ICAN: La presidencia de Trump "pone de relieve" el riesgo nuclear

Tras haber obtenido el Premio Nobel de Paz, la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), dijo que este galardón respalda su lucha por "un mundo sin armas nucleares" y envía una señal muy clara a los Estados que aun las tienen y amenazan con usarlas.

La ICAN, una coalición de más de 300 oenegés, impulsó un tratado histórico de prohibición de las armas nucleares que fue adoptado por 122 países en julio.AFP

"La elección del presidente Donald Trump incomodó a mucha gente por el hecho de que pueda autorizar por sí solo el uso de las armas nucleares", declaró a los medios la directora de la ICAN, Beatrice Fihn, en Ginebra.

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Fihn también criticó el hecho de que el mandatario estadounidense "no escuche a los expertos" e insistió en que su supervisión de un arsenal nuclear masivo "pone de relieve" los peligros de esas armas. 

"Si usted se siente incómodo con la idea de que Donald Trump pueda tener armas nucleares (...), entonces se debe sentir incómodo con la idea misma de las armas nucleares", añadió. 

Asimismo aseguró que "las armas nucleares no aportan la seguridad ni la estabilidad", como demuestra que la gente en Estados Unidos, Japón y Corea del Norte no se "sienta especialmente segura". 

"Ningún país serio en materia de principios humanitarios debería llevar a cabo semejantes actividades" nucleares, insistió, llamando a las partes enfrentadas a dialogar. 

Para Fihn, es inaceptable que aún haya países "que tengan y que amenacen con usar las armas nucleares. El premio, además de un gran honor, es un mensaje muy fuerte a los Estados de que deben sumarse y abandonar las armas nucleares", afirmó.

"Estamos en un momento crucial, el riesgo de guerra nuclear está otra vez en la agenda, con la posibilidad de asesinar a civiles (...), con amenazas por parte de Estados Unidos y de Corea del Norte. Esto debe acabar, y el premio respalda esa posición", agregó Fihn.

La activista es una de las tres personas que trabajan en una pequeña oficina en Ginebra, la sede central de la ICAN que agrupa a más de 468 entidades y ONG en 101 países del mundo y que impulsó un tratado histórico de prohibición de las armas nucleares que fue adoptado por 122 países, aunque su alcance es sobre todo simbólico, dada la ausencia de las nueve potencias nucleares entre los firmantes.

Las potencias que lo rechazan consideran que lo que hay que hacer es promocionar el Tratado de No Proliferación nuclear, bajo el que las potencias están comprometidas a reducir sus arsenales.

"El 'statu quo' ya no es aceptable. Reducir los arsenales no es suficientemente bueno, hay que ir más allá. El tratado dice ahora que usar armas está prohibido. Sé que las potencias nucleares no las van a abandonar de un día para otro, pero espero que cada vez que hablen de ellas, que las mencionen, se sientan más avergonzados de hacerlo", insistió Fihn.

Finalmente, la activista tuvo palabras para las víctimas "de las bombas nucleares, pero también de los ensayos nucleares, y que han luchado en los últimos cincuenta años para acabar con este flagelo".

"El premio es un tributo a los supervivientes y a los que han luchado por acabar con las armas nucleares desde 1945", concluyó.

 

 

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