Italia se reconcilia con Francia y clama por ayuda en el tema migratorio

La reunión entre los mandatarios de Francia e Italia sigue en pie luego de las disculpas públicas de Emmanuel Macron. El caso el barco Aquarius colmó la paciencia de los italianos, quienes se quejan de una falta de interés, por parte de la Unión Europea, en los asuntos de migración.

Suministro alimentario por parte de los Guardias Costeros italianos a los inmigrantes del Aquarius, en Sicilia. EFE

Las declaraciones de Francia sobre la postura italiana de no recibir el barco Aquarius que transporta más de 600 migrantes cayeron mal en el gobierno recién formado por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte. En parte porque uno de sus principios es endurecer la política migratoria del país. Otra de las quejas es una falta de compromiso histórico por parte de la comunidad europea.

Todo eso puso en riesgo una reunión que estaba programada entre los mandatarios de esos paises. Pese a esto, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, confirmó hoy el encuentro de mañana en París con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien se disculpó por haber agredido verbalmente la postura de Italia. 

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La presidencia del Gobierno italiano emitió un comunicado en el que informaba de que Conte almorzará el viernes con Macron en el Eliseo y posteriormente ofrecerán una rueda de prensa conjunta.

La tensión, no obstante, continúa. Como gesto de este malestar, el ministro de Economía de Italia, Giovanni Tria, canceló la reunión programada para este jueves con su homólogo francés, Bruno Le Maire.

El primer ministro italiano habló este miércoles con Macron y éste "aclaró inmediatamente que no son suyas las palabras gravemente ofensivas para Italia y para los italianos surgidas en los últimos días" por autoridades francesas, según explicó hoy en su perfil de Facebook.

Por ello, tras tomar nota de esta aclaración, decidió acudir a París para trasladar "la petición de Italia de una amplia colaboración y solidaridad a nivel europeo sobre la inmigración".

"Ha llegado el momento de dar vida a una política migratoria eficaz, que no vea solo a nuestro país gestionando las emergencias que afectan a muchos inmigrantes que alcanzan nuestras costas", consideró Conte.

El primer ministro llevará su reivindicación de cambio de reglas en materia de inmigración en la Unión Europea a París pero también a Alemania, el próximo lunes, cuando mantendrá un encuentro con la canciller Angela Merkel.

La nueva postura de Italia también ha sido defendida por el ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, que apuesta por un eje con Alemania, Austria y Hungría para revisar las medidas sobre inmigración durante la presidencia austríaca de la UE, en el segundo semestre del año.

Desde hace algunos años Italia se ha quejado por esa falta de interés en la cuestión migratoria. En junio del año pasado el gobierno advertía la llegada, en menos de 48 horas, de 12.000 migrantes. Algunas cifras indican que en los primeros seis meses del 2017 llegaron más de 76.000 personas provenientes de costas africanas. 

Por eso Salvini, también vicepresidente, defendió en su perfil de Twitter su idea de que cerrando los puertos a los inmigrantes se desincentiva a los traficantes de seres humanos y se reducen las salidas desde la descontrolada Libia.

"Lo hemos dicho durante años. Italia se ha despertado y no nos vamos a detener", proclamó, con la etiqueta "cerramos los puertos".

Mientras desde los palacios de Roma, en manos de la Liga y del Cinco Estrellas, se delinea una nueva estrategia en este sentido, en el Mediterráneo central, la ruta migratoria más peligrosa del mundo, reina el desconcierto.

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El buque de guerra de la armada estadounidense Trenton permanece desde el martes a la espera de que algún país le asigne un puerto para desembarcar a 40 inmigrantes que rescató tras un naufragio a unas veinte millas de la costa de Libia.

Un suceso letal para al menos doce personas cuyos cadáveres fueron avistados en el mar por los equipos de la nave, que este jueves se alejó de la zona de rescate mientras "se coordina con socios internacionales para determinar su disposición final", según un comunicado.

Por otro lado, el Aquarius continúa su largo viaje a España, con olas de tres metros y vientos de 35 nudos que hace difícil incluso mantenerse en pie, según relató a Efe uno de los cooperantes de SOS Méditerranée, Alessandro Porro, que se encuentra a bordo.

Además ha sido preciso variar la ruta y la nave, con los 630 inmigrantes a bordo, bordeará la costa oriental de la isla italiana de Cerdeña para "proteger el barco de las inclemencias del tiempo durante los próximos días", en su travesía hacia Valencia, donde serán recibidos con el estatus de refugiados. 

 

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