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hace 6 horas

La ley no logra impedir los "asesinatos de honor" en Pakistán

Un año después de que entrara en vigor la Ley Contra los Asesinatos de Honor en Pakistán, estos homicidios cometidos por familiares por una supuesta afrenta moral se siguen contando por cientos y muchos ya han encontrado la forma de sortear la nueva regulación.

Los crímenes de honor continúan creciendo en Pakistán. AFP

En octubre de 2016, tras el asesinato de la controvertida estrella de internet Qandeel Balochel a manos de su hermano, el Parlamento aprobó unánimemente una ley que pretendía acabar con los vacíos legales existentes y que elevaba las penas a un mínimo de 25 años de prisión.

Los llamados "crímenes de honor" son habituales en el sur de Asia y suelen implicar a familiares que pretenden vengarse de lo que consideran una afrenta que contraviene la conservadora moral tradicionalista, generalmente asesinando a una hija o una hermana que se casa o se fuga sin la aprobación de la familia.

La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP, en inglés) estima que entre octubre de 2016 y agosto de 2017 se cometieron al menos 349 asesinatos de honor, 320 de ellos contra mujeres, frente a los 492 registrados en el mismo periodo del año previo.

Según la organización, esas cifras esconden una realidad aún mayor que queda fuera de los registros por la falta de denuncias.

En declaraciones a Efe, la activista y experta en asuntos de género Fazana Bari, advirtió de que el descenso ha coincidido con un incremento de los homicidios normales, lo que apunta a que lo que antes se hubiese considerado un asesinato de honor se mete ahora en otra cesta.

"Antes los casos se declaraban como asesinatos de honor porque había una cierta impunidad. Ahora si miras las estadísticas (...), el número de homicidios es mayor que el número de asesinatos de honor", mantuvo Bari, directora del Centro de Estudios de Género de la Universidad Quaid e Azam de Islambad.

Hace algo más de un año, una persona se podía librar de los cargos por asesinato de honor recibiendo el perdón de la familia o pagando unas tasas conocidas popularmente como "qisas" (retribución) y "diyat" (precio de la sangre), algo todavía permitido para los asesinatos de otras naturalezas.

Bari mantiene que la Policía no está lo suficientemente entrenada como para distinguir con claridad si un crimen fue de honor o no y alerta del número de mujeres muertas por razones aparentemente distintas a una afrenta moral va a aumentar.

En su opinión, una ley por sí misma no es suficiente y lo que hace falta es dar un vuelco a la mentalidad prevalente en un país que considera a las mujeres "propiedad de los hombres".

El presidente de la HRCP, Mehdi Hasan, va un paso mas allá para asegurar que la legislación no ha tenido "ningún impacto" y coincidió en criticar la mentalidad patriarcal de la sociedad paquistaní.

"Cuando una mujer hace algo se toma como un insulto a la familia, mientras que cuando lo hace un hombre no se le da ninguna importancia, aunque los actos de los hombres son peores que los de las féminas en Pakistán", destacó a Efe.

Al otro lado del ring, la legisladora Farhatullah Babar, que presentó la ley ante el Parlamento, insistió en que su aprobación fue un "gran logro" y defendió que "las cosas no cambian de la noche a la mañana".

"Cuando los culpables sean castigados estrictamente al amparo de la nueva ley y otros lo vean, eso es lo que desanimará a los demás a hacer lo mismo", dijo a Efe la parlamentaria.

"Estamos esperanzados de que dará resultados en los próximos años", añadió.