Francia y Reino Unido hablan sobre su papel en ataque a Siria

El presidente Emmanuel Macron y la primera ministra Theresa May apoyaron a Donald Trump en su ofensiva contra el gobierno de Basher Al-Asad y justificaron su intervención.

El ataque se dio en una operación conjunta entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido.AFP

Un año después de su primer bombardeo a Siria, el presidente Donald Trump atacó de nuevo, pero esta vez acompañado. Con el apoyo de Francia y del Reino Unido, Estados Unidos lanzó su segunda ofensiva militar contra el régimen de Basher Al-Asad, a quien acusaron de haber ordenado un ataque químico el pasado domingo en la ciudad de Duma.

La noticia del bombardeo cayó por sorpresa, no tanto por el hecho sino por el momento en el que se hizo. Fueron varios los días en los que Trump amenazó con una fuerte represalia en contra de Siria por el ataque químico del pasado domingo. Sin embargo, durante esta semana portavoces del gobierno ruso sugirieron a sus pares de occidente que se abstuvieran de ordenar cualquier ataque si no querían “represalias”.

Pero finalmente el ataque se hizo este viernes. Y se hizo de la mano de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, que argumentaron que tienen pruebas “contundentes” de que fue Al-Asad quien ordenó el ataque, que dejó al menos 40 muertos.

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Minutos después del ataque, el presidente francés, Emmanuel Macron, habló sobre la intervención de su país, que la justificó porque "no se puede tolerar la banalización del uso de armas químicas" y explicó que los objetivos de su país en la guerra siria son “terminar la lucha contra Estado Islámico, permitir el acceso de ayuda humanitaria a la población civil y lanzar una dinámica para alcanzar una solución política”.

El uso de armas químicas en Siria "es un peligro inmediato para el pueblo sirio y para nuestra seguridad colectiva", agregó Macron, que avanzó que su país y sus aliados retomarán "desde hoy" los esfuerzos en el seno de Naciones Unidas para que se ponga en marcha un mecanismo internacional de establecimiento de responsabilidades.

Para Macron, "los hechos y la responsabilidad del régimen sirio" en el ataque químico que mató a decenas de personas el 7 de abril en Duma, cerca de Damasco, "no ofrecen ninguna duda". Por ello, consideró que "se ha traspasado la línea roja establecida por Francia en mayo de 2017".

La otra aliada de Trump en esta ofensiva militar fue la primera ministra británica, Theresa May, quien dijo que "no había alternativa practicable al uso de la fuerza" en Siria, al confirmar la implicación militar de su país en la ofensiva conjunta adoptada contra el régimen de Bachar Al Asad en Siria.

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La líder conservadora indicó que se han agotado "todos los canales diplomáticos posibles" antes de acordar con Estados Unidos y Francia una acción coordinada en respuesta al ataque perpetrado por Asad con armamento químico el pasado sábado en la ciudad de Duma.

"Este modelo persistente de comportamiento debe frenarse, no solo a fin de proteger a inocentes en Siria de muertes y bajas espantosas ocasionadas por armas químicas, sino también porque no podemos permitir la erosión de la norma internacional que evita el empleo de esas armas químicas", afirmó May en un comunicado.

La jefa del Ejecutivo de Londres justificó la implicación de las fuerzas armadas de su país en la acción militar coordinada con sus aliados norteamericanos y franceses "a fin de degradar y disuadir el uso de armas químicas por parte del régimen sirio".

Puntualizó que la intervención militar coordinada, cuyos objetivos son las capacidades de armamento químico de Al Asad, "no trata sobre intervenir en una guerra civil, ni de un cambio de régimen".

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La ofensiva constituye, según precisó, "un ataque limitado y dirigido que no escale las tensiones en la región y que haga todo lo posible para evitar bajas civiles".

Según May, esa acción militar enviará asimismo "un claro mensaje" a cualquiera que crea que puede emplear armamento químico "con impunidad".

"Es la primera vez, como Primera Ministra, que he tenido que tomar la decisión de comprometer a nuestras fuerzas armadas en combate y no es una decisión que haya tomado a la ligera", admitió.

"Lo he hecho porque considero que esta medida redunda en el interés nacional del Reino Unido", remachó.

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May subrayó además que no se puede permitir que el uso de armamento químico "se normalice, bien sea en Siria, en las calles del Reino Unido o en cualquier otro lugar del mundo".

El mensaje de la "premier" británica se emitió poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que la ofensiva conjunta contra el régimen de Bachar Al Asad estaba "en marcha en estos momentos".

El mandatario norteamericano reveló que los objetivos de la ofensiva son las "capacidades de armamento químico" de Al Asad, acusado del ataque sobre Duma el pasado sábado, que dejó decenas de muertos, muchos de ellos niños.