Exrey de Bélgica, Alberto II, reconoció a una hija fuera de su matrimonio medio siglo después

El anuncio presentó un alivio para Delphine Boël, la artista plástica que batalló en los tribunales belgas para que su padre, el rey Alberto II, la reconociera.

El ex rey de Bélgica, Alberti II (derecha), junto a su esposa Paola (centro) y la exreina Fabiola (izquierda). AFP

El rey Alberto II de Bélgica, que abdicó en 2013 bajo circunstancias misteriosas, reconoció finalmente que Delphine Boël, artista plástica de 51 años, es su hija fruto de una aventura extramarital durante la década de 1960. Con esta declaración termina una larga lucha para Boël, quien desde hace casi siete años emprendió una dura batalla en los tribunales para conseguir el reconocimiento de su padre. Una prueba de ADN, ordenada por la corte, condujo a que el exrey de los belgas hiciera el polémico reconocimiento.

“Su Majestad el Rey Alberto II ha tomado nota de los resultados de la prueba de ADN en la que cooperó a solicitud del tribunal de apelación de Bruselas. Las conclusiones científicas muestran que él es el padre biológico de la señora Delphine Boël”, dijo el abogado de Alberto II, Alain Berenboom. El rey Alberto II se casó en 1959 con Paola Ruffo di Calabria y juntos son padres de actual rey Felipe. Con esto “se detiene de alguna manera la batalla legal y acepta que Delphine Boël se convierta en su cuarto hijo”, dijo su letrado Alain Berenboom a la cadena RTBF.

Para Boël, “es claramente un alivio sentir que a través de la justicia de este país (...) se le dio la razón”, subrayó su abogado Marc Uyttendaele, a la cadena RTL, para quien su "sufrimiento" sigue presente. “Hoy ya no es una paria, ha ganado su caso. No es algo trivial, lo hizo al precio de una dura lucha para ella. El hecho de no ser amada. El comunicado de prensa sigue confirmando esa falta de amor”, agregó Uyttendaele. Boël siempre ha defendido que nació en 1968 del largo idilio entre su madre, la aristócrata Sibylle de Sélys Longchamps, y el entonces príncipe heredero Alberto, que siempre había negado ser su progenitor.

Las acciones de Boël ante los tribunales comenzaron en 2013, cuando el rey Alberto II abdicó en favor de su hijo Felipe. En 1993, había llegado al trono tras la muerte de su hermano Balduino, que no tuvo descendencia con la reina Fabiola. Aunque en un primer momento, los tribunales ni siquiera le autorizaron impugnar la paternidad del industrial Jacques Boël, el tribunal de apelación de Bruselas obligó finalmente en 2018 a Alberto II a someterse a una prueba de ADN.

El ex monarca, que enfrentaba una pena de pagar 5.000 euros diarios si no se sometía a la misma, aceptó en mayo de 2019 someterse a esta prueba de paternidad, cuyos resultados debían permanecer confidenciales, y proporcionó una muestra de saliva para realizar el examen.  Con el reconocimiento, Alberto II pone fin a los rumores plasmados en una biografía de 1999 sobre la reina Paola, con quien, además de Felipe en 1960, tuvo otros dos hijos: la princesa Astrid en 1962 y el príncipe Lorenzo en 1963.

La incógnita ahora planea sobre la herencia de Delphine a la muerte del ex soberano de 85 años. Preguntado en la cadena RTL, su abogado Uyttendaele se limitó a señalar que su cliente es “un hijo legítimo como cualquier otro”. Sobre su inclusión en la línea sucesoria y la asignación de una dotación económica por el palacio real, el profesor de la Universidad Católica de Lovaina, Vincent Dujardin, descarta esta opción en el diario La Libre Belgique.

“Para tener derecho a ascender al trono, un hijo de rey debe nacer de un matrimonio legítimo y consentido por el gobierno, porque la elección de una reina puede tener consecuencias políticas”, explica Dujardin.

 

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2020-01-28T09:51:20-05:00

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* Redacción AFP

El Mundo

Exrey de Bélgica, Alberto II, reconoció a una hija fuera de su matrimonio medio siglo después

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