La importancia del voto evangélico en las elecciones de Brasil

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Según las últimas encuestas, difundidas el sábado, Bolsonaro tiene una clara ventaja frente al candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad. Los evangélicos están cambiando el panorama político en América Latina y serán clave en estos comicios.

La religión será uno de los factores que defina el nombre del próximo presidente de Brasil. Jair Bolsonaro y Fernando Haddad lo tienen claro, por eso a lo largo de su campaña aumentaron sus referencias a Dios, la familia tradicional y los valores cristianos.

El éxito electoral de los evangélicos ha crecido en los últimos años y responde, en buena parte, a la expansión de sus iglesias, que han crecido un 60 % en la última década y cuentan con 42 millones de fieles, frente a los 123 millones de católicos.

¿Si son minoría por qué son tan decisivos? Porque decidieron ser más prácticos que los católicos con una novedosa estrategia, en la que los evangélicos de Brasil son pioneros en América Latina (Estados Unidos lo hace desde hace años): hacer alianzas con partidos políticos de derecha. De acuerdo con un artículo publicado por The New York Times, “hay una razón por la cual los políticos conservadores están abrazando el evangelicalismo. Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites. Tal como señaló el politólogo Ed Gibson, los partidos de derecha obtenían su electorado principal entre las clases sociales altas. Esto los hacía débiles electoralmente”.

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Brasil es un buen ejemplo del aumento del poder evangélico. La bancada evangélica, que tiene 97 miembros en el Congreso, ha frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñó un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerró exposiciones en museos.

El apoyo evangélico llevó a la Alcaldía de Río de Janeiro en 2016 a Marcelo Crivella, un exmisionero, ingeniero, escritor, cantante de góspel y sobrino del obispo Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y propietario del canal de televisión Récord, uno de los más importantes del país. Su discurso en contra de los “valores tradicionales” lo llevó al poder.

Entre los principales candidatos a la Presidencia de Brasil, tan solo la ecologista Marina Silva se declara evangélica. El socialdemócrata (derecha) Geraldo Alckmin, fue abucheado en un congreso evangélico al que asistió. “Pido sus oraciones para que Dios ilumine a los brasileños y brasileñas. Feliz la nación cuyo Dios es el señor”, dijo antes de arrodillarse para orar junto con líderes religiosos. “Aquí el 90 % es proBolsonaro”, dijo Sérgio Olímpio Gomes, uno de los coordinadores de campaña de Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha, de confesión católica.

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Este hombre lidera las encuestas con 32 % de intenciones de voto y alcanza 36 % entre los evangélicos. Su lema de campaña, “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos” conquistó el favor de los fieles. El exalcalde de Sao Paulo, Joao Doria, también cristiano, denunció los ataques sistemáticos a la “familia tradicional de macho y hembra, Dios mostró las ratas”.

Bolsonaro “tiene un pensamiento cristiano: defiende la familia tradicional, está contra el aborto, la ideología de género. Y es un candidato honesto. Después de toda la corrupción de los últimos años es un factor de peso”, afirma Ulisses de Almeida, pastor de Asamblea de Dios.

Su declaración arranca una lluvia de aplausos: amén, responden en coro.

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