ETA, en busca de un acuerdo de paz como el colombiano

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En una carta, la organización independista lamentó que no hubiera podido llegar a un diálogo como el que ocurrió entre Santos y las Farc. Tras cinco años de inactividad militar, la banda aún permanece en la clandestinidad.

Hace cinco años no se escucha demasiado sobre ETA. En 2011 dejaron las armas y entonces pensaron que quizá ese primer paso les valdría la voluntad política del Gobierno para impulsar una amnistía y permitirles una vida política. Pero no. El entonces opositor —y hoy presidente eterno en funciones— Mariano Rajoy aseguró que era una gran noticia “porque no ha habido ninguna concesión política”. La política dominante en España sintió que había ganado la batalla sin una sola bala. No hubo acuerdo ni negociación. ETA, que luchó con las armas por la independencia del País Vasco, sigue en la clandestinidad.

Este semana, en una carta publicada en el diario Gara, sus dirigentes se lamentaron de que los gobiernos de España y Francia no hubieran podido llegar a un acuerdo con la organización —considerada todavía como terrorista—, del mismo modo en que el gobierno colombiano y las Farc llegaron a uno. ETA estuvo 40 años activa, primero como una banda en contra del franquismo para luego mutar hacia el secesionismo que todavía hoy la identifica. Ninguno de los dos gobiernos, que los combatieron mientras estuvieron activos, ha lanzado la posibilidad de un diálogo con la banda.

A ETA se le atribuyen 829 muertes y miles de víctimas. La posición de los gobiernos español y francés ha sido sencilla: la organización debe entregarse y rendirse ante la justicia. ETA, en cambio, prefiere una negociación abierta con el Gobierno, la liberación o agrupación de algunos de los presos de sus filas y una inserción, si es posible, en la política nacional. Según cifras recogidas por la AFP, 368 prisioneros de la agrupación están en las cárceles de España, Francia, Portugal y Suiza.

La carta de ETA no es una mera solicitud formulada en cualquier momento: la semana pasada, los comicios regionales en el País Vasco, en medio de la gruesas crisis de Gobierno que tiene a España en busca de un presidente con apoyos, dejaron bien parados a dos agrupaciones que tienen cierta cercanía con los objetivos de ETA. Los dos primeros partidos en la lista fueron el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y EH Bildu. El primero sugiere que el país Vasco tenga una mayor independencia, pero no llama a la separación completa; el segundo sí. Por eso, ETA señaló en su carta: “La debilidad política de quienes niegan nuestra condición de nación y el derecho a decidir de la ciudadanía vasca es cada vez más evidente”. Al mismo tiempo, pidió a sus seguidores y militantes “paciencia estratégica”.

Los etarras son todavía objeto de las pesquisas policiales y judiciales. Este lunes, la justicia francesa condenó a 15 años de cárcel a Oier Gómez Mielgo e Itziar Moreno Martínez, dos de los integrantes de la banda, por herir a un grupo de gendarmes durante un escape. Tendrán que pagar una suma gruesa de dinero por los daños ocasionados, tanto a las familias de los uniformados como al estado francés. ETA respondió que el ataque ocurrió “en contra de la voluntad” de sus dos integrantes. El juez a cargo dijo: “Si ETA dice que no es una organización terrorista, ¿por qué no disolverse?”

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