Fujimori tenía una celda con todas las comodidades

Congresistas que visitaron la celda del expresidente confirman que gozaba de todas las comodidades. Algo que no tiene un preso común.

El expresidente Alberto Fujimori en una de sus peticiones de indulto. EFE

La principal razón para conceder el indulto al expresidente Alberto Fujimori fue que su sitio de reclusión agravaba su salud. Una mentira más del presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Resulta que el indultado exmandatario cumplía su condena de 25 años en una prisión construida expresamente para albergarlo, tenía una celda con todas las comodidades para no agravar su salud, principal motivo esgrimido para liberarlo, aseguró hoy a Efe la congresista Indira Huilca.

La parlamentaria del bloque de izquierdas Nuevo Perú, que visitó la celda de Fujimori junto a su compañera Marisa Glave horas después de que se diera el indulto, constató que el exmandatario disponía de tres ambientes equipados con una cama ortopédica regulable, un tanque de oxígeno, televisor, teléfono, cocina y una biblioteca.

"Son espacios de excepción para un reo en nuestro país", afirmó Huilca en referencia a las precarias condiciones carcelarias de los presos en Perú, normalmente recluidos en hacinadas prisiones donde se ven obligados a compartir celdas entre varias personas.

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La congresista descartó que las condiciones de la celda de Fujimori puedan contribuir a un empeoramiento de su salud, como argumentó la junta médica que lo evaluó y recomendó seguidamente al presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, que otorgase el indulto, lo que finalmente hizo en Nochebuena.

Huilca resaltó que el teléfono, situado en un pasillo entre la habitación y la biblioteca personal de Fujimori, era de uso exclusivo del expresidente, incluso ahora que en la misma cárcel está recluido de manera preventiva el también expresidente Ollanta Humala.

Fujimori, a cuerpo de rey

A la parlamentaria le llamó la atención que gran parte de las pertenencias de Fujimori habían sido ya empaquetadas, cuando apenas habían pasado doce horas del anuncio del indulto y el expresidente estaba desde un día de antes hospitalizado en una clínica de Lima.

Durante su visita, Huilca y Glave constataron que el Gobierno ocultó el pedido de indulto presentado por Fujimori, presentado el 11 de diciembre, y del que no se supo hasta el jueves 21, cuando en el Congreso se producía el debate de la moción presentada para destituir a Kuczynski de la Presidencia de Perú.

"Era el temor de muchos que este indulto no fuera procesado de manera regular. Se ha vulnerado las normas y los plazos para dar indultos a personar sentenciadas por delitos graves", dijo Huilca en referencia a los delitos de lesa humanidad por los que fue condenado Fujimori, que le impedían acceder a una reducción de la condena.

Huilca denunció que el Gobierno peruano mintió al asegurar el mismo jueves 21 que el expediente para indultar a Fujimori no estaba en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, pues han constatado que les llegó el lunes 18, un día después de que la junta médica evaluara al exmandatario.

La parlamentaria indicó que asesores legales del Ministerio de Salud estuvieron presentes durante la evaluación del junta médica, compuesta por tres médicos, entre ellos uno cercano a Fujimori, por lo que dedujo que el Gobierno conocía el procedimiento.

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"La forma en que se ha manejado el indulto da lugar a especulaciones de haber sido parte de un canje", agregó Huilca.

Kuczynski firmó el indulto solo tres días después de salvarse de ser destituido por el Congreso, gracias a la abstención de un pequeño sector del fujimorismo encabezado por Kenji Fujimori, hijo menor del expresidente, quien anteriormente había pedido de manera abierta al actual mandatario el indulto para su padre.

El expresidente está hospitalizado desde el viernes 23 en una clínica de Lima, donde se enteró del indulto otorgado por Kuczynski tras ser trasladado desde su celda, a la que ya no regresará una vez que concluya su hospitalización.

Fujimori fue condenado en 2009 a 25 años de prisión como autor mediato (con dominio del hecho) del asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), ejecutadas por el grupo militar encubierto Colina, además de por los secuestros de un periodista y un empresario en 1992. 

 

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