La sombra de un fraude asedia el escrutinio electoral de Guatemala

Las denuncias, las manifestaciones, los enfrentamientos violentos y los bloqueos que ocurren en diferentes puntos del país desde la jornada electoral en contra de los resultados de las votaciones han forzado a los magistrados del ente electoral a tomar la decisión de volver a hacer una evaluación total de los sufragios.

AFP

Las elecciones generales celebradas el pasado domingo en Guatemala continúan este jueves bajo el fantasma de un posible fraude, unas acusaciones que han obligado al Tribunal Supremo Electoral a anunciar una revisión pormenorizada de cada acta y a postergar la ratificación de los resultados.

Las denuncias, las manifestaciones, los enfrentamientos violentos y los bloqueos que ocurren en diferentes puntos del país desde la jornada electoral en contra de los resultados de las votaciones han forzado a los magistrados del ente electoral a tomar la decisión de volver a hacer una evaluación total de los sufragios.

Así lo avanzó este jueves durante una reunión con fiscales de los partidos políticos el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Julio Solórzano, quien, para tranquilizarlos, les dijo que el próximo lunes empezarán a revisar una a una cada acta de las 21.099 Juntas Receptoras de Voto.

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Los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral, que deben ser ratificados después de resolver las impugnaciones, prevén una segunda vuelta electoral que se llevará a cabo el próximo 11 de agosto entre la socialdemócrata y exprimera dama Sandra Torres y el aspirante de centroderecha Alejandro Giammattei.

Precisamente ha sido el exdirector del Sistema Penitenciario y candidato del partido Vamos el que ha salido a escena este jueves para solicitar al ente electoral que permita que una "auditoría externa" fiscalice los resultados con el propósito de "comparar las incongruencias" y así poder tener "la certeza de que el famoso fraude (del) que se está hablando no existió".

Giammettei, que por cuarta vez en su vida busca la Presidencia de Guatemala, se negó a aceptar hablar de fraude porque confía en el sistema democrático, pero criticó la digitalización de los datos, un proceso que parecía "una bolsa de valores" en los que un día su partido estaba arriba y otros abajo, perdiendo diputados y alcaldes a medida que avanzaba el escrutinio.

En su opinión, todos los partidos, más de una veintena, están "inconformes" con los resultados a excepción de uno que está "callado", la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), cuya candidata, Sandra Torres, es la virtual ganadora de las elecciones Presidenciales, aunque sin la mayoría absoluta, y cuya formación tendrá el mayor número de diputados en el Congreso.

Las acusaciones de un posible fraude empezaron a salir a flote el lunes, cuando el partido campesino Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) y su candidata, la líder indígena mam y defensora de derechos Humanos Thelma Cabrera, desconocieron los resultados y anunciaron marchas y protestas.

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Una opinión que empezó a proliferar a lo largo de la semana y a la que se sumaron otras voces, como el aspirante a la Presidencia del partido oficial (Frente de Convergencia Nacional), el kaibil Estuardo Galdámez, quien llegó a pedir ayuda al presidente, Jimmy Morales, y al FBI, y otros partidos que hicieron sus denuncias este jueves al pleno de magistrados electorales.

Precisamente este jueves el mandatario guatemalteco, quien se vanaglorió de haber alertado de esta posibilidad, dijo que dará "tiempo" al Tribunal Supremo Electoral para que rinda cuentas a la población y solvente los posibles errores en los que pudo haber incurrido, recuperando así su credibilidad ante la población, que no había estado tan minada desde la instauración de la era democrática en 1985.

Debido a este cruce de acusaciones, la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha tenido que volver a rechazar "las insinuaciones de fraude", como ya lo había hecho durante la presentación del informe preliminar, y dijo que los errores que se pudieron haber producido no han influido en la voluntad popular.

La delegación, desde que llegó por primera vez en abril, recibió diversas denuncias, como compras de votos, y durante la jornada electoral observó "posible acarreo de votantes" y "errores en la digitalización de las actas".

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"Ningún proceso electoral es perfecto y en este hay muchos elementos que mejorar. Lo importante ahora es concluirlo, despejar todas las dudas y empezar a concentrarse en implementar las recomendaciones para que el proceso de la segunda vuelta sea mejor que el de la primera", concluyó la organización, que pidió a todos los actores políticos actuar "con responsabilidad" y presentar sus quejas a las autoridades correspondientes si tienen "pruebas determinantes".

En esta misma línea se pronunció el titular de la Procuraduría de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, quien instó a la ciudadanía a continuar con la auditoría social con una difusión "responsable" de la información y exhortó a la Fiscalía a realizar de forma "pronta y exhaustiva" las investigaciones correspondientes para aclarar los hechos violentos, como la destrucción de material electoral o las agresiones en los centros de votación.

 

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