Hoy primera acusación formal por el caso ruso en EE.UU.

El nerviosismo reina entre opositores y aliados del presidente estadounidense Donald Trump por las investigaciones del fiscal especial, Robert Muller. ¿Qué es lo que temen?

El presidente Donald Trump celebra Halloween en la Casa Blanca.AFP

La investigación sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 en EE.UU. comienza a dar sus primeros frutos. Y eso preocupa. Varios medios de comunicación adelantaron el viernes que el lunes 30 de octubre el equipo del fiscal especial, Robert Mueller presentará cargos y arrestará a al menos una persona.

Aunque inicialmente el presidente estadounidense, Donald Trump, guardó silencio sobre la noticia de que se han formulado los primeros cargos dentro de la investigación encabezada por el fiscal sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones y los contactos entre Moscú y el equipo del ahora mandatario, después hizo lo que le ocupa la mayor parte de su tiempo: se dedicó a enviar mensajes en Twitter.

En una serie de tuits, Trump volvió a denunciar una "caza de brujas" y refutó cualquier "colusión" con Rusia durante la campaña presidencial del año pasado.  "Toda esta historia de Rusia justo cuando los republicanos están impulsando una histórica reforma y recorte de impuestos, ¿es una coincidencia? ¡NO!", escribió.

El abogado del presidente, Ty Cobb, dijo en un mensaje a las cadenas CNN y Fox News que los tuits "no tenían nada que ver con las actividades del fiscal especial, con quien continúa cooperando".

El legislador demócrata Adam Schiff, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que no fue informado, pero mencionó dos personas muy cercanas a Trump que a menudo aparecen en la prensa: su exjefe de campaña Paul Manafort y su efímero asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, quienes tenían actividades no declaradas como lobistas de países extranjeros, incluido Rusia. 

Schiff dijo no poder aclarar si el mandatario está siendo investigado también: "No puedo responder a eso en un sentido u otro", declaró a ABC. El gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie, aliado de Trump, señaló en la prensa que "el presidente no está bajo investigación, nadie le ha dicho que lo estaba". 

Podría referirse a declaraciones del exdirector del FBI James Comey, quien declaró ante el Senado, tras su despido en mayo, que Trump no era objeto de la investigación.  "Pase lo que pase, esto es solo el comienzo", opinó por su parte el senador independiente Angus King, vinculado al grupo demócrata, en CNN. Y agregó que Mueller es "un profesional" que "llevará los hechos adonde sea que conduzcan".

(Le puede interesar: ¿Quién es Muller y qué terremoto político podría causar?

De acuerdo con The Atlantic, "no importa quién sea acusado, la medida enviará ondas de choque a través de la administración Trump y la capital de la nación. Hasta ahora, la investigación de Rusia ha seguido al primer año del presidente Trump como una sombra, oscureciendo sus fortunas políticas sin alterarlas sustancialmente. Una acusación federal de cualquier persona relacionada con la campaña de Trump o la Casa Blanca convertiría ese peligro teórico en una realidad dura".

La noticia llega luego de una semana de críticas republicanas a la investigación de Mueller. Las figuras de los medios alineadas con Trump se aferraron a un informe de CNN que los funcionarios de campaña de Clinton habían financiado la creación del dossier Steele, un documento de inteligencia sobre las relaciones rusas de Trump redactado por un exespía británico en 2016, para tratar de desacreditar la investigación general de Rusia. Trump se unió al coro, afirmando en Twitter que la ex candidata presidencial Hillary Clinton debería ser el verdadero foco de escrutinio.

Culpas a diestra y siniestra

Él o los cargos del lunes marcarán una nueva etapa en las pesquisas que lleva adelante Mueller, nombrado en mayo para encabezar una investigación independiente sobre la interferencia rusa en la campaña de 2016 y establecer si hubo o no colusión con el equipo del candidato republicano. Esta investigación es distinta a las que emprendieron varias comisiones del Congreso.

Trump, secundado por muchos republicanos y parte del mundo conservador, emprendió un contraataque contra los demócratas y Hillary Clinton, a la que acusó de colusión con Rusia durante la venta de la empresa Uranium One al grupo público ruso Rosatom en 2010. 

Asimismo, la revelación de que la campaña de Clinton y el Partido Demócrata financiaron una investigación privada sobre Trump, compilada en un explosivo informe, hizo correr ríos de tinta en el campo conservador.

"Nunca he visto tanta ira y unidad republicana por la falta de investigación sobre el informe falso hecho por Clinton (...) la venta de uranio a Rusia, los 33.000 correos electrónicos que se eliminaron, el asunto de Comey, y muchas otras cosas", escribió Trump en Twitter, enumerando los diversos casos que implican a su exadversaria demócrata. 

"Hay tanta CULPA de los demócratas y Clinton, y ahora los hechos están hablando. ¡HAGAN ALGO!", agregó en otro tuit. 
Otros sectores creen que la filtración de información a CNN el viernes sobre la inminencia de una acusación formal es un escándalo en sí mismo y merece una investigación. 

Y algunos republicanos, por el momento aislados, incluso pidieron la renuncia de Mueller, acusado de estar demasiado cerca de James Comey. Christie advirtió el domingo que el fiscal debería ser "muy, muy cuidadoso". 

Mientras tanto, los demócratas han advertido que si Trump despidiera a Mueller, o emitiera indultos preventivos a cualquier persona atrapada en su red, estaría cruzando la línea.

Los peces gordos

Sin embargo, el movimiento en la hermética investigación que lidera Mueller promete volver a enfrentar a la Casa Blanca con las sospechas que rodean los contactos con Moscú de varias figuras de la campaña electoral de Trump.

Aunque no está claro a quién afectan los cargos, se sabe que en el marco de la investigación de Mueller están en la mira el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, su exdirector de campaña Paul Manafort y su exasesor de seguridad nacional Michael Flynn.

Abogados cercanos al caso contactados hoy por el diario Politico no descartaron que los cargos puedan ser contra asesores o incluso familiares de Manafort y Flynn, con el fin de presionar a estos para que proporcionen información, una táctica usada en el pasado por uno de los principales fiscales que ayudan a Mueller, Andrew Weissmann.

"En este tipo de investigaciones, normalmente las primeras acusaciones son contra gente que esperas que se declare culpable y coopere contra otros. No acusas primero a los peces gordos, acusas a los peces pequeños para que te consigan al gordo", explicó a la cadena CNN el abogado y comentarista legal Jeffrey Toobin.

*Con información de AFP y EFE