EE le explica: lo que sigue en el nuevo juicio político a Trump

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Donald Trump se convirtió en el primer presidente en la historia de su país en enfrentar dos juicios en el Senado. Lo más probable es que el proceso continúe luego de que el presidente electo, Joe Biden, tome juramento. Esto es lo que debe saber sobre el segundo impeachment a Trump.

Una semana después del violento ataque al Capitolio, la Cámara de Representantes de Estados Unidos debatió y aprobó un nuevo proceso de juicio político contra el presidente Donald Trump por su participación en el asalto a la sede del Legislativo.

Ahora, el proceso debe continuar en el Senado, pero hay dudas sobre cómo y cuándo se reanudará el juicio.

El Senado, cuyos miembros actúan en estos casos como jurados y jueces, no tiene programado regresar a trabajar sino hasta el 19 de enero, un día antes de la inauguración. Esto complica el desenlace del juicio.

Los senadores podrían regresar antes si el actual líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, y el actual líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, acuerdan alterar el calendario. Pero McConnell ya dijo que esto no era posible.

El rechazo de McConnell nos deja con varias incertidumbres.

1) Si el juicio inicia el 19 de enero, pero Trump deja el cargo al siguiente día, ¿todavía es válido el proceso?

Uno de los grandes debates que se desarrollan en torno al proceso del segundo impeachment de Trump es si se le puede hacer un juicio político a un presidente cuando ya no está en el cargo. Los tiempos ya no dan para que Trump sea condenado o absuelto antes de dejar la Casa Blanca. El Senado debe reunirse, escuchar a las partes, analizar las pruebas y luego votar finalmente. Si el juicio comienza el 19, como mínimo, el proceso continuaría sin él en la Oficina Oval, evidentemente.

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La Constitución señala que el juicio político es un mecanismo que se le otorga al Congreso para “acusar y destituir al presidente, vicepresidente y todos los funcionarios civiles federales por traición, soborno y otros delitos y faltas graves”.

Hay quienes argumentan, respaldados en esta definición que, como Trump deja de ser un funcionario del gobierno federal y regresa a su vida privada, el juicio político ya no podría proseguir. En teoría, el Congreso no tiene autoridad para acusar a un civil en un juicio político. Sin embargo, todo el mecanismo no tendría sentido si un presidente o cualquier funcionario pudiera renunciar antes de ser juzgado, ¿no? Así cualquier funcionario federal podría escapar del control, la reparación y la justicia.

En este orden de ideas, la Constitución no dice que el juicio sí puede continuar, pero tampoco dice que no. Se plantea un dilema constitucional que tendrá que ser resuelto en los próximos días. Pero los precedentes que hay respaldan nuestro planteamiento anterior. El senador William Blount en 1797 y el secretario de guerra William Belnap en 1876 enfrentaron un juicio político. Ambos renunciaron antes de que su juicio tuviera lugar, es decir, ya no estaban en el cargo cuando continuó el proceso como lo podría estar Trump. Pero no se salvaron del veredicto. Ambos quedaron absueltos en sus casos, pero el juicio continuó.

Nuestro veredicto final: esta será una discusión en los próximos días muy acalorada, pero los precedentes respaldan al Senado para continuar un proceso contra el presidente luego de que este deje su cargo.

2) Trump ya enfrentó un juicio político en 2020 y fue absuelto por los miembros de su partido. ¿Será absuelto otra vez?

Esto es pura especulación con lo que ha salido en los medios, pero el resultado del primer juicio, sin duda, no será el mismo resultado que en este. Y es que en el primer impeachment a Trump solo un republicano, Mitt Romney de Utah, votó a favor de la destitución. En esta ocasión ya van cuatro senadores republicanos que se han mostrado a favor de destituir al presidente. Y según medios como The New York Times, la lista es de casi 20 republicanos respaldando la idea de una condena para el presidente. Esto nos lleva a la siguiente gran pregunta: ¿cuántos votos se necesitan para condenar a Trump? La respuesta es simple 67, el equivalente a dos tercios del Senado.

Ahora, las matemáticas nos complican un poco las cosas acá. En este momento hay una mayoría de 52 republicanos en el Senado, frente a 46 demócratas y dos independientes. En este escenario, se necesitan 18 votos de los republicanos para destituir al presidente. Pero hace una semana, justo antes del asalto al Capitolio, los demócratas ganaron las dos carreras al Senado de Georgia, por lo que acabaron con la mayoría republicana. Una vez tomen posesión estos dos congresistas, los demócratas ya no necesitarán 18 votos de los republicanos, sino 17.

Y recordemos que hay una lista de 20 republicanos que podrían votar a favor de la destitución.

Nuestro veredicto: todavía es difícil que los republicanos voten a favor de destituir a un presidente de su partido. Sería la primera vez en la historia que algo así ocurriría. Pero no es imposible. El descontento con Trump es enorme, y figuras como McConnell quieren castigarlo. No solo por los eventos del Capitolio, sino por haber causado que los republicanos perdieran la mayoría tanto del Senado como de la Cámara durante su gobierno. Todo dependerá de los movimientos políticos de los republicanos en los próximos días.

3) ¿Por qué destituir a un presidente que ya no es presidente? ¿Cuál es el sentido de esto?

Esta es fácil. Un funcionario condenado por el Senado se enfrenta a dos castigos: la destitución y la inhabilitación para ocupar cargos en el futuro. Como Trump no estará en la Casa Blanca para el momento de su condena, es obvio que no será destituido de un cargo que ya no ostenta. Pero por otro lado bloquea sus intenciones para lanzarse a la presidencia de nuevo en las elecciones de 2024. Recordemos que Trump fue un presidente de un solo término, por lo que podría volver a competir en el futuro. De hecho, esto estaba en sus planes. Con una condena, los demócratas y republicanos evitarían ese escenario.

Dos preguntas finales:

¿Trump puede ir a la cárcel si es condenado?

No. El juicio político es un proceso, como explica su nombre, político, no penal. Por lo que Trump no iría a la cárcel por los cargos de los que se le acusa. Aunque tiene otras cuentas pendientes con la justicia por las que sí podría terminar en prisión, como la evasión fiscal.

¿Qué dice Biden?

El presidente electo se ha distanciado del tema y ha querido concentrarse en trabajar en su agenda. Le ha pedido a Schumer, quien sería el próximo líder de la mayoría, que si van a llevar a cabo el juicio contra Trump dediquen la mitad de la jornada a debatir sus nombramientos de gabinete y sus planes de recuperación económica, y la otra mitad para el proceso contra Trump.

Biden recibe un país dividido, y los republicanos le han aconsejado que presione a los demócratas para que no continúen con el proceso, pues una condena a Trump polarizaría más a la nación. Sin embargo, la impunidad también causaría malestar. Es una situación muy complicada para él, pero tomar distancia ha sido su mejor decisión. Y, como dice el senador Ed Markley, “la unidad sin justicia y sin rendición de cuentas significa la rendición”.

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