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La visita que no le gusta al presidente de Ecuador

El exmandatario Rafael Correa viaja desde Bélgica a Guayaquil para encarar las múltiples críticas que el actual gobernante, Lenin Moreno, ha hecho de su gestión.

Lenin Moreno, presidente de Ecuador.AFP

El clima político se calienta en Ecuador. El expresidente, Rafael Correa, quien desde que dejó el poder el 24 de mayo se fue a Bélgica, se prepara para llegar este viernes a su país. Llega para enfrentar las innumerables críticas que el actual mandatario, Lenin Moreno, examigo, exaliado político y excompañero de partido le ha hecho.

El enfrentamiento entre los antes amigos, comenzó desde antes de que Moreno asumiera la presidencia. Los dos políticos de Alianza País no lograron ponerse de acuerdo en muchos temas. Previo a la toma de posesión, Rafael Correa dejó todo listo para no soltar el control, según informó la prensa, que señalaba que Lenin Moreno tendría las manos atadas para gobernar.

En el informe de Transición Sectorial, el exmandatario elaboró un comité formado por sus delegados que establecieron 56 “acciones inmediatas” para los primeros 100 días del Gobierno de Lenin Moreno. Es decir, le trazaba el camino a seguir. Pero resulta que Moreno tenía agenda propia y eso no le gustó a Correa, quien se ha dedicado a criticar a su sucesor.

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Moreno no se ha quedado callado y por eso prepara su artillería para la llegada del ex. Convocó para este jueves una reunión extraordinaria de la Dirección Nacional del movimiento oficialista Alianza País (AP). "En mi calidad de Presidente del Movimiento" y de conformidad con sus estatutos, "se convoca a sesión extraordinaria de la Dirección Nacional, que tendrá lugar en una sede del grupo político en la ciudad portuaria de Guayaquil, señala el texto de la convocatoria.

Justamente a esa ciudad prevé llegar Correa desde Bélgica a la medianoche del viernes para mantener reuniones políticas y encarar de cerca las múltiples críticas que el actual gobernante ha hecho de su gestión de una década, la misma que concluyó con la entrega del mando a Moreno.

Moreno fue vicepresidente de Correa entre 2007 y 2012, pero tras recibir el testigo, se distanció de su correligionario a quien ha acusado de casi todos los males que sufre el país, especialmente de las dificultades económicas.

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La convocatoria de Moreno a la reunión de mañana busca que la Dirección de AP trate sobre la suspensión de altos dirigentes contrarios a su gestión, de la convocatoria a una Convención Nacional del Movimiento y sobre la consulta popular que impulsa el Gobierno para, según él, reforzar la democracia.

La carta de convocatoria, suscrita por Moreno, fue ya replicada en redes sociales por otros miembros de la facción correísta de AP como el excanciller Ricardo Patiño, quien se sorprendió de que el mandatario recordara de pronto que es un alto dirigente del movimiento.

El supuesto abandono de sus funciones ejecutivas en el movimiento llevaron a la facción correísta a destituir a Moreno como presidente del movimiento, en un acto que luego fue desconocido por los morenistas y los tribunales.

Ante la convocatoria de Moreno, el ala correísta emitió un comunicado en el que le restó la facultad jurídica para tomar ese tipo de decisiones. Recordó que el pasado 31 de octubre varios dirigentes de AP resolvieron que Moreno perdiera su dignidad como presidente del movimiento, ante un "evidente abandono de funciones" e "incumplimiento" de los estatutos.

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Según los correístas, "Moreno no ostenta la condición de presidente del Movimiento Alianza País, razón por la cual su convocatoria carece de validez" y se enmarca en una conducta "desleal" y de división del grupo.

Guayaquil, que había sido considerada como bastión de la oposición de derechas al Gobierno de Correa, podría convertirse en un nuevo escenario de la pugna entre los dos máximos líderes del oficialismo ecuatoriano, enfrentados desde mayo pasado a través, sobre todo, de las redes sociales. 

*Con información de AFP y EFE