Después de Haití, denuncian casos de explotación sexual en Siria a cambio de ayuda

“La ayuda humanitaria mueve 150 billones de dólares al año”: Linda Polman

Linda Polman es una escritora holandesa veterana en zonas de guerra. Estuvo en Somalia, Haití, Ruanda y Sierra Leona. Dice que la ayuda humanitaria se convirtió en un negocio rentable para todos, menos para los más pobres.

Uno de los grandes problemas de las ONG es que el 80 % de sus fondos proviene de gobiernos, algo que puede atentar con su independencia. /Getty Images

A Linda Polman las denuncias sobre la contratación de prostitutas por trabajadores de Oxfam en Haití no la sorprendieron. De hecho, anticipó que vendrían más escándalos como este, en diálogo telefónico con El Espectador. Sus palabras parecen proféticas: un nuevo informe de la BBC reveló que muchas mujeres en Siria han sido víctimas de la explotación sexual por parte de encargados de entregar ayuda en nombre de organizaciones benéficas. Polman, escritora y periodista holandesa, autora de varios libros como We did nothing, que relata su experiencia con los cascos azules en Haití y Ruanda, y War games: The story of aid and war in modern times, en el que denuncia el negocio de varias organizaciones no humanitarias, dice que “amamos a las ONG porque nos hacen sentir que se puede arreglar el mundo”.

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Lo de Oxfam parece ser la punta del iceberg, ¿hay más casos como este?

Sí. En los 90 ocurrieron escándalos como el que vemos hoy de Oxfam. En 1992 en los campos de refugiados de Camboya, antes de la llegada de la ayuda humanitaria el número de prostitutas era de 6.000. Después que llegaron estas organizaciones, el número alcanzó 25.000. ¡25.000 prostitutas! Desde entonces, cada cierto tiempo hay informes e investigaciones que revelan cómo los conciliadores de paz abusan de las personas.

¿Lo que pasó en Haití cómo afecta a las organizaciones humanitarias?

El abuso sexual es solo un factor de lo que está ocurriendo en el mundo de la ayuda humanitaria. Si volvemos a Haití, un año después del terremoto, la ayuda internacional y pública llegó a casi 10 billones de dólares. Más del 99 % del dinero terminó en las cuentas bancarias de las ONG. El gobierno de Haití apenas recibió algo de esa ayuda. Todas estas organizaciones juntas tenían más dinero que el gobierno de Haití y las autoridades locales juntas. Encima, la operación entera fue llevada a cabo por extranjeros, una situación de poderes muy pervertida.

¿En qué se gastaron todo el dinero en Haití? Ese país sigue siendo uno de los más pobres del mundo.

No sabemos a dónde fue el dinero. Es muy difícil investigar en la industria humanitaria, existen millones de organizaciones. Después del terremoto, más de diez mil organizaciones se encontraban en Haití, todas trabajaban para ellos mismos porque tenían sus propios donantes. Lo que se tiene que hacer es investigar a cada una de ellas y seguirlas por años. Si invirtieron dinero en un proyecto en 2010, entonces ¿todavía no se ve el resultado en 2015? Es muy difícil ver en qué invirtieron el dinero las ONG. Lo que se puede hacer es analizar el progreso total de Haití, cuánto dinero recibió en los últimos cincuenta años, dónde están los resultados… No lo sabemos.

¿Por qué dice que la ayuda humanitaria es un negocio?

La ayuda y el desarrollo humanitario hacen circular 150 billones de dólares al año. Estas organizaciones se pueden comparar fácilmente con empresas como Coca Cola: tienen que vencer a la competencia. Por ejemplo, Oxfam tiene que asegurar que son los más grandes para que los donantes les den millones a ellos y no a otras organizaciones.

¿Quién decide en qué países se invierte el dinero recaudado?

Las organizaciones de ayuda tienen gobiernos como donantes. Los tres más grandes del planeta son EE.UU. , la Unión Europea y Gran Bretaña. Como ponen casi toda la plata, ellos deciden dónde y cómo se invierte. Y claro, no eligen a los países más pobres, sino donde tienen una agenda política. Los países que son aliados para luchar contra el terrorismo reciben más dinero y por eso escogen los países que más les sirven.

¿Tiene un ejemplo?

Afganistán es muy importante y recibe billones de dólares. Etiopía es considerado como uno de los aliados más fuertes en África y recibe desde los 90 la mayoría del dinero destinado a ese continente y no porque sean los más pobres, sino porque es el que más nos sirve.

¿Qué se puede hacer para mejorar los resultados de la ayuda humanitaria?

Un gran problema es que el 80 % de los fondos de las ONG proviene de gobiernos. Las organizaciones de ayuda deberían ser independientes de los gobiernos, para que puedan tomar decisiones éticas e ir a los países donde realmente se necesita ayuda. El ejemplo de una organización independiente es Médicos sin Fronteras: no permiten que la financiación de los gobiernos sea más del 50 %. Eso implica que son libres a la hora de decidir cuándo y dónde quieren ir y hasta cuándo se quieren quedar a prestar ayuda. Y aun así, Médicos sin Fronteras forma parte de las 10 ONG’s más grandes del mundo. Esto muestra que es posible ser grande, tener influencia e independencia.

Con todo lo que pasó con Oxfam y Save the Children, ¿se puede decir que el abuso sexual está aceptado entre los trabajadores humanitarios?

No. Cada código de conducta les prohíbe esto. La ley de Haití lo prohíbe. No está aceptado, pero, sin embargo, ocurre a grandes escalas. Sé que esto pasa en cada organización humanitaria en el mundo. Hay una cultura del silencio en el mundo de la ayuda. Las organizaciones tienen mucho cuidado con su reputación, un único incidente las puede destruir totalmente. Lo vemos con Oxfam ahora. Las ONG tienen que satisfacer a los donantes. Y el donante más grande de Oxfam es el gobierno británico, quién no está muy contento con la situación actual. Las ONG también intentan ocultar estos acontecimientos, que no son solo casos de abuso sexual, sino también fraude, robos, o malas condiciones de trabajo para colaboradores locales. Hay mucho de lo que no se habla.

¿Qué pudo pasar con Oxfam?

Si miramos lo que pasó con Oxfam, definitivamente queda mucho por hacer y mejorar el proceso te contratación. Simplemente reciclaron a este hombre que tenía antecedentes en otros lugares. Ya lo habían echado de otras ONG y lo volvieron a contratar. El problema al que se enfrentan muchas ONG es que inmediatamente después de los desastres, los donantes esperan que las organizaciones estén en el lugar de la tragedia dentro de las primeras 24 horas y salven millones de vidas. Esto implica que necesitan contratar a mucha gente en muy poco tiempo . Para cada desastre contratan a personas nuevas y las ONG no tienen tiempo suficiente para hacerlo con calidad. Estoy segura de que Oxfam estaba contenta en haber encontrado a este hombre, tenía experiencia para llevar a cabo grandes proyectos de ayuda y estaba disponible inmediatamente. Y quizás, tal vez hicieron caso omiso sobre sus problemas en el pasado, aunque existían archivos sobre él. La gente sabía lo que había hecho pero hubiera sido un despilfarro no utilizar este hombre.

¿Pero cómo pudo quedarse tanto tiempo?

Porque la política de las ONG es quedarse callados. No echan a las personas, sino que las desplazan a otros proyectos. Así permanecen dentro de la industria. Lo vi pasar muchas veces en estas operaciones. Ahora Oxfam está intentando arreglar el asunto y desarrollar un mecanismo de control para evitar que eso pasara en el futuro. Luego esperan que la gente se olvide del asunto y el problema parece arreglado. Espero que sigamos observando de cerca de las ONG y exijamos cambios fundamentales. Pero no soy muy optimista.

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¿Por qué tiene dudas?

Nosotros amamos a las ONG porque nos hacen sentir que se puede arreglar el mundo. Lo único que tenemos que hacer es donarles 10 euros. Pero esto es demasiado fácil. Deberíamos ser más críticos y estar más involucrados para un mundo mejor y más honesto.

¿Qué recomendaría?

Me gustaría que la gente no entre en pánico cada vez que se produzca un desastre. Si quiere donar a una ONG, investigue, elija una y quédese con esa. No sólo cuando ocurran desastres. Esto también ayuda a que sean menos dependientes de la financiación insegura. Pero si asegura que va a donar por diez años, es más fácil para contribuir para un proyecto. Investigue cuáles son los éxitos que esa ONG ha tenido en el pasado. No hace falta preocuparse por las grandes ONG, los donantes privados les importan muy poco y no necesitan tus 20 euros. Ellos obtienen su financiación de los gobiernos. Hay que informarse por qué los niños en cierta área están muriendo de hambre. La razón de una hambruna nunca es la escasez, es un problema político causado por los gobierno que evitan que la gente tenga acceso a la comida. La gente educada que quiere ayudar tiene que hacer más que simplemente donar diez euros. Hay que tomárselo en serio.

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2018-02-28T21:56:53-05:00

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2018-02-28T23:14:36-05:00

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Sandra Hinterdorfer

El Mundo

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