Se consolida una dictadura del siglo XXI

La estrategia chavista en las elecciones municipales

Con el de hoy, Venezuela habrá atravesado tres procesos electorales en 2017. Las estrategias aprendidas desde la época de Chávez hacen prácticamente imposible una derrota del oficialismo.

Soldados participan en un acto militar del Ministerio de Defensa, en el marco del plan de seguridad para las elecciones de hoy. / EFE

Las elecciones municipales suelen ser las menos relevantes internacionalmente, la elección de las autoridades locales es una preocupación del ciudadano y no tanto de la comunidad internacional. Eventualmente son el termómetro de las tendencias políticas de un país, pero como responden a sus propias dinámicas dichas elecciones se centran en las demandas al interior de los municipios o distritos.

No fue así en el caso venezolano, durante años, Hugo Chávez convirtió cada certamen electoral en una fuente de legitimación de su liderazgo y de la implantación de su proyecto político, la denominada “Revolución Bolivariana”. Los venezolanos no elegían alcaldes, concejos municipales, gobernadores, consejos estadales, asambleístas, o votaban a favor o en contra de una reforma o enmienda constitucional, ellos siempre votaban por Chávez, por el que dijera Chávez, por lo que quería hacer Chávez, o en contra de Chávez.

El fallecido presidente usaba el argumento electoral para decir que se trataba de un proceso de democracia participativa y protagónica, pero convirtió las elecciones en un instrumento para transformar una de las democracias más antiguas de América Latina en un autoritarismo competitivo. Pero ahora, con Nicolás Maduro, las elecciones se han convertido en el instrumento para instaurar un nuevo tipo de dictadura, una dictadura del siglo XXI.

Ahora bien, las actuales elecciones de alcaldes parecen ser las menos importantes. Por la saturación del tema en la comunidad internacional, porque a lo largo del presente año se han celebrado tres certámenes: el plebiscito opositor del 16 de julio, las elecciones de los “constituyentistas” de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) del 30 de julio, y la elección de gobernadores del pasado 15 de octubre. Las municipales son el cuarto proceso de participación en menos de un semestre. Sin descartar que también son percibidas como unas elecciones con bajos niveles de competencia, se prevé una aplastante victoria del oficialismo.

El chavismo ha logrado implementar una estrategia que le permite asegurar la victoria electoral, disminuir la capacidad de competencia de la oposición y someter a los ciudadanos. Dicha estrategia tiene tres diferentes momentos: Antes del certamen electoral se vale del dominio que ejerce sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la ANC y los órganos de control para bloquear el referendo revocatorio, retrasar o adelantar elecciones, inhabilitar candidatos o proscribir partidos o simplemente, cambiando los puestos de votación.

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Chávez usaba el andamiaje del Estado y los recursos públicos para controlar las condiciones de la competencia, desarrollando relaciones y dependencias clientelares. En el caso de Maduro, se han implementado los mismos instrumentos que hacen desigual la competencia, pero después de la derrota en las elecciones de Asamblea Nacional de 2015, ahora se hacen elecciones sin competencia. Un claro ejemplo fue el cambio de los parámetros de elección como fue en el caso de la ANC en julio pasado.

El segundo momento es durante el certamen electoral: el chavismo instrumentaliza el “Carnet de la Patria” y los denominados “Puntos Rojos del Psuv”, para garantizar la participación de los ciudadanos que asociados a las ya clásicas movilizaciones de antes del cierre, imprimen temor en los electores que se sienten vigilados y controlados. A lo cual se suma, la parcialidad política de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) como elemento intimidatorio ante los reclamos opositores, así como su actitud permisiva con los grupos de paramilitares asociados al gobierno, los llamados colectivos sociales.

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El tercer momento de la estrategia ocurrió cuando se vació de contenido la pasada elección de gobernadores. Después de todo el esfuerzo de la oposición y a pesar de las condiciones adversas, los gobernadores elegidos por la oposición fueron obligados a juramentarse ante la ANC y se nombró como “protector”, una especie de funcionario que asume las funciones más importantes del cargo, así como las asignaciones presupuestales, al candidato chavista derrotado. Y en el caso del que no se doblegó, Juan Pablo Guanipa en el Zulia, se desconoció la elección llamando a una repetición que se realizará conjuntamente con las elecciones de hoy.

Dicha estrategia puede resultar devastadora en el nivel municipal. Si bien las elecciones municipales son las que tendrán menor cubrimiento internacional y en el pasado el chavismo había relativizado todo en torno a la figura central del presidente, lo cierto es que el alcalde es la figura más cercana al ciudadano y la administración municipal la más importante cuando se trata de resolver el día a día. Son los alcaldes los que deben garantizar el acceso a los servicios públicos: agua, electricidad, recolección de basuras, así como la seguridad y la movilidad.

Las proyecciones del partido de gobierno es que ganarán en más del 90 % de los municipios venezolanos. Lo que se puede llegar a traducir en una depresión de la población que queda supeditada al sometimiento o el exilio. Ante la imposibilidad de tramitar sus necesidades, peticiones o demandas, el ciudadano tendrá que acogerse al proyecto dominante o irremediablemente resolver la diferencia exiliándose.

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El estado de depresión en los ciudadanos que puede generar la victoria aplastante del chavismo en la elección puede desencadenar un proceso acelerado de migración en dirección a Colombia, es así como el cierre de los espacios políticos y la imposibilidad de cambiar en el panorama llevará a que más venezolanos tomen la decisión de abandonar el país, lo que en últimas favorece la posición dominante del gobierno de cara a una elección presidencial en el 2018.

* Politólogo, internacionalista y Mg. CP, profesor e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del [email protected]