La ofrenda del primer ministro japonés a un santuario controvertido

El gesto de Shinzo Abe se recibe con expectativa por las tensiones regionales que se vive con Corea del Norte.

AFP

El primer ministro japonés envió este martes una ofrenda al santuario de Yasukuni, un controvertido memorial del ejército imperial, un gesto que podría irritar a China y a Corea del Sur, en un momento de tensiones regionales.

El jefe del gobierno, Shinzo Abe ha sido muy criticado en el pasado por sus declaraciones, que son consideradas como "revisionistas" con respecto al rol del imperialismo japonés. 

Abe envió un "masakaki", un árbol sagrado, para las celebraciones del festival de otoño en el memorial, que se extenderán durante cuatro días. 

A menos de una semana de las elecciones legislativas anticipadas que se celebrarán el 22 de octubre, este martes en la mañana, ninguna personalidad política de alto rango había sido vista en el lugar. 

Ante la creciente amenaza de Corea del Norte, Japón busca mejorar sus vínculos con Pekín y con Seúl.

El santuario privado Yasukuni honra a cerca de 2,5 millones personas muertas por la patria, pero desde 1978 incluye en su memorial a criminales de guerra condenados por los aliados tras la capitulación de Japón en agosto de 1945. 

China y Corea del Sur, víctimas de militarismo de los japoneses en la primera mitad del siglo XX, lo consideran como una afrenta a sus víctimas. 

Abe había visitado Yasukuni en diciembre de 2013, para marcar su primer aniversario en el poder. Además de los mensajes de indignación de Pekín y de Seúl, Washington expresó su "decepción" por el gesto.

Desde entonces Abe se ha abstenido de visitar el lugar, limitándose a enviar ofrendas florales.