La maldición de los Skripal: la familia que sobrevivió

Antes de que el exespía Sergei Skripal y su hija Yulia fueran expuestos a un agente tóxico que casi les quita la vida, su madre y su hermano fallecieron en extrañas circunstancias. Incluso sus mascotas, un gato y dos conejillos de indias, murieron tras el misterioso ataque.

Yulia Skripal y su padre, el exespía Sergei Skripal.AFP

El episodio del envenenamiento de Yulia y Sergei Skripal en el Reino Unido ha recordado los años más tenebrosos de la Guerra Fría. Tras ser expuestos a un peligroso compuesto químico el pasado 4 de marzo, la joven de 33 años y su padre de 66 estuvieron al borde de la muerte. Un mes después del episodio, los Skripal son considerados unos sobrevivientes, pero no solo al ataque venenoso sino también a una aparente maldición familiar.

Los problemas para los Skripal comenzaron tras la captura de Sergei, exespía y doble agente. El hombre, nacido en Óblast de Kaliningrado, trabajó al tiempo para Rusia y el Reino Unido durante la década de los noventa, razón por la que en 2006 fue capturado y enjuiciado por alta traición por la justicia rusa.

Tras cinco años en una cárcel de Moscú, el exilio de Skripal en Reino Unido era apenas lógico. El agente, que en las filas de inteligencia británicas era conocido como Forthwith, se mudó a la fría región de Salisbury y por 300.000 euros compró la casa a la que se llevó a su familia. Las cuentas con Rusia estaban saldadas hace tiempo y en teoría no había nada que temer, o eso creía erróneamente.

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El pasado 4 de marzo, Sergei y su hija Yulia fueron intoxicados en la puerta de su casa con veneno novichok, un gas altamente tóxico. La policía británica afirma que el agente nervioso llegó probablemente en un paquete. Se llegó a sospechar del BMW del exespía, con el sistema de aire acondicionado como propagador del gas. También se barajó la hipótesis de que la propia Yulia se trajera sin saberlo el veneno desde Rusia, tras un viaje que hizo recientemente a su madre patria.

Pero la tragedia para los Skripal no terminó con el envenenamiento que casi les quita la vida. El pasado viernes se supo que, tras el ataque, un veterinario encontró en la casa de la familia, cerrada durante la investigación, a sus dos conejillos de indias muertos y a su gato en unas condiciones en las que tuvo que ser sacrificado.

Mucho se ha escrito sobre el misterioso pasajero que viajaba en el mismo vuelo que Yulia desde Moscú el 3 de marzo y regresó a las pocas horas. El novio de la joven también ha sido señalado como un posible sospechoso, pues desapareció de las redes sociales una vez ocurrió el ataque venenoso. Además, la intoxicación vino poco después de que Yulia lograra acceder a la cuenta corriente de su hermano mayor, Alexander, quien murió el año pasado en extrañas circunstancias mientras visitaba San Petersburgo.

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Yulia viajó a Inglaterra desde Moscú precisamente para consolar a su padre, quien se encontraba deprimido por el primer cumpleaños de su hijo sin él. Poco antes de ser envenenados, padre e hija visitaron las tumbas de Alexander y de su madre, Lyudmila, enterrada también en el cementerio de Salisbury y quien murió poco después de mudarse al Reino Unido. Hay quienes afirman que la idea era la de vengar la traición acabando con todo el clan familiar Skripal.

La joven de 33 años ya no vivía con su padre para el momento del ataque. Aunque vivió en algunos años en Inglaterra, Yulia regresó a Rusia, desde donde siempre mantuvo un estrecho contacto con su padre y su hermano, quienes se quedaron en Salisbury. La muerte inesperada de Sacha (así llamaban a su hermano Alexander) sirvió de advertencia: padre e hija empezaron a pensar que había algo extraño detrás de tanto infortunio.

Ahora que sobrevivieron al ataque, a Yulia y su padre les queda la tarea más difícil. El novichok -un agente nervioso fabricado en los laboratorios soviéticos en los años 70- es un agente que ha sido considerado por expertos como “una tortura imposible de imaginar”.

El único antecedente de un ataque con este agente químico data de los años ochenta, cuando un científico de nombre Andrei Zheleznyakov se contaminó accidentalmente con el gas. Hepatitis, ataques de epilepsia y daños irreparables en el sistema nervioso fueron algunas de las consecuencias que finalmente le trajeron la muerte al investigador soviético.

Los médicos británicos no han revelado todavía cuál fue el tratamiento de choque aplicado a los Skripal. Dicen algunos que pudo ser la atropina: un fármaco extraído del arbusto belladona que se suele inyectar junto a la pralidoxima como defensa contra las armas químicas. Un mes después del ataque Yulia despertó y de acuerdo con los doctores está fuera de peligro, pero este no es el caso de su padre, Sergei, quien todavía se encuentra luchando por su vida.