Así fue la búsqueda de vida en el colegio Enrique Rébsamen

La escuela, símbolo de la tragedia

Durante dos días el mundo estuvo en vilo por la suerte de “Frida Sofía”, una niña que un rescatista habría hallado con vida entre los escombros del plantel. Las autoridades informaron que la niña nunca existió.

Panorámica de la escuela Enrique Rébsamen, en el sur de México, en donde se concentraron las tareas de rescate. / AFP

Jorge, de 12 años, fue uno de los 36 estudiantes que lograron salir de la escuela Enrique Rébsamen, en Coapa, al sur de Ciudad de México. El día del terremoto, recuerda el pequeño, “estábamos evacuando, pero todo empezó a caer, corrimos y las profesoras nos ayudaron a salir escalando un muro que se había caído”.

Jorge, de acuerdo con lo que dijo a los noticieros mexicanos, no sabe qué pasó con los que venían detrás de él, pero de acuerdo con cifras oficiales, fueron al menos 19 compañeros los que quedaron bajo los escombros durante el sismo de 7,1 grados en la escala de Richter que sacudió al país el martes. Y nueve adultos. 

Con esta información, la marina, cuerpos de rescate y un número indeterminado de voluntarios comenzaron a escarbar entre la telaraña de hierros, concreto y tubos buscando vida. Y la encontraron. Según informó un voluntario, una niña de 12 años estaba atrapada. El rescatista dijo que la había llamado “Frida Sofía” (no era su nombre real porque dijo, no le había entendido) e informó que habló con ella a través de un agujero. Le dijo que estaba debajo de una mesa de granito muy fuerte con dos compañeros más. “Frida Sofía” no se podía mover y en algún momento señaló que no estaba segura de si los otros dos menores estaban vivos.

De acuerdo con el escáner técnico que hizo la Marina mexicana la niña tenía razón: había un cuerpo con vida y otros dos más inertes. “Sabemos que hay una niña con vida adentro (de la escuela destruida), lo que no sabemos es cómo llegar a ella”, dijo José Luis Vergara, coordinador del rescate. “Se ha conseguido hablar brevemente con la menor, le han pasado agua y oxígeno. ‘Estoy muy cansada’, dijo la niña”, según relató el militar, que describió como una “telaraña de hierros” el lugar en donde estaba atrapada y que hace difícil llegar a ella.

Pero la historia comenzó a inquietar a las autoridades que adelantaban la búsqueda: extrañamente ningún familiar se acercó a la escuela a buscar a la pequeña y las profesoras insistían en que no sabían de quién se trataba. Aún así “Frida Sofía” se convirtió en el símbolo de la catástrofe.

Hasta ayer, cuando tras horas de búsqueda, los rescatistas lograron sacar el cuerpo sin vida de una mujer de 58 años que laboraba en el plantel. Ese rescate, explicaron los cuerpos oficiales de búsqueda, fue clave para desentrañar la mentira de “Frida Sofía”, pues entonces se completó el censo de personas con la dirección del centro educativo.

“Ya no hay más niños por rescatar bajo los escombros del Colegio Rébsamen”, informó el Subsecretario de Marina, Ángel Enrique Sarmiento Beltrán. Hasta ahora, señaló, “se han encontrado 25 personas fallecidas, 19 niños y 6 adultos, y se han rescatado 11 con vida”. El funcionario señaló que la Secretaría de Educación Pública, la delegación Tlalpan, la Semar y la Sedena realizaron un conteo de los alumnos con la dirección de la escuela y “tenemos la seguridad de que todos los niños o desgraciadamente fallecieron o están en los hospitales o a salvo en sus casas”.

Y agregó: “Sobre Frida Sofía nosotros no tenemos conocimiento, nunca tuvimos conocimiento de esta versión y no creemos, estamos seguros de que no fue una realidad, puesto que, repito, se corroboró con la Secretaría de Educación Pública, la delegación y con la escuela”.

La clave del misterio lo tiene un voluntario, al que llaman “Jorge Houston” —porque lleva una camiseta azul con el nombre de esa ciudad—. Pues esta hombre fue el único contacto con la pequeña. Por su tamaño (pequeño y muy delgado) “Jorge Houston” logró entrar por un pequeño espacio que abrieron los rescatistas para llegar a “Frida Sofía”. De acuerdo con reportes de canales mexicanos, él fue el “héroe” que le habría llevado agua y oxígeno a la menor, supuesta sobreviviente de la tragedia.

Hoy “Jorge Houston” no aparece y aunque Enrique Velásquez Gutiérrez, capitán del Ejército, responsable de operar el sensor térmico que se coloca contra los muros caídos para revelar lo que hay detrás del concreto, confirmaba la existencia alguien vivo (quizás una mujer adulta) y también de los muertos, de la niña no hay huellas.

“Encontramos una huella de sangre y podría ser de alguien del personal de intendencia de la escuela”, señaló la escuela. “Solamente del personal de intendencia tenemos una duda que posiblemente fuera la persona que nos dan los rastros o los indicios”, indicaron.

Padres rescatistas

En este sitio, que se convirtió en el epicentro de la tragedia, estuvo Adriana Fargo, madre de una niña de siete años, que temía estuviera entre los escombros. “No hay poder humano que pueda imaginar el dolor que estoy pasando”, dijo Fargo a la AFP, en un albergue improvisado.

No alcanzaba a pronunciar el nombre de su hija, cuando rompía a llorar. Mientras tanto, su esposo trabajaba hombro a hombro con los soldados, bomberos y socorristas que removían cuidadosamente los escombros en busca de señales de vida de los pequeños. “Yo ya quisiera que acabara todo esto, todo este martirio”, le dijo a AFP Jéssica, de 31 años y quien se salvó porque estaba llevando a un par de niños al baño cuando la sorprendió el temblor en la escuela Enrique Rébsamen, triste epicentro de todo lo que pasa en una tragedia.