Se elegirán mandatarios el 10 de diciembre

¿Las elecciones de alcaldes serán la última victoria del chavismo?

Aunque los últimos procesos electorales en Venezuela dejaron una oposición debilitada y dividida, la paciencia de los venezolanos frente a la manipulación electoral podría estar a punto de acabarse.

Nicolás Maduro será el candidato del oficialismo en las elecciones presidenciales del 2018. / AFP

El sábado 2 de diciembre, luego de dos días, una fracción de la oposición y el gobierno de Venezuela suspendieron las conversaciones que adelantaban en República Dominicana.

El balance parecía positivo: “Estamos muy cerca de un acuerdo”, dijo Jorge Rodríguez, principal delegado del régimen chavista, sin llegar a dar detalles sobre los puntos negociados. La incógnita se empezó a aclarar cuando Julio Borges, presidente del Parlamento y líder de la delegación opositora en las negociaciones, se mostró seguro de “lograr un camino claro (...) para que cada venezolano sea el que decida el futuro en unas elecciones libres, claras, transparentes, con garantías”.

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La fecha de reanudación del encuentro terminó de disipar las dudas y debió causar una inmensa decepción a los venezolanos, que esperaban un resultado tangible de las negociaciones durante las elecciones de alcaldes, a celebrarse el próximo domingo.

El diálogo entre Gobierno y oposición en República Dominicana se reactivará el 17 de diciembre, una semana después del triunfo previsible del oficialismo en las elecciones de mandatarios locales. Con esto queda claro que la oposición apostará todo a las elecciones presidenciales que Maduro prometió para el próximo año y que, sin embargo, no han sido programadas oficialmente.

En medio de esa incertidumbre, algunos dirigentes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), empeñados en demostrar que no existen garantías electorales para los comicios del domingo y decididos a demostrar a toda costa que no reconocen la autoridad de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), anunciaron hace meses que su movimiento político no participará en las votaciones para elegir alcaldes.

Esa decisión no hizo más que exponer las fracturas de la oposición. Varios líderes locales opositores optaron por inscribir su candidatura en clara desobediencia de las directrices de la MUD. Según Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis, la oposición perdió por dos bandas: “Ni gana la oposición formal, porque no lograron una abstención total que demuestre la ilegitimidad del proceso, ni ganan los candidatos opositores rebeldes, porque, con una gran parte de la oposición negándose a votar, es muy difícil imaginar que vayan a tener un triunfo relevante”.

La fragilidad de la oposición ya había sido noticia cuando personajes como Henri Falcón, presidente de Avanzada Progresista, anunció que su formación política buscaría nuevas alianzas más allá de la MUD, que, para él, ya había cumplido su ciclo. A la desbandada en ciernes en la coalición opositora se sumó otro hecho diciente: cuatro de los cinco gobernadores que la MUD logró poner en las elecciones de octubre admitieron juramentarse en sus cargos ante la ANC. El único que se resistió, el gobernador electo de Zulia, Juan Pablo Guanipa, será reemplazado a través de elecciones extraordinarias el próximo domingo.

“Las elecciones de gobernador fueron un golpe bastante fuerte para la oposición, que cometió errores al encarar tanto la campaña como el proceso electoral y sus resultados. Muchos venezolanos se sienten defraudados por una oposición que no supo conducirlos”, dice Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

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Con la oposición atomizada, con el control que le permite la ANC y con un amplio dominio del escenario regional con 18 gobernaciones, cuesta trabajo entender por qué Maduro quiere negociar con la oposición en República Dominicana.

A simple vista, el régimen estaría buscando acentuar las divisiones entre las facciones de la oposición que quieren negociar y las que se niegan a hacerlo. Sin embargo, aquí también vale la pena entender la debilidad de Maduro en el exterior.

“El chavismo nunca había tenido tanta adversidad en el terreno internacional. Las sanciones económicas que se han impuesto desde EE. UU. y las sanciones puntuales contra funcionarios desde Canadá y Europa generan una zozobra que limita su capacidad para mantenerse en el ejercicio del poder”, anota el profesor Rodríguez, quien además atribuye parte de ese debilitamiento al trabajo de la figuras opositoras que vienen trabajando en el exterior para que organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales tomen medidas frente a Venezuela.

Aunque el triunfo del oficialismo en las elecciones del próximo domingo parece un hecho, los analistas coinciden en que se trataría de una victoria a medias.

“El éxito del Gobierno en un proceso electoral seguiría hablando de su capacidad estratégica, de su control institucional y de las facetas en la oposición, pero eso no tiene que ver con las preferencias del electorado”, comenta Luis Vicente León. “Lo único que demostraría un triunfo oficialista en las elecciones del domingo es la capacidad del régimen para estructurarse mejor que la oposición. El gobierno de Nicolás Maduro está mal evaluado, no es popular. Si gana el domingo, lo que sí podríamos decir es que el legado de Chávez es mucho más fuerte que la popularidad de Maduro”, añade.

Para Ronal Rodríguez, el desgaste del régimen hace que cada vez sea más difícil recurrir a la manipulación electoral. “Que llegue a ganar el próximo domingo no quiere decir que puede mantener el poder. Cuando se produce toda esta lógica para manejar el proceso electoral y cuando el Gobierno genera una serie de instrumentos de baja legitimidad para quedarse con las elecciones, puede provocar una respuesta muy fuerte de la población”, afirma el académico. Tal vez a esa erupción de descontento es a la que realmente le están apostando los opositores en República Dominicana.