La captura de Abimael Guzmán hace 25 años

El 12 de septiembre de 1992 el líder de Sendero Luminoso y otros dirigentes de la organización fueron capturados por la policía. Su detención constituyó el inicio del fin de una guerra interna en Perú, que comenzó en 1980.  

Fotografía de archivo fechada en septiembre de 1992 y cedida por el diario La República, que muestra al líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, cuando fue presentado a la prensa en una jaula tras su captura.EFE

Sendero Luminoso desató una guerra interna en Perú que dejó unos 70.000 muertos entre 1980 y 2000, según un informe de la Comisión de la Verdad. Varios de sus miembros, que ya cumplieron condena, han salido en libertad.  Sin embargo, su líder, el emblemático Abimael Guzmán, capturado por la policía hace 25 años, el 12 de septiembre de 1992, sigue entre rejas y tiene todavía varios procesos pendientes. Al igual que otros miembros de la cúpula de la organización como la pareja de Guzmán y número dos de la organización, Elena Iparraguirre, Osmán Morote, Óscar Ramírez Durand, Florentino Cerrón, Florindo Flores, entre otros. Guzmán y la cúpula de Sendero Luminoso todavía deben responder por el atentado con un carro bomba en Lima, que dejó 25 muertos.

Su detención, hace 25 años, constituyó el inicio del fin de una guerra interna iniciada en 1980. A 25 años de la captura de Abimael Guzmán, Perú vive hoy libre de la violencia y la ideología que alimentó las acciones de terror de la organización terrorista, ideología que sin embargo aún es presentada como un temible fantasma al acecho por amplios sectores de la sociedad y la política peruana.

El operativo de captura, organizado por inteligencia policial, irrumpió en la guarida de Guzmán en Lima y arrestó al líder terrorista y fundador del movimiento, lo que constituyó el principio del fin de una organización criminal que a principios de los años 80 inició una guerra contra el Estado peruano que causó decenas de miles de muertos y devastó el país.

Juzgado y condenado junto con su cúpula, Guzmán ha podido ver desde la cárcel como su banda se redujo a un grupúsculo que opera ocasionalmente en las profundidades de la selva, más vinculado al narcotráfico que a la revolución global que preconizaba el autodenominado "presidente Gonzalo", del que ahora reniegan.

Hoy todo Perú celebra la captura de Guzmán y su efecto tanto simbólico como real en la derrota de Sendero Luminoso, si bien persisten diferencias a la hora de interpretar la vigencia de su ideología, su capacidad para resurgir y la pervivencia de su influencia social, política y económica.

La vigilancia y tensión con la que políticos, gobierno y medios de Perú ven cualquier actividad política de algún simpatizante de Sendero, como el grupo Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), su heredero ideológico y de minúscula simpatía pública, habla de la pervivencia del "fantasma" más que de la ideología en sí.

Esta posible vigencia estuvo en boca de todos durante la reciente huelga de maestros que paralizó la educación pública durante dos meses, a cuyos líderes el Gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski acusó de estar vinculados a Sendero, algo que fue considerado por muchos como un intento de desprestigiar a los profesores.

"Ha quedado una especie de interesado cultivo de la amenaza del senderismo para explicar o justificar algunas acciones (...) Es difícil que surja un movimiento como el que encabezó Guzmán, que estaba anclado en su figura", dijo a Efe Salomón Lerner, presidente del Instituto de Democracia y Derechos Humanos y de la Comisión de la Verdad que investigó los crímenes cometidos por los terroristas y el Estado en las décadas de 1980 y 1990.

Lerner apuntó que si bien puede haber un "pequeño movimiento" que intente rescatar algo de la ideología de Guzmán, algo que "de ningún modo tiene lugar en la vida democrática del Perú", la solución no pasa tanto por reprimirlo como "por ser despierto y enseñar todo lo que pasó".

"Y además, aunque el Estado no se haya preocupado mucho por hacer bien las cosas y eliminar las raíces sociales del conflicto, en las comunidades donde Sendero pudo asentarse durante algún momento, ya saben muy bien qué valor tienen esas promesas ideológicas, ya que sufrieron muchísimo. Ellas recuerdan mucho más que los ciudadanos burgueses de Lima", añadió.

Lerner lamentó que con las celebraciones por la captura y el recordatorio del mal sin paliativos que hizo Sendero se intente olvidar y "no reconocer" el daño que los agentes del Estado causaron en su guerra sucia contra el terrorismo.

Según el informe de la Comisión de la Verdad, entre 1980 y 2000 murieron en Perú unas 70.000 personas, la mayoría a manos de Sendero Luminoso, pero más de 20.000 a manos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de las que apenas unas 700 eran militantes de grupos subversivos.

Del mismo modo se expresó Carlos Rivera, director del Instituto de Defensa Legal (IDL), quien declaró a Efe que la captura de Guzmán fue "el principio del fin" y que marcó "la desarticulación política y militar" del grupo.

"Pero además, el operativo contra Guzmán, la forma y la ejecución de una estrategia de inteligencia policial, que no fue la estrategia de la guerra sucia, es la estrategia democrática contra el terrorismo", afirmó.

Así, el abogado apuntó que su detención, "respetando la vida incluso del que declaró la guerra al país y lo desangró", ha permitido que Guzmán "pueda mirar desde prisión la derrota que sufrió y la de su proyecto totalitario".

Homenaje

Perú reconoció y condecoró hoy como "defensores de la democracia" a los agentes policiales que hace 25 años capturaron a Abimael Guzmán. Dos actos, uno presidido por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, y otro realizado en el Congreso nacional sirvieron para alabar a los agentes del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que fueron responsables de la operación que puso al "Cachetón", como denominaban a Guzmán, entre rejas.

En una solemne ceremonia en el Palacio de Gobierno, Kuczynski, acompañado por gran parte de su Gobierno y por líderes políticos como Keiko Fujimori, condecoró con la Medalla al Defensor de la Democracia a los 86 miembros del GEIN que de un modo u otro participaron en la detención del líder terrorista.

"Quiero aplaudir a los que piensan que el Perú puede ser un país mejor, sin violencia, con gran futuro (...) Pero no es suficiente. Por eso estamos aquí, para rendir homenaje a este grupo, a todos los que lo integraron, por un trabajo silencioso que no aparece en los canales de televisión ni en las páginas de la prensa, pero que fue un trabajo importante", dijo el mandatario durante la ceremonia.

Kuczynski afirmó que el trabajo del GEIN para atrapar a Guzmán fue "como una hormiga", un esfuerzo "que nadie conocía" y que culminó con el "éxito que se celebra hoy".

El mandatario se preguntó por qué "ideologías tan locas" como la de Sendero Luminoso todavía pueden tener una "semilla que germina en algunos en el Perú", y pidió trabajar para que la "juventud sepa la historia" de lo que ocurrió 25 o 30 años atrás.

Poco antes, el Congreso de la República brindó otro reconocimiento al GEIN y por boca de su presidente, el fujimorista Luis Galarreta, agradeció su "victoria sobre el grupo terrorista y genocida".

"Era necesario apuntar a la cabeza, a la cúpula y poder terminar con este grupo sanguinario. Queremos decir a los jóvenes que el poder político, como es el Congreso, tiene la capacidad de rendir homenaje y reconocer a nuestros héroes", subrayó Luis Galarreta.

El diputado lamentó en su discurso que la historia de Perú se haya "vuelto ingrata y mezquina" y que apenas dedique "párrafos" a contar la "violencia terrorista que vivió el país".

Con información de AFP y EFE