Hermanas rusas que mataron a su padre violador fueron reconocidas como víctimas

María, Anguelina y Krestina Jachaturián fueron encarceladas por matar a su padre, el empresario Mijaíl Jachaturián, quien abusó sexualmente de ellas durante años. Ahora fueron reconocidas como víctimas, lo que marca un giro importante en su caso.

Un policía escolta a Krestina Khachaturyan, una de las acusadas por el asesinato de su padre.AFP

El caso de las hermanas Jachaturián, o las hermanas parricidas como las bautizó la prensa, continúa acaparando los titulares en Rusia. En julio 2018, María, Anguelina y Krestina Jachaturián asesinaron a su padre, el empresario Mijaíl Jachaturián, desesperadas por los años de abusos sexuales y el maltrato físico y psicológico que este les propinaba. Luego de confesar su crimen, la justicia rusa las puso presas. Las tres mujeres enfrentan una pena de hasta 20 años de cárcel, pero este viernes, su caso ha dio un nuevo giro. El comité de investigaciones del caso reconoció que fueron víctimas de tortura y abusos sexuales por parte de su padre, lo que podría conducir a que las hermanas logren una sentencia absolutoria argumentando que actuaron por defensa propia y no como un acto de venganza. De todas maneras, el juicio todavía es complejo, pues las hermanas de Mijaíl Jachaturián, tías de las jóvenes, insisten en que deben ser severamente castigadas.

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El detonante del asesinato fue un nuevo abuso por parte de Mijaíl Jachaturián. Luego de llegar a su casa en el norte de Moscú en la tarde del 27 de julio de 2018, Jachaturián encontró que el piso del departamento estaba sucio. Llamó una por una a sus hijas, de entre 17 y 19 años para entonces, a la habitación y las regañó por no limpiar de manera adecuada, antes de rociar sus rostros con gas pimienta. Ese fue la gota que rebasó el vaso. Durante tres años, Jachaturián se dedicó a torturar a sus hijas física y mentalmente, incluso llegó a abusar de ellas y a tratarlas como prisioneras. Esa misma noche, las tres decidieron actuar. Lo atacaron con un cuchillo de la cocina, un martillo y el espray de pimienta. Le propinaron cerca de treinta cuchilladas y varios golpes en la cabeza. Las heridas en cabeza, cuello y pecho le causaron al padre de las mujeres la muerte. Después de comprobar el fallecimiento de su padre, llamaron a la policía y confesaron el crimen. Fueron arrestadas allí mismo.

Las hermanas Jachaturián enfrentan una condena de hasta 20 años para las mayores (Krestina y Anguelina) y 10 para la más joven, María, quien para entonces tenía 17 y era menor de edad. Los investigadores del caso encontraron un extenso historial de violencia familiar. Pero mientras la defensa de las jóvenes y varias agrupaciones de activistas insisten en que fue un acto de defensa, la familia de Mijaíl insiste en que se trató de un acto de venganza y que merecen un castigo mayor.

En varias ocasiones, las hermanas Jachaturián quisieron recibir ayuda de las autoridades. Pero en Rusia no hay leyes que protejan a las víctimas de violencia doméstica. No había mucho que hacer. La más reciente normativa dice que si una persona golpea a un miembro de la familia por primera vez y no le ocasiona heridas graves (como para ir al hospital) solo enfrena una multa o por mucho dos semanas de prisión. El abuso doméstico es catalogado como un problema familiar por lo que recibe poca atención.

Pero las hermanas no fueron las únicas en pedir ayuda. La madre de las jóvenes, Aurelia Dunduk, también pidió ayuda a las autoridades luego de recibir palizas por parte de su marido, quien la sacó de la casa en 2015 y le prohibió el contacto con las jóvenes. Los vecinos de la casa de la familia Jachaturián también pidieron ayuda argumentando que temían de Mijaíl, pero no hubo respuesta. Le puede interesar: Despenalización de la violencia doméstica en Rusia inquieta a víctimas y asociaciones

Los fiscales han dicho hasta ahora que el asesinato de Mijaíl Jachaturián fue planeado y coordinado, por lo que dicen que se trató de una venganza. Pero el código penal ruso señala que la autodefensa puede ser usada no solo en episodios de agresión inmediata sino también en casos donde hay delitos continuos y la víctima es torturada. La defensa de las jóvenes se basa en este argumento, y recalca que las hermanas estaban expuestas a un delito continuo, por lo que deben ser liberadas. Por ahora, las tres permanecen en libertad bajo fianza, separadas la una de la otra y sin derecho a interactuar mientras acaba el proceso. El juicio avanza lentamente debatiendo estas dos posiciones, defensa propia o venganza. El pronunciamiento del comité de investigación podría incidir en la decisión y con ello cerrar este arduo proceso. Las Jachaturián, sufren estrés postraumático, pero como informan sus abogados, “están bien en medida de lo posible. Sea en el banquillo o aisladas en casa, repiten que al menos no sufren torturas y palizas a diario”.

Esta aterradora historia reveló las impactantes condiciones del abuso doméstico en Rusia. Las mujeres sufren a diario. Según activistas de oenegés de derechos humanos, una de cada cuatro podría ser víctima de maltrato.

“El abuso doméstico es una realidad de la vida diaria en Rusia. Podemos ignorarlo, pero afecta nuestras vidas incluso si nunca hemos tenido que experimentarlo personalmente”, dice Daria Serenko, feminista y activista rusa que convocó un plantón en favor de la liberación de las Jachaturián.

 

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- Redacción Internacional

El Mundo

Hermanas rusas que mataron a su padre violador fueron reconocidas como víctimas

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