Históricas manifestaciones en el Extremo Oriente de Rusia contra el Kremlin

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Jabárovsk, una región el Lejano Oriente ruso que no está alineada con el gobierno de Vladimir Putin, se convirtió en el epicentro de las protestas más grandes registradas en el país en los últimos años. El arresto de un gobernador es la razón del descontento. Estas son sus causas.

Para Ekaterina Ishchenko, es una certeza: en Jabárovsk, en el Lejano Oriente ruso, se está librando un verdadero combate por la democracia, después de que el arresto de un gobernador desembocara en una ola de protestas de un alcance que desconcierta al Kremlin.

"Durante las manifestaciones, a veces me dan ganas de llorar de alegría cuando veo que estamos todos unidos", cuenta a la AFP la estudiante, de 21 años.

Lleva más de tres semanas saliendo a las calles de Jabárovsk, a 6.000 kilómetros al este de Moscú, a orillas del río Amor, en su primera movilización política.

Miles de personas planeaban volver a manifestarse este sábado, por cuarto fin de semana consecutivo.

El 25 de julio, decenas de miles de personas se concentraron, según medios y activistas, aunque la policía ofreció un balance menor, de 6.500. El movimiento no da tregua durante la semana, y cada noche salen a la calle cientos de irreductibles.

La duración y el alcance de la movilización son excepcionales, y más teniendo en cuenta la lejanía de Moscú, plaza fuerte tradicional de los detractores del poder.

Las protestas surgieron a raíz del arresto, el 9 de julio, del gobernador regional, Serguéi Furgal (50 años), un exempresario acusado de unos asesinatos cometidos hace 15 años, y que fue enviado a Moscú para ser juzgado.

Para muchos, la detención busca apartar del poder a un político demasiado independiente, elegido en 2018 frente a un candidato del partido de Vladimir Putin.

"Es un escupitajo. ¡Nosotros elegimos a Furgal!", lanza Marina Beletskaya, una jubilada de 72 años.

Miembro del partido ultranacionalista LDPR, en general fiel al Kremlin, Serguéi Furgal se reveló como un gobernador activo y accesible. Dos cualidades que le podrían garantizar una popularidad capaz de rivalizar con la de Vladimir Putin.

Conflicto con Moscú

"En cuanto elegimos a Furgal, la capital del Lejano Oriente ruso fue transferida de aquí a Vladivostok. Esto se debe claramente a que habíamos elegido a un opositor", señala Viktoria Sajarova, una vendedora de 22 años, que también participa en las protestas.

En esta región, grande como Turquía, pero poblada tan solo por 1,3 millones de habitantes, la movilización se apoya en un resentimiento tenaz hacia las autoridades federales, a las que los locales acusan de menospreciar a las zonas más apartadas del inmenso país.

A ello se suman las dificultades económicas que se viven en el territorio, de clima muy duro, fronterizo con China y especializado en las industrias metalúrgica, minera y forestal.

Aunque las cadenas de televisión públicas ignoran en gran medida las protestas, los medios más independientes no disimulan un cierto entusiasmo.

En un editorial reciente, el diario Vedomosti afirmó que Jabárovsk era el "nuevo símbolo" de la oposición "de las regiones frente al centro".

El descontento también estuvo acompañado de lemas que apuntaban directamente contra Vladimir Putin.

Durante la votación constitucional de finales de junio, que reforzó los poderes del presidente ruso, la región se distinguió por una alta tasa de abstención y un porcentaje de votos a favor del sí inferior en 15% a la media nacional.

Fría acogida al nuevo gobernador

Moscú esperaba poder tranquilizar a los manifestantes con el nombramiento de un gobernador interino, Mijaíl Degtiarev, miembro del mismo partido de Serguéi Furgal, el 20 de julio.

Sin embargo, la acogida de este diputado de 39 años, conocido por sus propuestas de ley extravagantes, fue más bien fría. Y es que el interesado, durante mucho tiempo, había defendido no "tener tiempo" para ir a ver a los manifestantes, a los que acusó de estar respaldados por "provocadores" extranjeros.

"Deberíamos haber elegido nosotros mismos a un sustituto local. Pero en lugar de ello, nos envían a alguien que lo único que conoce de Jabárovsk es la imagen estampada en los billetes de 5.000 rublos", se quejó Viktoria Sajarova.

En este contexto, y en una señal de un cierto nerviosismo, las autoridades mostraron una prudencia inusual, dejando manifestarse a los ciudadanos y efectuando tan solo un puñado de arrestos.

Esta semana, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, incluso alabó la actuación de la policía, que dejó que las protestas se llevaran a cabo, mientras que las manifestaciones no autorizadas son, en general, duramente reprimidas en Rusia.

“Aun así, tenemos miedo de que nos detengan”, matiza Yuri Petrov, de 47 años. “Vivimos un momento democrático, pero quizá sea efímero”.

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