La estrategia colombiana en Estados Unidos

La semana pasada fue el vicepresidente, Óscar Naranjo, el que estuvo en Washington. Esta vez el turno fue para la canciller, María Ángela Holguín, quien se reúne con altos funcionarios del gobierno de Donald Trump.

La canciller colombiana, María Ángela Holguín.EFE

Este año Colombia vivió sus peores días con Estados Unidos. Desde que llegó Donald Trump a la Casa Blanca (Enero 20, 2017) el gobierno del presidente Juan Manuel Santos vio cómo ese clima de respaldo a las políticas colombianas de repente daban un vuelco.

En 19 años, durante las administraciones de Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, Colombia tuvo un apoyo casi que incondicional en Washington. Las críticas brillaban por su ausencia y las voces que respaldaban el proceso de paz y los avances en la lucha contra las drogas en el país eran la mayoría. Hoy, la cantidad de cartas, reclamos, críticas y amenazas superan cualquier pronóstico.

Adam Isacson, experto de la ONG WOLA, dijo en una entrevista con este diario que "los desacuerdos tienen raíces ideológicas: ha llegado al poder en Washington un gobierno de línea dura, muy en sintonía con la derecha colombiana. Pero el tono hostil se debe al presidente mismo, quien también anda irrespetando a aliados en todo el mundo, desde la OTAN hasta Australia y México".

Quizás por eso, el gobierno colombiano emprendió una avanzada en Washington con altos funcionarios, que han llegado al país para explicar a la administración de Donald Trump las "realidades" nacionales. El viernes pasado, el vicepresidente de Colombia, Óscar Naranjo, concluyó una visita oficial de cinco días a Washington, que incluyó reuniones con representantes del Gobierno, entre ellos su homólogo estadounidense, Mike Pence, congresistas, empresarios, centros de pensamiento y varias ONG.

Estas visitas tienen lugar en un momento en que tanto el Congreso de EE.UU. como la Casa Blanca han mostrado abiertamente su preocupación por el aumento en Colombia de los cultivos de coca, planta con la que se fabrica la cocaína. 

El turno este martes y miércoles 21 de noviembre es para la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, quien se reunió con el Secretario de Estado Rex Tillerson, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La reunión reafirmó la fuerte alianza entre ambos países, y la continua y estrecha cooperación entre Colombia y Estados en los esfuerzos antinarcóticos y en temas de seguridad y economía.

Según dijo Holguín, "Colombia es el mayor aliado de Estados Unidos en América Latina, discutimos con el Secretario Tillerson sobre cómo asegurar que nuestra alianza estratégica continúe fortaleciéndose. Hablamos sobre la estrategia integral antinarcóticos en Colombia, y sobre la creación de una nueva Fuerza de Tarea Naval del Pacífico mediante la cual Colombia  y los Estados Unidos coordinarán para aumentar los esfuerzos de interdicción marítima. Para la implementación exitosa de nuestro Acuerdo de Paz debemos tratar de ponerle fin al problema de drogas ilícitas. Expresé nuestra gratitud a la Administración del Presidente Trump por su apoyo en nuestros esfuerzos antinarcóticos".

La canciller expicó que también se discutió de prosperidad económica para la seguridad y la adhesión de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

"Finalmente discutimos sobre el papel central de Colombia en la construcción de paz, seguridad y estabilidad en América Latina, particularmente en lo que concierne a la situación humanitaria en Venezuela".

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"Colombia aprecia profundamente el inquebrantable apoyo bipartidista que ha recibido por parte de los Estados Unidos, comenzando por el Plan Colombia hace 17 años, hasta la iniciativa de Paz Colombia hoy. Acordamos con el Secretario Tillerson que debemos permanecer enfocados en preservar y promover la democracia, la libertad, la igualdad y la paz, los valores compartidos que han hecho que el vínculo entre los Estados Unidos y Colombia sea vigoroso”, concluyó la canciller.

Pero, ¿es eso posible? En una columna publicada en este diario, Arlene B. Tickner, explicaba cómo desde principios del siglo XXI los gobiernos de Pastrana, Uribe y Santos –en medio de sus profundas diferencias– anclaron la relación bilateral, si no la política exterior en general al narcotráfico y la búsqueda de una alianza estratégica con Washington. 

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Dice la analista, profesora de la Universidad del Rosario, que esa lógca hizo que madurar una relación bilateral con altos grados de asimetría y dependencia, además de contradicciones profundas.  "Lo que deben preocuparnos actualmente, más que las palabras torpes de Trump, son los comentarios hechos por republicanos y demócratas en una audiencia reciente del Caucus Antidrogas, en la que se dejó de manifiesto la desconfianza que existe en Estados Unidos frente a las FARC, la convicción (falsa) de que el proceso de paz es responsable del aumento de los cultivos ilícitos en el país, y la sugerencia  de que toda ayuda futura sea condicionada a la extradición de ex guerrilleros cuando Washington así lo solicita".

Hoy la canciller tiene otras citas de alto nivel. Será con el asesor adjunto del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ricky Waddell. ¿Los temas? "La fuerte alianza entre ambos países, y la continua y estrecha cooperación entre Colombia y Estados en los esfuerzos antinarcóticos y en temas de seguridad y economía".

 

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