Harvey, Trump y los colombianos en Houston

A medida que las lluvias cesan y las inundaciones retroceden, se revelan los daños causados por la tormenta. La política también quedó al desnudo.

Houston, una de las zonas más afectadas por la tormenta Harvey, aloja a varios colombianos. AFP

Una semana después del paso del huracán Harvey, millones de habitantes del sur de Estados Unidos se esfuerzan por reanudar sus vidas en barrios convertidos en islas, limitados por las dificultades de abastecimiento, los cortes de corriente y la parálisis de los transportes. 

>>> LEA: Reconstrucción de Houston pone a prueba política de inmigración de Trump

Para decenas de miles de habitantes, instalados en los centros de acogida, cualquier regreso a sus hogares es impensable dada la lentitud de la decrecida de las aguas.

Las casas han permanecido abandonadas durante varios días, con un agua lodosa que ha llegado al nivel de las ventanas, a veces incluso más arriba, y los autos están listos para ir al desguace.

Las autoridades continúan vigilando una planta química del grupo francés Arkema, donde productos peligrosos, que quedaron sin refrigeración a causa de la inundación, se consumieron el jueves emanando humos tóxicos.

Por eso, las operaciones de rescate y evacuaciones continuarán por lo menos una semana mas. A medida que las lluvias amainan y las inundaciones retroceden, los daños que dejó la tempestad Harvey revelan los daños.

En el condado de Orange, en la frontera con el estado de Luisiana, la Guardia Nacional continuaba evacuando a personas atascadas en las rutas, aún cubiertas de agua.
El condado sigue emitiendo órdenes de evacuación, aunque algunos de sus habitantes las han desafiado. Lonnie y Missy Givens se negaron a dejar su casa a pesar de que

"Jamás vi una tormenta como esa", dijo Missy, al ver los daños que dejó Harvey. 

A pocas calles su casa, donde las inundaciones alcanzaron un metro de altura, se veían árboles y postes de luz arrancados, como muestra de la fuerza de Harvey -que golpeó la costa hace casi una semana como huracán categoría cuatro- al pasar por la zona.

El descenso de las aguas revelaba la amplitud de los daños materiales, que se calculan entre 30.000 y 100.000 millones: casas completamente sumergidas en las aguas, remolques tumbados de lado, barcos boca abajo, almacenes demolidos. La Casa Blanca solicitará al Congreso el desbloqueo de unos 5.900 millones de dólares en fondos de emergencia para destinarlos a ayudar a las víctimas de la tormenta.

El cese de lluvias permitió acelerar el desplazamiento en helicóptero de las víctimas, obligadas a dejar a veces todo, excepto sus mascotas.

En un hospital de la ciudad de Beaumont, en el sureste de Texas, un ballet de helicópteros a los que se sumaron unidades Black Hawks del Ejército evacuaron este jueves a los más delicados de unos 200 pacientes en el edificio. Otros fueron desplazados por vía terrestre.

El servicio de agua seguía cortado en Beaumont debido a un fallo en el sistema de bombeo y varias rutas continuaban cerradas, constataron periodistas de la AFP.

En todas las zonas inundadas en Texas y Luisiana, los bomberos y policías avanzaban en paralelo revisando puerta por puerta en busca de personas olvidadas.

Los socorristas temen descubrir más cadáveres entre los escombros y las inundaciones, luego de que al menos 38 personas murieran en las primeras horas después del paso de Harvey.

Según la prensa estadounidense, la tragedia también desnudó la falta de empatía de Donald Trump. Aunque el presidente donó US$1 millón de su fortuna personal para los damnificados, sus políticas antiinmigrantes y su discurso no convenció a muchas de las víctimas. No sólo eso, los tacones de su esposa, Melania, el día que iban a visitar las zonas inundadas fueron más que elocuentes.

Trump prometió ayuda en medio de una polémica por la ley que entraba en vigencia (y que un juez paralizó el jueves) que daba luz verde a la política de pedir papeles para comprobar el estatus migratorio.

Testimonios de colombianos

La zona más afectada es Houston, cuarta metrópoli del país, con 2,3 millones de habitantes, seis millones en el área metropolitana, y capital de la industria petrolera estadounidense, que seguía perturbada por la suspensión de actividad de las refinerías.

En Houston, la población latina (legal e indocumentada)  ha crecido en un 25% en los últimos años, hasta llegar a ser un 44%, frente a una disminución en la población anglo de 11%, que es sólo el 26% de la cidudad. La mayoría, en este orden: mexicanos, centroamericanos, ecuatorianos, colombianos y venezolanos.

Los últimos datos del Pew Research Center (2014) indican que las ciudades de Houston y Dallas son la tercera y cuarta con más inmigrantes indocumentados (casi un millón entre las dos) de Estados Unidos, tras Nueva York y Los Ángeles.

Varios connacionales no se escaparon de los efectos de Harvey. Algunos colombianos le contaron a El Espectador cómo vivieron el paso de la tormenta:

Aura María Rodríguez: "Mi hermana y su familia viven (o mejor, vivían) en Cinco Ranch, distrito de Katy, Texas. Desde que fueron desalojados en una lancha y los dejaron al borde de una vía para que pudieran caminar buscando refugio, la situación ha sido como la tormenta misma. Llegaron a donde la hermana de mi cuñado que vive cerca a la Richmond porque un ángel apareció en su camino. Sin documentos, sin zapatos, solo con lo que llevaban puesto; así llegaron a un lugar que tampoco está fuera de riesgo y en donde no cuentan con fluido eléctrico. Han sido días de terror, ahora pensando en que quizás cuando les permitan regresar a su distrito no encuentren su casa en pie".

Claudia Gómez, residente de Spring, un suburbio del área metropolitana de Houston, una de las zonas más afectadas, cuenta que la orden fue no evacuar. "Las autoridades fueron muy claras, nos decían que si no necesitábamos evacuar, mejor no saliéramos. La idea era esperar el rescate de manera segura, por eso mi familia y yo no salimos. Las calles estaban inundadas, salir era peor, era un riesgo y le quitábamos la posibilidad de ser rescatado a alguien que sí lo necesitaba. Luego estuvimos sin electricidad porque la tormenta arrancó árboles de raíz. La normalidad va retornando poco a poco, pero hay mucha destrucción”.