¿Existe realmente el “botón nuclear” con el que amenazan Kim Jong-un y Trump?

Conozca de dónde viene el imaginario de un botón rojo en el escritorio de los presidentes capaz de lanzar una bomba atómica.

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El año comenzó con las pullas entre Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y Kim Jon-un, líder de Corea del Norte, cuando este último dio un discurso en el primer día del 2018 asegurando que tenía acceso al botón de lanzamiento de fuerzas nucleares sobre su escritorio todo el tiempo.

Donald Trump, por su parte, respondió con un tweet en el que afirmó que el suyo era “mucho más grande y poderoso” y que, además, “¡funciona!”. Lea más: "Yo también tengo un botón nuclear, pero es mucho más grande y más poderoso": Trump a Kim Jong-un

Pero. ¿realmente existe un dispositivo capaz de activar una guerra nuclear en cualquier momento? La respuesta es “no”, no existe ni ha existido.

El imaginario surgió en la Guerra Fría como una metáfora de la fragilidad que sufría el globo ante el estallido de otra guerra mundial, debido a las tensiones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Según lo informó la BBC, el estadounidense William Safire, analista político y escritor de discursos presidenciales, publicó en su libro Safire's Political Dictionary que el término tomó fuerza al convertirse en un elemento de discusión en las campañas presidenciales de la época en dicho país.

Según el experto, la primera vez que se hizo alusión al tan mencionado botón fue en un debate entre Lyndon B. Johnson y Barry M. Goldwater, en 1964. Johnson expresó que un líder debía hacer cualquier cosa que fuera posible "para evitar apretar ese gatillo y aplastar ese botón que hará explotar al mundo".

A partir de ese momento, esa imagen alegórica se volvió tan popular que no solo continuó siendo utilizada en los debates políticos, sino que también pasó a ser representada en productos de cine y televisión.

La idea del botón surgió, probablemente, de una frase utilizada por los pilotos de los aviones bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial. “Dedo en el botón”, decían, al referirse al botón de pánico que salvaba sus vidas cuando su aeronave presentaba fallas. Así lo afirmó James Jackson, ex coronel de la Fuerza Aérea de EEUU, en un artículo publicado en la revista American Speech.

En todo caso, dicho botón es solo eso: una metáfora. El protocolo para lanzar un ataque nuclear es mucho más complejo que apretar un interruptor de manera furiosa. Le puede interesar: ¿Hay algo neurológicamente mal con Trump?

Si, dado el caso, el presidente de los Estados Unidos decidiera lanzar una bomba nuclear, primero tendría que discutirlo con sus asesores para definir si es la mejor opción y evaluar las diferentes formas de ataque.

Además de esto, existe el famoso maletín negro, en el que se encuentran todos los reglamentos que se deben seguir a la hora de llevar a cabo un ataque nuclear. Dicho maletín acompaña a todas partes al presidente de Estados Unidos.

"El presidente siempre está acompañado de un militar que lleva un maletín conocido como la 'pelota nuclear'. Allí está el equipo que necesita para comunicarse con los asesores de mayor rango", explicó Bruce Blair, un miembro retirado del equipo de lanzamiento nuclear de Estados Unidos, a la BBC.

En el maletín también hay dos libros. “Uno contiene una detallada explicación de los tipos de ataque nuclear que se pueden realizar y otro una lista de sitios seguros para que el presidente estadounidense y su familia puedan refugiarse”, informó dicho medio. Lea también: Las revelaciones del libro que puso furioso a Trump

Después de esto, el presidente utilizaría los “códigos de oro”, como los llama la BBC, que son unos “números secretos que están en un dispositivo similar a un token de autenticación de un banco, que se va actualizando permanentemente”, para, finalmente, ordenar oficialmente el lanzamiento del armamento.

El portal Infobae, resumió así orden de las acciones a seguir, dado el caso:

  1. Trump decide que es necesario lanzar un ataque nuclear.
  2. Un auxiliar militar le abre el maletín.
  3. Trump se reúne, personalmente o por teléfono, con sus asesores.
  4. El presidente da la orden oficial de lanzar el ataque. Si el oficial superior en la Sala de Guerra considera que la orden es ilegal, puede rehusarse a aceptarla.
  5. Se hacen los preparativos para el ataque.
  6. Se lanzan los misiles.