Hallan culpable de fraude a expiloto de Pablo Escobar

Munday, de 72 años, estaba acusado de cinco cargos de fraude postal y uno de conspiración para cometer este delito, que ocasionaron pérdidas a los bancos por más de 1,7 millones de dólares.

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Michael "Mickey" Munday, piloto del fallecido capo colombiano Pablo Escobar, fue hallado en Miami culpable de fraude postal como parte de una red de contrabando y robo de unos 150 vehículos.

Munday, de 72 años, estaba acusado de cinco cargos de fraude postal y uno de conspiración para cometer este delito, que ocasionaron pérdidas a los bancos por más de 1,7 millones de dólares, informó la Fiscalía de Estados Unidos.

Durante el juicio, la Fiscalía presentó vídeos y publicaciones en las redes sociales que mostraban a Munday alardeando de su experiencia pasada como traficante de drogas y vendiéndose como un maestro a la hora de evadir la ley. Lea también:  Escenarios colombianos que Tom Cruise incluyó en película "Barry Seal"

Munday, quien estuvo una década en prisión por cargos relacionados con el transporte de cocaína, fue en 2006 uno de los personajes centrales del documental "Cocaine Cowboys", de los cineastas Billy Corben y Alfred Spellman, sobre la guerras contra el narcotráfico en Miami durante los años 70 y 80.

El condenado y nueve cómplices, que se declararon culpables de cargos similares, se adueñaban de forma fraudulenta de los vehículos y defraudaban a través de correo a sus propietarios y a los bancos dueños de los préstamos. Además: Popeye es un embustero, dice sobrina de Pablo Escobar

La sentencia de Munday, quien enfrenta más de 20 años por cada uno de los cargos, está programada para el próximo 29 de marzo, precisó la Fiscalía del Distrito Sur de Florida en un comunicado.

Señaló que Munday convencía a dueños que estaban atrasados en sus pagos de que le entregaran sus vehículos por sumas de dinero en efectivo, hacía embargos ilegales y realizaba transporte encubierto de automóviles robados a través de compañías de remolques.

Mientras los vehículos estaban ocultos, otro de los cómplices enviaba por correo avisos de impuestos falsos y fraudulentos reclamando miles de dólares en servicios de remolque inexistentes a los propietarios de los vehículos y titulares reales de los préstamos.

Tras subastas ficticias, los cómplices "limpiaban" los respectivos títulos de automóviles, al quitar fraudulentamente los titulares legítimos.

Los autos eran luego vendidos a otro cómplice en el negocio mayorista automotriz a precios inferiores al valor de mercado. 

 

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