La crisis penitenciaria en Paraguay tras la fuga de 75 presos

Los prófugos pertenecen al grupo criminal brasileño Primer Comando Capital (PCC). De acuerdo con el Gobierno paraguayo, el escape fue auspiciado por personal de la cárcel. El Ministerio de Justicia tomó cartas en el asunto despidiendo al director general de Establecimientos Penitenciarios del país.

Hugo Volpe, viceministro de Política Criminal; Cecilia Pérez, ministra de Justicia; y Edgar Taboada, viceministro de Justicia de Paraguay.EFE

Este domingo, el sistema carcelario de Paraguay se mostró como uno de los puntos más débiles del Gobierno que preside el conservador Mario Abdo Benítez, tras registrarse una fuga de 75 integrantes del grupo criminal brasileño Primer Comando Capital (PCC). Adicional, existe la sospecha de que el escape fue con el apoyo de las autoridades del penal de Pedro Juan Caballero (norte).

La fuga se produjo de madrugada y supuestamente a través de un túnel. Voces del Gobierno apuntaron que esta no pudo darse sin la complicidad de guardias o funcionarios de esa cárcel, ubicada en esa ciudad, capital del departamento de Amambay y frontera con Brasil.

El ministro de Interior, Euclides Acevedo, no descartó que el túnel se habría construido como una fachada para ocultar esa colaboración desde el interior de la cárcel o que salieron por la puerta principal del penitenciario. Por su parte, la ministra de Justicia, Cecilia Pérez, con dos meses en el cargo, recordó que su departamento había anunciado el pasado diciembre que contaba con informaciones sobre un plan de fuga en varios centros de reclusión del país, entre ellos la de Pedro Juan Cabellero, planeados por cabecillas del PCC.

Según esos reportes, desde el PCC se estaría aportando unos 80.000 dólares para posibilitar esas fugas. La ministra anunció en esa comparecencia la destitución del director general de Establecimientos Penitenciarios, del director y de varios guardias de la cárcel donde ocurrió el hecho.

También se mostró partidaria de prorrogar la Ley de Emergencia Penitenciaria, sancionada en septiembre por Abdo Benítez, después de varios enfrentamientos y amotinamientos en algunos penales del país. La ley establece el refuerzo de la seguridad en los penales con presencia militar en los perímetros de los mismos, y autoriza al Ministerio de Justicia a ampliar su presupuesto y a reforzar su personal "en carácter de excepción" ante la insuficiencia de custodios.

Amenaza a la seguridad nacional

Pérez convocó una rueda de prensa en la sede del Ministerio para dar detalles sobre la fuga, ocurrida en la madrugada de este domingo, y que calificó de "hecho extremadamente grave. Sin precedentes, una cuestión de seguridad nacional".

De acuerdo con la ministra, entre los fugados estarían seis lugartenientes de "Minotauro", detenido hace un año en Brasil y uno de los jefes del PCC, grupo asociado al tráfico de drogas y armas, que tiene en Pedro Juan Caballero uno de sus centros operativos en Paraguay.

Pérez dijo en noviembre, al asumir el puesto, que la lucha contra el crimen organizado, tanto el de los grupos locales como los que tienen su origen en Brasil, sería uno de los ejes de su gestión, junto a la reforma del sistema penitenciaria. La ministra reemplazó a Eber Ovelar, siendo la tercera titular de Justicia del Gobierno de Abdo Benítez.

Tras dos meses en el cargo, Ovelar, que alegó razones de salud al renunciar, reemplazó a Julio Ríos, quien fue destituido como consecuencia del rescate de Jorge Samudio, un líder del Comando Vermelho, el otro grupo criminal brasileño que hace presencia en Paraguay.

Samudio fue liberado por un grupo armado que asaltó el furgón penitenciario en el que se trasladaba desde el Palacio de Justicia hasta la penitenciaría de Emboscada, lo que se saldó con el fallecimiento de uno de los agentes de policía que lo custodiaba.

La continuación de Ríos en el cargo estaba en la mira desde junio, cuando sendos motines en dos cárceles paraguayas, protagonizados por miembros del PCC dejaron 10 muertes y 17 heridos.

Ovelar y Pérez se mostraron favorables a agilizar los procesos de extradición a Brasil de los cabecillas más peligrosos del PCC que cumplen condena en Paraguay, que son alrededor de ochenta. Desde las instituciones penitenciarias se reconoce que muchos de esos presos disfrutan de "celdas VIP", con televisión, frigoríficos, ordenadores y computadoras, gracias a los sobornos a funcionarios.

El PCC cuenta además con "soldados" paraguayos, muchos de los cuales son reclutados en las cárceles, según admiten las autoridades. La corrupción en los penitenciarios hace que estos criminales prefieran cumplir sus penas en Paraguay.

El caso más notorio fue el del narcotraficante brasileño Marcelo Pinheiro, alias "Piloto", que en noviembre de 2018 mató a una joven de 18 años que fue a visitarle a la Agrupación Especializada, en Asunción, donde se encontraba recluido. Se cree que "Piloto" buscaba con ello tener una causa abierta en Paraguay para cumplir las penas de cárcel en el país y evitar la extradición a Brasil

Sin embargo, el Ejecutivo resolvió días después expulsarlo para no "esperar más el proceso de la Justicia", dijo entonces Abdo Benítez.

La respuesta de Brasil tras la fuga

El ministro de Justicia, Sergio Moro, afirmó que Brasil está a disposición para ayudar a las autoridades paraguayas en la captura de los 75 presos que se fugaron durante la madrugada de este domingo. "Paraguay viene siendo un gran asociado en la lucha contra el crimen", señaló Moro en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.

El ministro informó que las autoridades brasileñas han reforzado la seguridad en las zonas fronterizas con Paraguay con el objetivo de impedir que los fugitivos vuelvan a entrar en el país. "Si vuelven a Brasil, ganarán un billete solo de ida a un presidio federal", que son consideradas cárceles de máxima seguridad, aseguró Moro en su publicación.

En ese sentido, más de 200 agentes policiales han reforzado las labores de vigilancia y seguridad en la frontera del estado brasileño de Mato Grosso do Sul con el departamento paraguayo de Amambay, donde está situado el presidio de Pedro Juan Caballero.

Fundado en 1993 durante una rebelión en una cárcel de Sao Paulo, el PCC ha expandido en los últimos años su actividad de tráfico de drogas y armas, especialmente en las regiones fronterizas, y también al rentable robo de cargas y contrabando de combustible.

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