Hermana de Kim Jong Un llega a Corea del Sur para los "Juegos de la Paz"

Esta visita, que se extenderá por tres días, forma parte de un acercamiento sin precedentes entre ambos países después de dos años de fuertes tensiones.

AFP

La hermana del líder norcoreano Kim Jong Un llegó este viernes a Corea del Sur para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, junto al jefe de Estado de ese país, lo que marca un acercamiento histórico entre ambos países.

Poco antes de la apertura de los Juegos Pyeongchang-2018, Kim Yo Jong se convirtió en la primera integrante de la dinastía norcoreana en pisar suelo de su gran rival desde el fin de la guerra (1950-1953). Viajó con Kim Yong Nam, que ocupa el cargo protocolar de jefe de Estado norcoreano.

Kim Yong Nam, considerado el más alto dignatario en haber viajado a Corea del Sur, saludó al presidente surcoreano, Moon Jae-in, en lo que constituyó otro hito diplomático de estos juegos de invierno.

Junto a la hermana del líder de Corea del Norte integran la delegación de más alto nivel que Pyongyang acordó enviar para la competición que su par del sur considera los "Juegos de la Paz".

El avión Iiyushin-62 con la insignia "República Popular Democrática de Corea", nombre oficial del régimen de Pyongyang, aterrizó en el aeropuerto de Incheon, cerca de Seúl, mostraron las imágenes de la televisión de Corea del Sur. 

El último miembro de la familia Kim en viajar a la parte sur de la península fue el abuelo de Yo Jong, Kim Il Sung, fundador del régimen de Pyongyang, durante la incursión bélica de 1950, durante la cual cayó la capital.

Ambos países, que técnicamente siguen en guerra pese al cese el fuego vigente, están divididos por una Zona Desmilitarizada (DMZ). 

Hoy en día, Corea del Norte está sometida a múltiples sanciones de la ONU debido a sus programas nuclear y balístico que en 2017, lanzó múltiples misiles y probó lo que presentó como una bomba de hidrógeno.

En cambio el sur ha surgido para convertirse en la 11º economía del mundo.

Kim Yong Nam y Kim Yo Jong, ambos vestidos con abrigos oscuros con cuellos de piel fueron recibidos por el ministro de la Unificación, acompañado de otros funcionarios. 

Esta visita, que se extenderá por tres días, forma parte de un acercamiento sin precedentes entre ambos países después de dos años de fuertes tensiones.

El presidente surcoreano Moon Jae-in fue quien acuñó el término "Juegos de la Paz" y espera servirse del impulso olímpico para animar al Norte a dialogar sobre el desarme nuclear y la paz.

La delegación norcoreana tenía previsto viajar en un tren a Pyeongchang, donde se realizará la ceremonia de apertura, a las que asistirá también el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence y el primer ministro japonés Shinzo Abe.

Las expectativas están puestas en Kim Yo Jong, que en los últimos años ha tenido un ascenso fulgurante en el seno del régimen norcoreano, hasta integrar en octubre el poderoso el buró político del Partido de los Trabajadores de Corea.

Varios expertos creen que Yo Jong podría llevar un mensaje personal de su hermano a Moon.

En la inauguración, 22 miembros de la delegación norcoreana desfilarán junto a sus vecinos surcoreanos detrás de una bandera con el mapa de la península sobre un fondo blanco.

Otro guiño de la distensión coreana en estos Juegos es que un equipo unificado de hockey sobre hielo femenino competirá con jugadoras de ambos países.

El vicepresidente estadounidense Pence no descartó este viernes una reunión con los delegados del norte, pero no dudó en calificar a Pyongyang como "el régimen más tiránico del planeta".

Tras reunirse con desertores norcoreanos en un monumento al Cheonan, un buque surcoreano que se hundió en 2010, matando a 46 marineros, Pence neutralizó "lo que el primer ministro (japonés) Abe llamó con razón una 'ofensiva de encanto' en torno a los Juegos Olímpicos" por parte del Norte.

Pence hizo sus declaraciones en momentos que el líder norcoreano y el presidente estadounidense Donald Trump se han embarcado en una escalada de insultos personales y amenazas apocalípticas.

Kim Jong Un sorprendió el 1 de enero al mencionar una participación norcoreana tras haber ignorado durante meses las invitaciones a participar en los Juegos de Invierno de Seúl.

Este anuncio provocó un intenso proceso diplomático, hasta la llegada histórica de esta delegación, así como el envío de cientos de atletas, porristas y artistas norcoreanos al sur que sembraron altas expectativas en lo que se percibe como una tregua olímpica.

 

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