Los espinosos debates que alienta el papa Francisco

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El santo padre no solo se ha mostrado más abierto e incluyente con los miembros de la comunidad LGBTI, sino también con los divorciados, las mujeres, los presos, los inmigrantes, los pobres… los olvidados. Su visión choca con el sector más radical y poderoso de la Iglesia.

El papa Francisco está abriendo puertas que sus antecesores nunca contemplaron: permitió que los divorciados vuelvan a comulgar, pidió perdonar a las mujeres que abortan, planteó la posibilidad de que hombres casados de regiones apartadas como Amazonas se conviertan en sacerdotes, pidió permitir más espacio para las tradiciones indígenas en los rituales católicos y ha hablado en nombre de los homosexuales, los musulmanes, los inmigrantes y los pobres. Una revolución dentro de la Iglesia católica.

Pero en ese camino que marcó desde que llegó al trono de Pedro, en 2013, Francisco ha desatado una guerra en el interior de la Iglesia: los progresistas se enfrentan con los más conservadores. “Los críticos del papa lo acusan de romper la ortodoxia y diluir la doctrina de la Iglesia; dijeron que el papado de Francisco coquetea peligrosamente con el paganismo, el panteísmo e incluso con el marxismo, porque ven su énfasis en atender a los pobres en contravía con las exigencias del capitalismo global”, escribió Ross Douthat, columnista de The New York Times.

Este miércoles el papa volvió a levantar polémica. En un documental presentado en Roma, y que será estrenado en varios países de América Latina la próxima semana, asegura que las parejas homosexuales deben estar protegidas por las leyes civiles.

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“Las personas homosexuales tienen derecho a estar dentro de una familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de una familia a nadie, ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil, tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”, explica el papa en el documental dirigido por el estadounidense de origen ruso Evgeny Afineevsky.

Palabras que generaron un debate mayor. Uno de los jesuitas más reconocidos, el padre James Martin, aseguró en su cuenta de Twitter que “el apoyo del papa Francisco a las uniones civiles entre personas del mismo sexo es un gran paso adelante en el apoyo de la Iglesia a las personas LGBTI y envía una fuerte señal a los países donde la Iglesia se ha opuesto a tales leyes”.

En el documental también se registra la llamada telefónica del papa a una pareja homosexual, con tres hijos pequeños a cargo, como respuesta a una carta que le enviaron, en la que cuentan la vergüenza que sienten por llevar a sus hijos a la parroquia. Francisco los invita a seguir acudiendo a la iglesia independientemente de los juicios de los demás.

¿Sorpresa? No. “Desde el inicio del pontificado el papa ha hablado de respeto hacia los homosexuales y ha estado en contra de su discriminación. La novedad hoy es que defienda como papa una ley para las uniones civiles”, comentó a Rainews la vaticanista Vania de Luca.

Ya hay un movimiento dentro de la Iglesia católica en esa dirección. Varios cardenales, entre ellos el italiano Gualtiero Bassetti, presidente de la Conferencia Episcopal, y el obispo Marcello Semeraro, muy cercano a Francisco, quien acaba de ser nombrado como titular de la Congregación para los Santos, han hablado en favor del reconocimiento de las uniones civiles de personas del mismo sexo. En 2017, Francisco dejó clara su posición: “Digámoslo como es: el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Ese es el término preciso. Llamemos unión civil el de las personas del mismo sexo”.

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Hernán Olano, experto vaticanista colombiano, explicó a este diario que las palabras del papa en el documental son una posición personal. Otros expertos en temas católicos coinciden en que esas palabras del papa no cambian la doctrina de la Iglesia y recuerdan cuando pidió perdonar a las mujeres que abortan, pero fue claro: “El aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”.

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Olano recordó que en la encíclica Amoris Laetitia, un documento sobre el matrimonio, escrito por el papa en 2016, ya se había abierto parcialmente la puerta -no hacia el reconocimiento de las uniones del mismo sexo, pero sí al respeto de las personas que sean homosexuales y que forman parte de la familia, las cuales deben ser acogidas misericordiosamente dentro de sus hogares, entenderlas y respaldarlas”.

Y agrega: “Hay que tener en cuenta que incluso en el catecismo de la Iglesia, que fue escrito por San Juan Pablo II, se habla de la misericordia para las personas homosexuales”.

¿Qué significa lo que dijo el papa en el documental? “Como tal en la Iglesia el matrimonio fue instituido por un sacramento, por Jesús, y así aparece definido en el Código de Derecho Canónico: Unión de un hombre y de una mujer, bautizados, que tienen tres fines que son: vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente. Lógicamente cuando son dos personas del mismo sexo, estaría excluido como tal el procrear, no obstante que existen las adopciones y demás. Entonces, ya habría dos de los tres fines del matrimonio en una unión homosexual”, agregó Olano.

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“La lucha del papa Francisco por sacar a la Iglesia de conceptos rigurosos encaminados a juzgar y condenar eternamente sin fórmulas de juicio, sin visualizar la realidad y sin tener en cuenta los casos particulares, va de la mano con la otra prioridad: limpiar la Iglesia, eliminar los focos de corrupción, destruir los nichos de poder, desaparecer los lujos de los sacerdotes y monseñores, y condenar y expulsar a los pederastas de sotana”, escribió Camilo Chaparro en su libro La última misión del papa Francisco.

Analistas coinciden en que el papa es un revolucionario al plantear debates antes imposibles en el seno de la Iglesia católica, pero algunos se preguntan si su revolución es cosmética. “El principal mérito de Jorge Mario Bergoglio en su papado consiste en haberlo cambiado todo sin haber cambiado nada”, reclamó Rubén Amón, experto en temas del Vaticano en el diario El País. Pero algo ha cambiado...

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