La Cumbre Climática del Presidente Biden, un nuevo punto de partida

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La no reducción de gases invernaderos ha profundizado el impacto del cambio climático en diversas partes del mundo.

El presidente Biden, desde su campaña se ha mostrado dispuesto a alejarse de la política exterior de su antecesor. Una de sus primeras medidas, al llegar a la Casa Blanca, fue firmar una orden ejecutiva que, regresó oficialmente Estados Unidos al Acuerdo de Paris. Un aliento para parte del mundo que cree que hay un reloj en cuenta regresiva que, todos los días evidencia a los líderes globales y a la población mundial que aún hay tiempo, pero este tiempo así como los recursos naturales se están agotando por medio de las manos depredadoras del hombre que, poco a poco, está siendo devorado por su proprio modelo de producción y de consumo.

Como el tema ambiental será uno de los pilares de su gobierno, él Presidente Biden creó el puesto de enviado especial del clima y hay expectativa de que “invertirá 1,7 billones de dólares en energías limpias”, también planea reducir a cero la emisión de gases invernadero de Estados Unidos hasta 2050 y ha detenido el controvertido oleoducto y gasoducto Keystone XL, el cual transportaría petróleo desde Canadá a Estados Unidos, aproximadamente 830.000 barriles de crudo pesado al día, sustituyendo así la producción de los países latinoamericanos.

El presidente Biden invitó a 40 líderes del mundo a la cumbre climática que se realizará, virtualmente, entre los días 22 y 23 de abril. Entre los invitados se destacan los mandatarios Ji-Xiping de China, el país que más emite gas invernadero y Vladimir Putin de Rusia ambos representantes legítimos de los BRICS y defensores del multilateralismo en el Sistema Internacional. Desde Europa participarán la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Sentados a las mesas de negociación estarán 17 países que son responsables por 80% de las emisiones globales de gases invernadero y otros que han padecido fuertemente el impacto del cambio climático, pero que han demostrado disposición e interés para buscar soluciones que lo minimicen con la urgencia que se requiere, pues finalmente este es un desafío global Norte – Sur.

¿Será que el 2021 nos va a devolver la posibilidad de una política ambiental global más efectiva?

Importante recordar que en 2020 entró en vigencia el Acuerdo de París firmado por 195 países en 2015, cuyo objetivo principal es limitar el incremento de la temperatura global hasta 1,5 grados centígrados. Los jóvenes e indígenas han sido importantes voceros y militantes en pro de decisiones más urgentes sobre el cambio climático, hasta el momento dominado por una anacrónica e ineficiente política ambiental global. Sin embargo, parece que las potencias globales llegan a la Cumbre Climática del Presidente Biden con más disposición para cooperar.

La iniciativa de la Cumbre es muy válida y evidencia la voluntad de Estados Unidos en recuperar el tiempo perdido en los cuatro años de mandato del Presidente Donald Trump y de liderar el tema ambiental a nivel mundial, pero deberá venir acompañada de una educación ambiental global que contribuya para un cambio de mentalidad aunado a una buena dosis de pragmatismo y cambio de comportamiento.

La pregunta es: Sí todos son conscientes de la existencia de esa bomba reloj, que hasta este momento no hay otro lugar para donde trasladarnos y los impactos son visibles, ¿quiénes son los que detienen la búsqueda de soluciones más efectivas? ¿Será que en realidad la crisis más que ambiental es política?

*Profesora Universidad Externado de Colombia

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