La respuesta de Trudeau a los insultos de Donald Trump

El primer ministro de Canadá y el presidente de Estados Unidos tuvieron un duro intercambio de declaraciones. Preocupación por las consecuencias de este choque.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá.AFP

"Traidor, débil y sumiso". Así calificó Donald Trump al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, al finalizar la tormentosa Cumbre del G7 en Canadá, el fin de semana. Durante el encuentro, el presidente estadounidense llevó la tensión al máximo con sus homólogos de Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido al proponer a Rusia como nuevo miembro y por sus posturas en el mayor proceso de diálogo comercial del mundo. 

Sin embargo, el que llevó la peor parte fue Trudeau. A las palabras de Trump se sumaron las de su asesor comercial, Larry Kudlow,  quien acusó al canadiense de "hacer comentarios de consumo doméstico". Dijo también que "Él nos apuñaló por la espalda (...) una jugada de novato". Después los ataques llegaron a través de Peter Navarro, uno de los hombres más cercanos al presidente, quien dijo en CNN, que "Hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que se engancha en una diplomacia de mala fe con el presidente Donald J. Trump ", en referencia al primer ministro canadiense.

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Este martes, el turno de responder le correspondió a Trudeau. "Sobre los comentarios (de Trump), voy a seguir concentrado en defender puestos de trabajo para los canadienses y apoyar los intereses de Canadá", dijo.

Aun así, "obviamente apoyamos los esfuerzos del presidente sobre Corea del Norte, esperamos ver los detalles del acuerdo", indicó Trudeau a los periodistas en el Parlamento.

Trump volvió a arremeter contra Canadá y Trudeau durante la rueda de prensa que ofreció en Singapur después de la reunión con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

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Trudeau "dio una conferencia de prensa en la que asumió que yo estaba en el avión y no estaba mirando. Ha aprendido que le va a costar mucho dinero a la gente de Canadá", dijo Trump sonriendo.

Tras la clausura de la 44 Cumbre del G7 el sábado pasado en Canadá, Trudeau afirmó que Ottawa consideraba como un insulto los aranceles impuestos por EE. UU. a las exportaciones de acero y aluminio canadienses por motivos de seguridad.

"Los canadienses somos amables y razonables, pero no nos van a avasallar", señaló Trudeau, quien también se quejó por el argumento esgrimido por Washington para el reciente arancel sobre el acero y el aluminio —la seguridad nacional— cuando soldados de ambos países "han luchado hombro con hombro desde la Primera Guerra Mundial"

Trudeau explicó que Canadá es el principal socio económico, político y militar de Washington y que ha cooperado en casi todos los conflictos en los que EE. UU. ha estado implicado desde la I Guerra Mundial (1914-1918), por lo que la idea de que los productos canadienses sean una amenaza para la seguridad nacional estadounidense es insultante.

Trump retiró, además, el apoyo de EE.UU. a la declaración final de la Cumbre del G7.

Seguridad en la frontera

Y justo dos días después de la tensión entre Trump y Trudeau, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) de Estados Unidos anunció el "fortalecimiento" de la estrategia en la frontera con Canadá para "mejorar" la lucha antiterrorista y el comercio legal.

En un comunicado, el DHS informó de que sus esfuerzos van dirigidos a proteger la frontera "de los terroristas y las amenazas criminales y posibilitar el flujo eficiente de viaje y comercio legales".

Además, el plan "fortalece la infraestructura de protección en el cruce interfronterizo, así como el amparo de la comunidad (de la zona)", precisó el organismo que dirige Kirstjen Nielsen, que no detalló los mecanismos concretos mediante los que se efectuarán las mejoras en esos ámbitos.

El Departamento enfatizó la importancia del intercambio de información entre las instituciones locales, estatales federales y entre los dos países, especialmente frente al terrorismo y las actividades ilícitas.

El DHS también reveló que está desarrollando un plan complementario para la aplicación de la nueva estrategia, que incluirá medidas concretas para mejorar la monitorización de las actuaciones y los problemas que se generen.

La frontera entre EE.UU. y Canadá alcanza los 8.891 kilómetros y por ella cruzan diariamente 400.000 personas y 1.600 millones de dólares en bienes.