Irán podría volverse otra Corea del Norte (por culpa de las malas traducciones)

El acuerdo que logró Obama para regular el programa nuclear de Irán no tiene su único enemigo en el tono beligerante de Donald Trump.

AFP PHOTO / HO / IRANIAN PRESIDENCY

“Los vamos a enterrar” esa fue la desafortunada traducción que durante la Guerra Fría produjo una escalada en la tensión entre la Unión Soviética y Estados Unidos. La supuesta declaración del líder soviético Nikita Khrushchev frente a un grupo de diplomáticos llegó a los titulares de prensa aunque, en realidad, simplemente repetía uno de los lugares comunes del discurso comunista de esa época: “Lo quieran o no, la historia está de nuestro lado”.

La profesora Ariane M. Tabatai, directora de currículo en la Universidad de Georgetown, señala que, la relación entre Estados Unidos con la Unión Soviética no es la única que ha tenido problemas por culpa de los malos traductores. Lo mismo está pasando con Irán.

Lo que está en riesgo no se puede tomar a la ligera. En 2015, tras años de delicadas negociaciones, la administración Obama anunció uno de sus logros diplomáticos más impresionantes: Irán, la potencia nuclear antiestadounidense había aceptado someter a regulaciones internacionales el su programa nuclear. La posibilidad de que el régimen islámico se convirtiera en una segunda Corea del Norte había sido conjurada, al menos hasta que llegó Trump.

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Irán tiene Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM), como los de Corea del Norte, que ha llegado a utilizar contra el autoproclamado Estado Islámico en Siria. Por realizar este tipo de lanzamientos, Estados Unidos impuso nuevas sanciones económicas contra el Gobierno de Teherán y según medios estadounidenses, está haciendo todo lo posible para ponerle fin al acuerdo nuclear que alcanzó Obama.

Ya en los debates de campaña Trump había dicho que el acuerdo era “el trato más estúpido de todos los tiempos”, una opinión que se sus funcionarios parecen defender. Según la embajadora estadounidense ante la ONU, el acuerdo no con Irán no debe volverse algo “demasiado grande para fracasar”.

Si Trump ha puesto el acuerdo con Irán bajo amenaza, el segundo gran enemigo del logro diplomático son las malas traducciones.

En una noticia publicada por la agencia Reuteers el 15 de agosto, se citaba al presidente Rouhani diciendo que “abandonaría el acuerdo nuclear en ‘pocas horas´ si Estados Unidos imponía más anciones”. Según la profesora Tabatai, el error en la traducción convirtió un “en poco tiempo” en el amenazante “en pocas horas” con el que la noticia apareció publicada.

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Los errores de traducción también van acompañados por las interpretaciones exageradas. Ali Akbar Salehi, quienlidera la Organización Atómica de Irán reiteró el compromiso de su país ante la televisión estatal. También dijo que si Estados Unidos dejaba el acuerdo, “si lo decidimos, en cinco días podríamos empezar un enriquecimiento del 20% en Fordow”, dijo en referencia a la planta nuclear ubicada en el Noreste del país.

Poco después, el diario británico The Independent reportó que Irán estaba en capacidad de tener listas armas nucleares cinco días después del fin de acuerdo. Después de las reacciones al artículo a través de las redes sociales.

Los acuerdos con Irán son particularmente importantes si se quiere buscar una salida diplomática a la complicada crisis que se ha desatado en Corea del Norte.

 Si bien Trump ha prometido "fuego y furia" en el caso en que Pyongyang continúe sus provocaciones, negociaciones como las que logró Obama con Irán podrían la única vía para evitar una confrontación bélica. Para llegar allí, saber que Estados Unidos es un “aliado” confiable, que cumple sus promesas, podría servir mucho para alcanzar cualquier tipo de trato con Kim Jong Un. El problema es que la conducta de Trump hace pensar precisamente en lo contrario.