Se acelera el declive de Estados Unidos en el mundo

Las diez amenazas más grandes de 2018

Euroasia Group, firma especializada en identificar riesgos mundiales desde hace dos décadas, advierte que este podría ser el año con más peligros para el mundo. El problema: no hay liderazgo.

El 3 de enero, el presidente chino Xi Jinping les pidió a los militares estar listos para la guerra. / AFP

En el campo de la geopolítica, los expertos intentan encontrar ángulos positivos para las múltiples situaciones mundiales de 2018. Sin embargo, el entorno global se anticipa más complicado que cualquier otro de los últimos 20 años. Así lo revela Eurasia Group, firma especializada en identificar riesgos mundiales, que presentó un informe sobre las diez amenazas más graves para los próximos meses.

Ian Bremmer, presidente de Eurasia, dice en la presentación del documento que el 2018 llega cargado de desafíos políticos: las democracias liberales tienen menos legitimidad que en cualquier otro momento desde la II Guerra Mundial y la mayoría de problemas parecen no tener solución. “Si tuviéramos que escoger un año para una gran crisis inesperada, luego de analizar el entorno mundial desde hace 20 años, diríamos que es 2018”, dice Bremmer.

¿Por qué el pesimismo? El progresivo declive de la influencia estadounidense en el mundo y la presión geopolítica marcarán el rumbo de este año. “2018 es uno de los años más riesgosos que hemos visto”, insiste Eurasia.

Según el informe, no hay liderazgo. “EE.UU., bajo el mando de Donald Trump, no va a rescatar a nadie de la crisis, la Unión Europea está enfocada en sus propias crisis y China emerge, pero no tiene liderazgo”. Estos son los 10 riesgos más grandes que enfrentará el mundo.

1. China y el vacío de poder

Xi Jinping, el mandatario chino más poderoso desde Mao Zedong, cambió su discurso. Durante mucho tiempo, los chinos evitaron hablar de liderazgo global. Sin embargo, en el XIX Congreso del Partido Comunista (PCC), celebrado en octubre de 2017, las palabras anunciaron un nuevo tiempo. Xi Jinping (el hombre más poderoso del mundo según “The Economist”) fue proclamado líder indiscutible con este ambicioso plan: China estableció que jugará un papel clave en el siglo XXI, no aspira a ser una potencia hegemónica, respalda la globalización, el mercado es su eje de desarrollo, la innovación científica y tecnológica es básica para su avance global y la ecología es parte esencial de sus avances.

Justo todo lo contrario que proclama el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Y ese vacío de poder que dejó la renuncia al multilateralismo de Washington sólo puede ser llenado por China, que podrá establecer este año sus estándares de comercio inversión y tecnología en Asia. “Desde 2008 se ha visto una erosión gradual de la percepción de las democracias occidentales. Ahora hay una alternativa viable: China, que para Occidente no es atractiva, pero que para el resto del mundo es plausible”, explica el informe de Eurasia. “Y con Xi listo y dispuesto a ofrecer esa alternativa y extender la influencia de China, ese es el mayor riesgo este año”.

2. Peligro de un accidente

La probabilidad de una gran crisis geopolítica (Corea del Norte, terrorismo, ciberataques), aumenta. Un error de cálculo o de juicio podría desatar un conflicto internacional de proporciones mayúsculas, pues ya no hay un garante de la seguridad global y proliferan los actores no estatales con capacidad desestabilizadora. Según Eurasia, un ciberataque o unas pruebas con misiles de Corea del Norte que alcancen territorio japonés, pueden desatar una escalada armada.

La amenaza de ciberataques proviene tanto de Rusia, China y Corea del Norte, como de actores no estatales como Anonymous: la capacidad de causar estragos está creciendo, especialmente cuando las vulnerabilidades de seguridad son grandes.

El estudio plantea que la guerra en Siria continuará descendiendo, aunque los bombarderos rusos y estadounidenses podrían cruzar líneas rojas -cada una domina ciertos sectores del campo de batalla sirio-  y en algún momento  golpear zonas “por accidente”. Algo más grave aún: el Estado Islámico (EI) ha empezado a perder terreno y, por eso, cientos de combatientes extranjeros están retornando a casa, creando un mayor riesgo de atentados en países occidentales. La sofisticación del terrorismo, gracias a internet, facilitará que surjan más ataques.

3. Guerra Fría tecnológica

A medida que los datos y la inteligencia artificial facultan a las organizaciones para controlar y analizar la información, las tensiones se amplían en los espacios de internet y las tecnologías. Estados Unidos y China están a la vanguardia. Estos gigantes tecnológicos intentan dominar la inteligencia artificial y otras tecnologías de próxima generación. El ganador podría dominar las próximas décadas tanto económica como políticamente. Las líneas divisorias se están volviendo más nítidas: Estados Unidos todavía tiene el mejor talento, pero Pekín está entrenando a muchos más tecnólogos. China seguirá aportando dinero a sus sectores de investigación y hardware de cosecha propia, mientras que EE.UU. lucha con menos control sobre sus principales empresas del sector privado que Pekín. La carrera es difícil.

“La lucha por el control del mercado también afectará a África, India, Brasil e incluso Europa. Y hay una cosa aún más preocupante: cada vez es más difícil protegerse de virus globales con compañías antivirus. Pero nada de esto detendrá la marcha hacia un nuevo (y más desordenado) orden económico y político remodelado por la tecnología”, señala el informe.

4. México

Será un año decisivo: renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (Tlcan), cuyas condiciones pidió cambiar el presidente Donald Trump. También vendrán las elecciones del 1° de julio. “La renegociación del acuerdo de 23 años comenzó en agosto pasado y dominó la segunda mitad del año, con escasos resultados. Las propuestas estadounidenses cada vez más proteccionistas han ralentizado las negociaciones. Canadá, Estados Unidos y México comparten el objetivo de llegar a un acuerdo para renovar el acuerdo a fines de marzo, antes de que comience la campaña presidencial en México”, dice Eurasia.

Una vez que la campaña presidencial comience en marzo, será muy difícil para los negociadores del gobierno acordar compromisos significativos sin verse arrodillados ante EE.UU. Además, el candidato favorito de la campaña es Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, quien ofrece una retórica antiestadounidense y una plataforma de política económica estatal. “La ira de los votantes hacia el gobierno se está disparando, gracias a los casos de corrupción de alto perfil, el deterioro de la situación de seguridad y el lento crecimiento económico”, advierte Eurasia.

5. Estados Unidos e Irán

El acuerdo nuclear firmado en 2015 tiene futuro incierto. EE.UU. planea implementar una estrategia para combatir la influencia regional iraní, conteniendo sus esfuerzos en Siria, Irak, Líbano y Yemen, así como sus ambiciones nucleares, con sanciones por su supuesto apoyo al terrorismo y violaciones a los derechos humanos. El apoyo de Trump a las protestas en curso aumentarán las tensiones. Las declaraciones del estadounidense anticipan meses peligrosos: “Es momento para el cambio en Irán (…) los regímenes opresores no pueden durar para siempre", señaló. Irán es un actor clave en la región y el acuerdo nuclear, según expertos, estaba funcionando.

“Para Trump Irán es la raíz del mal en el mundo. Por eso en 2018, las relaciones entre los dos serán una fuente de amplio riesgo geopolítico y de mercado. El acuerdo nuclear, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), probablemente sobrevivirá 2018, pero hay muchas posibilidades de que no lo haga, empujando a la región a un período de crisis real”, dice Eurasia.

6. Erosión de las instituciones

En todo el mundo desarrollado (menos Japón) la confianza popular en las instituciones se ha reducido. En muchos casos, como resultado de la interferencia política directa en muchas de ellas. “En Estados Unidos la legitimidad de la prensa está cayendo, nadie sabe quién está diciendo la verdad. Reinan las noticias falsas. Las elecciones y la legitimidad en EE.UU. y Europa van a la baja, las sociedades están cada vez más polarizadas y esos procesos serán menos concretos este año”, explica Bremmer.

“Gran parte del público estadounidense cree que los medios están politizados, alimentando teorías de conspiración y movimientos políticos que las generaciones anteriores habrían considerado inaceptables”, agrega Cliff Kupchan, otro experto que realizó el informe de Eurasia. En 2018 se erosionan instituciones en Europa del Este, España, Turquía, Brasil, Sudáfrica, etc. “Las instituciones políticas, incluso las más fuertes, se debilitarán con el tiempo”, advierte el estudio, que explica que la legitimidad de las instituciones depende de su credibilidad. Esta será una historia global importante en 2018”, dicen.

El resultado de esto es inestabilidad (Venezuela) o gobiernos autoritarios (Turquía). Ambos pueden degradar el clima de inversión, particularmente cuando los compinches del presidente controlan la economía. Las instituciones debilitadas también aumentan la imprevisibilidad en la formulación de políticas. “El conflicto se volverá más frecuente, la toma de decisiones degradada y el caos interno, común”, advierten los expertos.

7. Proteccionismo 2.0

Los muros se levantan. “Gracias a la presión populista, a la expansión del capitalismo de Estado y a la recesión geopolítica en curso, el proteccionismo está regresando. El aumento de los movimientos antisistema en los mercados desarrollados ha forzado (en algunos casos, permitido) a los políticos cambiar hacia un enfoque más mercantilista de la competencia económica global”, señala el estudio. En el plano internacional, la creciente asertividad china –particularmente en la compra de activos extranjeros estratégicos– ha creado la preocupación de que las transferencias de propiedad intelectual se produzcan a un ritmo y una escala que exijan una respuesta política. Que todo esto esté sucediendo en el contexto actual, en el que se acelera el declive del liderazgo estadounidense, significa que ningún líder se ha mostrado dispuesto y capaz de garantizar que se escriban nuevas reglas de juego para gestionar estas transformaciones vertiginosas. Las nuevas barreras también son menos visibles. En lugar de medidas tradicionales, como los aranceles de importación y las cuotas, las herramientas de hoy en día incluyen medidas “detrás de la frontera”, como rescates, subsidios y requisitos de “compra local” diseñados para reforzar las empresas e industrias nacionales.

8. Reino Unido

Si el 2017 fue difícil, este año será muy complejo para este país. Los principales problemas para la primera ministra, Theresa May, vendrán de la mano de las negociaciones del brexit (la salida de la Unión Europa) y de una política interna muy compleja. Pero quizás el principal dolor de cabeza será Irlanda del Norte. “Aunque el acuerdo del año pasado compromete al Reino Unido a evitar la creación de una frontera dura entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, los medios para evadir este problema siguen sin estar claros. Algún tipo de frontera tendrá que existir después de que el Reino Unido abandone la UE, incluso si se acuerda una alineación regulatoria limitada entre los partidos irlandeses. Pero cualquier acuerdo especial para Irlanda del Norte sentaría un precedente peligroso, ya que otras regiones en el Reino Unido querrían lo mismo. Este será uno de los problemas más difíciles de resolver, especialmente bajo las configuraciones políticas actuales en Londres y Dublín”, señala el documento. Pero hay más. Negociar acuerdos transitorios para que el Reino Unido evite los aranceles de la OMC en marzo de 2019 tampoco será fácil. “Sobre la cuestión del liderazgo, May probablemente conserve la presidencia en 2018, pero su gestión del proceso brexit podría costarle el puesto”, explican Bremmer y Kupchan.

9. Sur de Asia

La amenaza se posa sobre una de las regiones más prósperas del mundo. “La política de identidad en el sur de Asia tiene varias formas: islamismo, aversión hacia las minorías chinas y otras, y un nacionalismo indio intensificado”, dice el documento.

El islamismo, en algunas partes del sudeste asiático, alimenta formas locales de populismo, especialmente en Indonesia y Malasia. En Indonesia el temor de que la población musulmana mayoritaria del país sea víctima de injusticias económicas y políticas empodera a los grupos islamistas, trabajando en paralelo con otros opositores al presidente Joko Widodo para explotar este resentimiento en aras de obtener beneficios políticos. La política de identidad continuará moldeando el panorama político de Indonesia a medida que el país se dirige hacia las elecciones presidenciales de 2019. El Islam político también se está haciendo más prominente en Malasia, donde el primer ministro Najib Razak continúa cortejando el voto musulmán malayo para ganar la reelección a finales de este año. “La islamización de la política también ha dificultado la aprobación de leyes antiterroristas más estrictas, y el populismo islámico crea un entorno más propicio para los combatientes del Estado islámico que regresan de Oriente Medio para difundir su ideología y encontrar reclutas, aumentando el riesgo de ataques en la región”.

10. Seguridad en África

Los países centrales del continente (Costa de Marfil, Nigeria, Kenia y Etiopía, entre otros) han demostrado recientemente climas de inversión robustos, y, en general, han estado aislados de los problemas de la “periferia” (Mali, Sudán del Sur, Somalia, etc.) Pero en 2018, los efectos secundarios negativos de un vecindario inestable arruinarán cada vez más las historias de éxito del continente.

La amenaza radica en los riesgos de seguridad: militancia y terrorismo. Los peligros planteados por Al Shabaab en África Oriental y Al Qaeda en África Occidental no son nuevos, pero están destinados a intensificarse. “A pesar de perder territorio en 2017, Al Shabaab todavía está llevando a cabo exitosos ataques sorpresa por única vez y buscará más objetivos internacionales en 2018. Es probable que el Estado Islámico aumente la actividad en África occidental y se expanda hacia el este de África al ser desplazado de los tradicionales fortalezas en el Medio Oriente”.

El riesgo es que esto permee zonas tranquilas y acaben con el progreso.

 

 

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