico ginecólogo que les ordenaba el procedimiento a casi todas las mujeres y esa práctica le llamó la atención. “Nosotras nos planteábamos: ‘Dios, le saca sus cosas a todo el mundo, esa es su especialidad, es como un coleccionador de úteros’”, relató en su denuncia.

La enfermera también dijo que muchas inmigrantes no entendían a cabalidad el procedimiento, ya que muchas no hablaban inglés y las trabajadoras se comunicaban con ellas mediante el traductor de Google, por lo que no tenía claro si todas habían dado su consentimiento, “no creo que estas mujeres comprendieran la verdad de lo que les iba a ocurrir”, agregó, al recordar que el médico no firmaba los documentos de estas operaciones y muchos formularios fueron destruidos.

Una detenida, entrevistada por los abogados de Project South, relató que cuando supo que todas esas mujeres habían pasado por cirugía, pensó que “era como un experimento en un campo de concentración, como si estuvieran experimentando con nuestros cuerpos”.

Sobre ese centro de detención en Georgia ya pesaban otras quejas. Informes previos, cuenta la abogada Priyanka Bhatt, evidenciaron un patrón problemático con la salud femenina.

Un caso que, según la presidenta de la Cámara estadounidense, se tiene que aclarar: “El pueblo estadounidense necesita saber por qué y bajo qué circunstancias tantas mujeres, sin su consentimiento, fueron empujadas a este procedimiento extremadamente invasivo”.

Miedo a la fertilidad latina

De acuerdo con el presidente de la Liga de Congresistas Hispanos, Joaquín Castro, las esterilizaciones forzadas en EE. UU. han sido usadas para controlar poblaciones catalogadas como “indeseables”. Castro se refirió a un historial de prácticas similares contra inmigrantes, pueblos originarios, personas de origen mexicano y puertorriqueños, entre otros.

Organizaciones estadounidenses de derechos humanos han revelado cómo en la primera mitad del siglo XX, a través de programas de eugenesia, muchas latinas fueron esterilizadas, e investigadores encontraron un patrón: las latinas eran vistas como una amenaza por “ser muy fértiles y tener muchos hijos”. La teoría era que tenían bebés “ancla” para quedarse en el país y volverse una “carga para el país”.

En 32 estados de Estados Unidos, funcionarios públicos de salud pudieron decidir a qué mujeres dejaban estériles. Solo en California, 20 mil personas fueron esterilizadas entre 1920 y 1950.

En un artículo, publicado en el portal The Conversation, Nicole L. Novak, investigadora de la U. de Iowa, y Natalie Lira, profesora de estudios latinos en la Universidad de Illinois, mostraron los resultados de un estudio sobre la influencia de la raza en estos programas de esterilización: “Un 23 % de hombres latinos y un 59 % de mujeres fueron más propensos a ser sometidos a operaciones”, reseñaron.

En los registros estudiados, las investigadoras encontraron que los médicos justificaban la esterilización forzada para “proteger al Estado del aumento de delincuencia, pobreza y degeneración racial”. Una práctica que, según las expertas, siguió vigente en estados como Tennessee y Oklahoma, en donde la justicia forzó esterilizaciones con base en la raza (latinos y afroamericanos). Entre 1973 y 1976, en Arizona, Utah y Nuevo México, 3.406 indígenas de la tribu Navajo fueron esterilizadas bajo el programa de planificación del gobierno: ninguna supo lo que les habían hecho hasta años después.

La práctica estaba tan generalizada, que en 2017 Carolina del Norte y Virginia comenzaron programas para reparar económicamente a mujeres sometidas a estos programas entre 2013 y 2015.

Una violación a los derechos femeninos que ha sido aplicada en muchos países. En Canadá, según la senadora Yvonne Boyer, hubo un plan de esterilizaciones contra la población indígena en los años 70. Sin embargo, según reportes de The Canadian Press, el plan continuó hasta años después en varias provincias del país en donde miles de mujeres denunciaron haber sido sometidas a operaciones de esterilización.

Sudáfrica: operaciones para “salvarle la vida”

En febrero de este año, la Comisión de Igualdad de Género de Sudáfrica (CGE) señaló que al menos 48 mujeres embarazadas y portadoras de VIH fueron esterilizadas sin su consentimiento. Según Tamara Mathebula, presidenta de la Comisión, la mayoría de ellas fueron coaccionadas a firmar documentos de consentimiento.

Nada nuevo. Entre 2002 y 2015, según una investigación en ese país, 15 hospitales públicos realizaron decenas de operaciones de extracción de útero, con un agravante: “La desaparición de los archivos de los pacientes”. Bongekile Msibi, una de las víctimas, aseguró que el médico que la operó le dijo que lo había hecho “para salvarme la vida… pero no sé de qué; a otras les dijeron que tenían VIH, pero no era mi caso, yo era menor de edad en ese momento y no sé por qué lo hicieron”.

India: con útero no hay trabajo

Las autoridades de este país investigan cientos de casos de extirpaciones forzosas de útero en el oeste del país. La denuncia la hizo una ONG que se especializa en salud femenina y encontró que miles de mujeres trabajadoras del campo fueron sometidas a esta operación.

“Según un informe del estado de Maharashtra, se han hecho más de 4.500 histerectomías en hospitales privados en los últimos tres años”, denunció Shweta Marathe, de la ONG, quien explicó que el procedimiento quirúrgico estaba relacionado con la vida laboral.

En varias partes de India, si una mujer no va al trabajo por estar menstruando o estar embarazada puede ser multada con el sueldo de un día. Por eso, según la ONG Makaan, muchas optan por operarse “para librarse de las menstruaciones”. Una idea que no cae del cielo.

“Los contratistas les dan dinero y las convencen de hacerse la cirugía e incluso les pagan la clínica privada, es un asunto comercial entre médicos y dueños de los campos de caña donde trabajan”, denuncia Makaan. Algunas de las esterilizadas cuentan que los médicos les explican que tras tener un hijo el “útero no tiene valor y hay más riesgos de cáncer”. Ellas, que necesitan el trabajo, que tienen muy malas condiciones de salud y no conocen sus derechos terminan cediendo.

Perú: esterilizadas por orden presidencial

En América Latina, el expresidente de Perú Alberto Fujimori y tres ministros de Salud fueron denunciados por genocidio. Se les acusó de dirigir un plan de esterilizaciones forzosas, entre 1996 y 2000, “bajo presiones, amenazas o entrega de alimentos” a más de 200 mil mujeres, la mayoría indígenas o de zonas muy pobres del país.

Una investigación, presentada en el Congreso, precisó que en ese período se realizaron 215.227 ligaduras de trompas, en el marco de un supuesto plan masivo de salud pública, cuyo objetivo no era la prevención de epidemias, sino que disminuyera el número de nacimientos en los sectores más pobres de Perú.

En la mayoría de países en donde se han denunciado estos hechos se han iniciado procesos para reparar a las víctimas, pero tristemente ninguno ha dado frutos. ¿Una lucha estéril?

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