La guerra en Siria sigue igual

Esto hizo Al Asad después de los bombardeos

Los misiles no destrozaron la capacidad del régimen sirio para seguir golpeando a los rebeldes. Ayer comenzó la lucha en Deraa, el último feudo de los insurgentes.

Doce horas después de que el Pentágono declarara el éxito de los bombardeos sobre Siria y el presidente, Donald Trump, dijera que la misión en ese país había sido “cumplida”, las tropas del presidente sirio, Bashar al Asad, se desplegaban en Guta Oriental cantando también “victoria”.

El Pentágono fue claro en su balance: “No buscamos derrocar el gobierno de Bashar al Asad sino reducir su capacidad de producir armas químicas”. Como explicaba el historiador Miguel Benito en un artículo en este periódico: “Los daños de la operación estadounidense son limitados. Bashar al Asad y sus aliados pueden seguir acabando con la oposición interna y con los yihadistas en su territorio, siempre que no usen armas químicas. Cualquier otro medio parece estar permitido”.

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Cabe recordar que Guta Oriental, la ciudad sobre la que Al Asad declaró victoria el sábado, resistió cinco años bajo el asedio de las tropas sirias. El balance: 1.700 civiles muertos, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En su campaña para reconquistar la zona, el ejército sirio y Rusia, su aliado, recurrieron a intensos bombardeos y combates terrestres, antes de entablar negociaciones separadas con los distintos grupos rebeldes, apabullados por la fuerza enemiga. El sábado salieron los últimos combatientes rebeldes de esa zona y miles de personas, congregadas en Damasco, celebraron la “victoria” del régimen.

La Comandancia General del Ejército sirio anunció anoche que Guta Oriental estaba “libre de terroristas” y afirmó en un comunicado que este logro coincidió con “la agresión tripartita de EE. UU., Francia y el Reino Unido contra varios blancos en Siria”.

Expertos anticipan que ahora el gobierno sirio intentará liquidar las últimas zonas que escapan a su control en Damasco y sus alrededores.

El turno es para Deraa

El régimen de Bashar al Asad, que enderezó a partir de 2015 una situación militar desfavorable, gracias al apoyo de Rusia e Irán, controla ahora más de la mitad de Siria, un territorio donde viven dos tercios de la población. El presidente prometió “liberar cada centímetro cuadrado del territorio sirio”.

Y comenzó esta semana con Deraa, primera ciudad donde estallaron las protestas contra el régimen de Al Asad y el último reducto de los rebeldes.

“La liberación de Guta Oriental marca el final de la amenaza contra Damasco. Sería lógico que el gobierno sirio redistribuyera sus fuerzas en el sur para acabar con la situación actual en Deraa”, le explicó a la AFP Basam Abu Abdalá, del Centro de Damasco de Estudios Estratégicos.

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Según el analista, el régimen aprovechará su victorias recientes para aplicar una táctica parecida de “presión militar”. Esta zona es clave para Al Asad porque supone retomar el comercio terrestre con Jordania, lo que significa ingresos para el régimen sirio, hoy en números rojos por la guerra.

“Ni a Bashar al Asad, ni a Putin, ni a Irán les interesa calentar el conflicto. Son los ganadores de la guerra. Al Asad va a lograr mantenerse en el poder tras una guerra civil surgida en aquella distante Primavera Árabe, con la oposición reducida a su mínima expresión, si no exterminada. Tendrá un país asolado por la guerra, pero él seguirá en el poder, y Rusia logró expandir su influencia en Siria y, parcialmente, en el tablero global”, concluye Benito Lázaro.