La gente de Sudán no quiere militares en el poder

Tras el derrocamiento del presidente de Sudán, Omar al Bashir, una multitud de manifestantes continuaba este viernes con las protestas en Jartum pero ahora contra los militares, que intentaban calmar los ánimos prometiendo un "gobierno civil".

Las protestas en Sudán, que llevaron al derrocamiento del Presidente, no cesan. Ahora la gente pide que se vayan los militares. AFP

La junta militar de Sudán, encargada de dirigir el país tras el derrocamiento del presidente, Omar al Bashir, aseguaró que está de parte del pueblo y no lo traicionará, y sólo busca mantener la seguridad del país en esta etapa de transición que durará en principio dos años.

Un anuncio que no les gustó a los sudaneses. Este viernes una multitud de manifestantes continuaba con las protestas en Jartum. Fueron estas manifestaciones que llevaron al derrocamiento de Al Bashir, sólo que esta vez son contra los militares, "que nos prometieron un gobierno civil", decían.

Los principales jefes del ejército, en el poder después de haber derrocado el jueves al presidente, confirmaron el viernes que Al Bashir se encontraba detenido pero que no sería "entregado al extranjero".

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En 2009, la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, emitió una orden de arresto contra Omar al Bashir por "crímenes de guerra" y "de lesa humanidad" en Darfur, a lo que en 2010 añadió la acusación de "genocidio".

El viernes por la mañana, durante una conferencia transmitida por televisión, el general Omar Zinelabidine intentó calmar a los manifestantes, que violaron el toque de queda para expresar su rechazo a una transición militar.

El jueves, el ministro de Defensa, Awad Ibnuf, anunció la instauración durante dos años de un "consejo militar de transición", del que asumió la dirección.

El futuro gobierno será "un gobierno civil", aseguró el viernes Zinelabidine -presentado como el jefe del comité político del consejo militar-, prometiendo un diálogo del ejército "con las entidades políticas".

Sin embargo, indicó que el ministro de Defensa será miembro del ejército y que los militares "participarán en la designación del ministro del Interior".

Los manifestantes, que acampan desde hace siete días ante la sede del ejército, pasaron la noche en calma.

"Es nuestro lugar. Lo hemos tomado y no vamos a abandonarlo hasta que se logre la victoria. Hemos violado el toque de queda. Vamos a continuar hasta que obtengamos un gobierno de transición", afirmó Abu Obeida, un manifestante.

Miles de manifestantes siguen llegando. Algunos beben té, preparan café o leen el Corán a la espera de "una gran concentración para la oración del viernes".

Integrar a los civiles 

Varios países, entre ellos Estados Unidos, así como la Unión Europea (UE), exhortaron el jueves a los militares a integrar a los civiles en la transición.

Tras el anuncio de la destitución de Al Bashir, en el poder desde un golpe de Estado en 1989, la multitud lo celebró en las calles.

Pero este entusiasmo duró poco y los manifestantes llamaron a continuar con la protesta, que comenzó con la decisión del gobierno el 19 de diciembre de triplicar el precio del pan en pleno marasmo económico.

"La gente no quiere un consejo militar de transición" sino "un consejo civil" declaró el jueves en un tuit Alaa Salah, una estudiante convertida en "el icono" del movimiento.

Una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Sudán tendrá lugar el viernes a puerta cerrada, a petición de seis capitales, incluidas Washington, París y Londres.

Estados Unidos, que siempre designó a Sudán como uno de sus peores enemigos, reclamó "una participación de los civiles en el gobierno", y celebró un "momento histórico".

La UE también pidió al ejército un traspaso "rápido" del poder a los civiles, mientras que la Unión Africana criticó la "toma de poder por el ejército", considerando que "no es la respuesta apropiada a los desafíos" de Sudán.

Ver más: Piden analizar con urgencia el caso de Sudán

En Sudán del Sur, que obtuvo su independencia en 2011 tras 22 años de conflicto, Riek Machar, jefe rebelde opuesto al poder, dijo esperar que la destitución de Al Bashir no afecte al proceso de paz en curso en su país, en guerra civil desde 2013.

Por su parte, Egipto, dijo "confiar en la capacidad del pueblo y de su ejército" para realizar esta transición.

Túnez, único país de la región que logró consolidar su democratización tras un levantamiento popular, dijo el jueves que espera una transición pacífica.

"Proteger al régimen" 

Al Bashir intentó reprimir la protesta actual por la fuerza antes de instaurar el 22 de febrero el estado de emergencia en todo el país, logrando atenuar la movilización hasta el sábado pasado. Según un balance oficial, 49 personas murieron desde el 19 de diciembre.

El espacio aéreo de Sudán fue cerrado durante 24 horas y las fronteras terrestres hasta nueva orden, declaró el jueves Ibnuf.

Ver más: El cirujano que combatió por años la muerte en Sudán

Un alto el fuego fue anunciado en todo el país, en especial en Darfur (oeste), donde un conflicto causó más de 300.000 muertos desde 2003 según la ONU.

Uno de los jefes rebeldes de Darfur, rechazó el jueves esta "revolución de palacio" y llamó a "un gobierno civil de transición".

La ONG Amnistía Internacional pidió "entregar" a Al Bashir a la CPI.

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Agencia Afp

El Mundo

La gente de Sudán no quiere militares en el poder

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