Guantánamo o la justicia "express" en EE.UU

Donald Trump propuso enviar al supuesto responsable de la masacre en Manhattan a la prisión militar de Guantánamo, en Cuba. Sin embargo, él mismo tuvo que reconsiderar su afirmación.

Una mujer quiere rendir tributo a las víctimas de la masacre en Manhattan. AFP

Cuando la cárcel de Guantánamo se encontraba en su pico más alto,  750 personas estuvieron detenidas allí. El expresidente Barack Obama liberó, durante su mandato, a los que eran considerados inofensivos, o menos peligrosos y convenció a otros países de llevárselos, cuenta el diario The Atlantic. Hoy, los 55 presos que que representan "lo peor de lo peor" del terrorismo mundial, según las autoridades norteamericanas, son quienes aún ocupan los terrenos de la prisión.

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El tema había estado dormido en los últimos meses, perdido entre los escándalos de la intervención rusa en las últimas elecciones, hasta que, ayer, el presidente Donlad Trump anunció que le gustaría enviar a Guantánamo a Sayfullo Saipov. Se trata del hombre de 29 años al que la policía de Nueva York encontró responsable de la masacre que dejó 8 personas muertas y una docena de heridos en el corazón de Manhattan, el martes 31 de octubre.

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Según algunos testigos, al bajarse de la camioneta con la que cometió al atentado, Saipov gritó "Alá es grande". Las autoridades añadieron que, dentro del vehículo, encontraron una nota firmada por Saipov, informando que su ataque había sido perpetrado en nombre del Estado Islámico (EI), aunque, de acuerdo con informes posteriores, se habría tratado de un lobo solitario que actuó por su propia cuenta.  La policía le disparó en el abdomen y Saipov sobrevivió, por lo que ahora la justicia estadounidense debe decir que viene para él.

"Hay que cargarla con algunos chicos malos", decía Trump durante su campaña presidencial en el 2006, refiriéndose a Guantánamo, después de que Obama fracasara en sus esfuerzos por cerrarla. Por eso, al encontrarse la oportunidad, no tardó en sacar a relucir otra de sus promesas de campaña, tal y como lo ha hecho con otros temas, como el migratorio. 

Y es que en medio de la algarabía de la contienda contra la candidata democráta Hillary Clinto el año pasado, Trump incluso propuso enviar a Guantánamo a ciudadanos estadounidenses, sospechosos de pertenecer o simpatizar a El Estado Islámico. 

No obstante, ningún ciudadano ha sido enviado allí hasta la fecha. Cuenta The Guardian que William McRaven, el antiguo líder del comando de operaciones especiales conjuntas, dijo al Congreso que la ausencia de una política clara sobre detenciones creó confusión en el campo de batalla para las fuerzas de operaciones especiales. Los analistas aseguraron que incentivó el asesinato de sospechosos de terrorismo, en lugar de su captura. 

Jonathan Hafetz, un abogado de alto rango de la American Civil Liberties Union (ACLU), aseveró en una entrevista que aunqueel presidente puede enviar a un spspechoso de terrorismo a Guantánamo, no significa que dicha orden "sea legal". Además, tal y como aclaró, la denominada "Autorización para el Uso de la Fuerza Militar", aprobada contra al-Qaeda y sus socios, después de los ataques del 11-S, no aplica jurídicamente para los sospechosos de EI. 

Según The Atlantic, la justicia federal estadounidense, en cambio, ha demostrado ser más eficiente a la hora de juzgar estos casos.  Ocho personas han sido condenadas por terrorismo desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. Tres de estas condenas terminaron anuladas. Un buen ejemplo de las limitaciones de esta prisión, cuando se trata del debido proceso, es el de Khalid Sheikh Mohammed, quien fue considerado el cerebro 11 de septiembre. Desde que fue capturado, en el 2003, ha permanecido en Guantánamo y todavía no ha sido juzgado.

Para el común de los analistas, la opción de Guantánamo es una manera peligrosa y "rápida" de hacer justicia. 

Por su parte, los tribunales federales han condenado a 620 terroristas, incluidos, Zacarias Moussaoui, un ciudadano francés que confesó haber sido "elegido" por el mismo Osama Bin Laden para estrellar su avión contra las Torres Gemelas.

Así, Trump tuvo que reconocer que debía mitigar el tono de su afirmación inicial. "Me encantaría enviar al terrorista de NYC a Guantánamo pero estadísticamente ese proceso toma mucho más tiempo que ir al sistema federal", anotó a través de Twitter.

Aunque, lo de mitigar el tono, no el lo suyo. En un trino posterior, agregó: "También tiene algo de apropiado mantenerlo en el sitio del horrendo crimen que cometió. Deberíamos movernos rápido. PENA DE MUERTE!".

 

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